Mientras Estados Unidos vive un clima tenso por las elecciones presidenciales, se escucha la palabra “Temperley”. Donde más se oye es en las canchas del Glendale Sport Complex de California. Y el que más la pronuncia es un hombre de 75 años que tiene una escuela de fútbol que se llama igual que el club de Turdera, ese que lo vio brillar a él como jugador durante dos décadas. Se trata de Alejo Escos, ídolo histórico del Gasolero.
El embajador de Temperley en Estados Unidos: fundó una escuela de fútbol con el nombre del club
Alejo Escos, ídolo de Temperley, vive en Los Ángeles y se dedica a formar jugadores. Sigue la campaña a distancia y mantiene vivo el recuerdo del barrio.
Con un estado físico envidiable y una zurda que no sufrió el paso del tiempo, al exfutbolista vive en Estados Unidos hace más de 30 años y hace 10 que se dedica a instruir a jugadores de todas las edades en su escuela “Temperley” de California. A pesar de los miles de kilómetros de distancia, el club sigue siendo su lugar en el mundo y es esa su manera de homenajearlo. Desde Los Ángeles, este embajador de lujo que tiene el Celeste le contó su experiencia El Diario Sur.
“Les doy clases a chicos de 4 o 5 años hasta tipos de 50 o 60. Es un lugar súper lindo que se alquila y está en la montaña. Es una cancha artificial de 11. La escuelita la tengo hace 10 años y siempre se llamó Temperley”, le describe a este medio, mientras se preocupa en contar cada detalle de su tarea en el fútbol: “Trabajo más en técnica. Les enseño a tocar la pelota, el control de pelota, cómo se le pega, pararla con el pecho, cosas básicas. Tengo pibes profesionales que los entreno con clases particulares y clases privadas, y cuando están ya listos, hay empresarios que los llevan a probarse a diferentes partes del mundo. Yo los ayudo a formarse”.
En tiempos de pandemia, Alejo no puede organizar partidos de fútbol en la escuela Temperley pero se las ingenia para dar clases con grupos reducidos. “No se puede jugar, nada más practicar. Yo laburo igual. Tampoco puedo tener una banda, pero si junto a cuatro o cinco no pasa nada. Y además, voy a la casa de los pibes y les doy las clases privadas, acá se hace mucho eso”, dice sobre sus estrategias para mantenerse activo.
Si bien hace casi cuatro décadas que el zurdo se alejó del club que lo tiene como ídolo, se emociona cada vez que lo recuerda: “Temperley es mi vida, es todo. Es como mi vieja. Empecé a los 10 años, vivía a la vuelta del club en el campo Finky. Vivía metido en el club. Estuve 20 años, desde los 10 hasta los 30. Pasé mi vida ahí adentro. Y creo que Temperley es diferente a todos los equipos, tiene algo que no tienen los demás. Me lo dijeron varios compañeros.”.
Al día de hoy, los fanáticos del Gasolero están en contacto con él a la distancia y sueñan con que una tribuna del Estadio Alfredo Beranger lleve su nombre, pero a él no lo desvela esa posibilidad: “Hay cientos de hinchas que me lo dicen pero no me interesa que haya una tribuna a nombre mío. Sí me importa y estoy contento de que (Mariano) Pepito Biondi tiene una tribuna a nombre de él, es un crack de persona y de jugador, él sí se lo merece. Yo estoy contento con los hinchas que me llaman. Tengo 1.100 hinchas en mi teléfono”.
Alejo espera volver pronto a Argentina para jugar un partido amistoso organizado por él, donde se reencontrará con excompañeros y distintas personalidades del fútbol argentino. Mientras tanto, en medio de la turbulenta riña entre Donald Trump y Joe Biden, Escos sigue manteniendo vivo el legado de Temperley.
“Cuando estoy en el Complex llevo la bandera grande celeste. Sigo la campaña y los pibes saben todo del club. A veces vienen a ver los partidos de Temperley acá. Algunos se aburren un poco con los partidos de Argentina, porque los chicos hoy en día ven al PSG, al Barcelona, al Real, el fútbol inglés… Y entre todo eso está Temperley, ja”, cierra con picardía.
El camino de Temperley a California, en palabras de Alejo Escos
Un ascenso inolvidable plasmado en una novela
En los años ’70, Alejo Escos se tomó una foto con un joven Alfredo Fonticelli, autor de la novela Cuerpos Celestes que revive el ascenso de 1974 y que tuvo como gran inspiración aquella postal.
“Recibí la novela y leyendo me encontré con situaciones que no me acordaba. Vi la foto con Alfredo, él me está entregando una plaqueta. Me acuerdo de ese momento, yo tenía veintipico de años y él unos 10, 11. Fue el año que salimos campeones”, recuerda.
A 46 años de aquella hazaña, Escos todavía guarda en su memoria detalles de la consagración: “Fue el torneo más importante de mi carrera porque salimos campeones y teníamos un equipazo. Generalmente con Temperley me tocó hacer campañas buenas. En aquel tiempo subir era difícil, eran 25 equipos y subía uno, no es como ahora que a veces suben de a tres o cuatro. Llegamos a las 5 de la mañana a Temperley, hablamos todos en el balcón de la sede y la gente lloraba. Fue una locura”.




