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La historia de los bandoneones "con alma ferroviaria" hechos en la Universidad de Lanús

Actualmente se está llevando a cabo cuarta edición de bandoneones hechos con madera reciclada de los muebles de los viejos talleres ferroviarios de Remedios de Escalada.

lanusLa cuarta generación del proyecto, que lleva por nombre el apodo del recordado músico Aníbal Troilo, “Pichuco”, es casi 100% nacional y hecho en la Universidad de Lanús. Los bandoneones, según expresaron desde la institución, poseen “alma ferroviaria”, ya que están hechos con madera reciclada de los antiguos talleres de Remedios de Escalada.

La idea de este proyecto salió de la propia rectora Ana Jaramillo, quién noto la dificultad para acceder a este instrumento. Los destinatarios de estos bandoneones son jóvenes del conurbano bonaerense interesados en aprender a tocar este instrumento que vale entre 2 y 3 mil dólares. Además de materiales reciclados, los “Pichuco” están hechos de materiales fabricados en cooperativas y emprendimientos del sur del conurbano bonaerense.

Construyen bandoneones reciclando materiales del Ferrocarril

En dialogo con El Diario Sur, Daniel López, museólogo y Director de Patrimonio Histórico de la Universidad de Lanús, sobre el comienzo del proyecto expresó: “Este proyecto surgió en la carrera de diseño industrial, por una iniciativa de la rectora. La idea es que los bandoneones lleguen a los pibes y pibas de los barrios, ya que es un instrumento muy caro. Con el paso del tiempo, nos pusimos los pantalones largos y comenzamos a construirlo íntegramente nosotros, salvo los peines que son importados. Es un sueño hecho realidad y la institución nos brindó todo lo que estaba a su alcance”.

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A excepción de los peines, que son importados y provienen de Republica Checa, los “Pichucos”, están fabricados en la Universidad de Lanús: “Cuando llegamos a la UNLa, encontramos muebles que reconocimos que eran de madera buena. Desde la dirección de patrimonio histórico los guardamos. Con eso arrancamos, de una forma económica y romántica. Por eso muchos de los bandoneones tienen marca de clavos o tornillos, que tratamos de dejarlo porque para nosotros tienen alma ferroviaria, es lo que quedó de los talleres. El resto de los materiales los compramos en cooperativas y fabricas del sur del conurbano”.

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En la construcción de los bandoneones trabaja un equipo de no más de cuatro personas. Pero la parte pedagógica, se encuentra a cargo del Director del Departamento de Humanidades y Arte y responsable de la orquesta. También la secretaria académica está al mando del proyecto.

Para finalizar, Daniel contó cómo fueron las primeras experiencias con los bandoneones en manos de estudiantes: “En el verano llevamos a cabo un programa al que asistieron pibes y pibas de comedores de zona sur. Los chicos estaban fascinados, algunos preguntaban donde tenía la pila. El maestro Julio Coviello estuvo a cargo de las clases grupales que tuvieron resultados hermosos. El objetivo es seguir con este proyecto, si la pandemia lo permite, y que se empiece a generar curiosidad sobre este instrumento. Lo que resta es hacer más ejemplares, ya tenemos 30, y soñamos con tener al menos 60".

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