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Dieron el "sí" a 18.000 kilómetros de distancia: ella en Japón y él en Temperley

Un viaje de estudios separó a Andrés y Agustina, pero lograron convertirse en marido y mujer por correo y videollamada. Fue el primer casamiento a distancia en la Provincia durante la pandemia.

El Registro Civil de Temperley tuvo un casamiento muy especial en los últimos días de enero. Una unión que cruzó el océano y que demostró que para el amor no hay distancia que valga. Los protagonistas de esta historia fueron Andrés Nazzari y Agustina Forgioni, quienes se convirtieron en la primera pareja en casarse de manera online en la Provincia de Buenos Aires durante la pandemia: él desde Lomas de Zamora y ella, desde Japón.

Todo empezó con un viaje de estudios. Agustina, oriunda de Alejandro Korn, es médica cirujana y había sido beneficiada con la beca MEXT, otorgada por el Gobierno japonés para realizar estudios de posgrado en Hokkaido. El doctorado duraría cuatro años y la idea era que Andrés dejara su trabajo como empleado administrativo para mudarse con ella al país asiático. Pero había un gran problema: para viajar juntos, debían estar legalmente casados, algo que habían planeado pero no podían hacer a causa del cierre masivo por coronavirus.

En charla con El Diario Sur, Andrés contó cómo inició esta travesía: “A Agustina le confirmaron la beca a fines del 2019. Teníamos que estar casados para que ella pudiera tramitar después mis papeles de dependiente para ir con ella. A principios de 2020 teníamos que casarnos pero lo fuimos demorando, justo nos mudamos a Temperley y en marzo nos agarró la pandemia. Quedamos encerrados sin poder casarnos y sin saber qué iba a pasar con su viaje y con su beca”.

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Agustina y Andrés se casaron a distancia: ella en Japón y él en Temperley.

Agustina y Andrés se casaron a distancia: ella en Japón y él en Temperley.

Recién en agosto, a Agustina le confirmaron que debía viajar en octubre hacia Japón. Con la reapertura de los Registros Civiles, la pareja comenzó una carrera contra el tiempo para ver de qué forma podían casarse antes de que ella partiera. “No podíamos conseguir turno. Yo me cambié el domicilio a Capital para ver si lo podíamos hacer más rápido y después me lo cambié de vuelta a Temperley”, recordó Andrés. No hubo caso. A Agustina se le terminó el tiempo y debió viajar sola.

Desde entonces, buscaron asesorarse para ver qué alternativa encontraban y revisando la página del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires hallaron la opción que necesitaban: un casamiento a distancia. Mediante una serie de trámites y autorizaciones, lograron la habilitación y pudieron contraer matrimonio a pesar de estar en continentes distintos.

“Tardamos unos 20 días en presentar lo que nos pedían y en un mes tuvimos la autorización para el casamiento. Nos casamos el 20 de enero en el Registro Civil de Temperley. Fuimos los primeros en la Provincia durante la pandemia”, afirmó Andrés con orgullo y alivio.

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Agustina y Andrés volverán a reunirse este año en Japón.

Agustina y Andrés volverán a reunirse este año en Japón.

Agustina envió un consentimiento firmado por un escribano, la jueza dio el visto bueno y convocó a Andrés y dos testigos para estampar la firma que los convirtió en marido y mujer. A más de 18.000 kilómetros de distancia, Agustina tuvo algunos problemas de conexión pero logró ponerse en línea por videollamada para mirar a la cara a su esposo. “Yo la cargaba y le decía ‘Ya no te podés arrepentir, ya está’, ja”, bromeó.

Ahora los recién casados deberán completar los trámites para reunirse nuevamente y comenzar su nueva vida en Hokkaido. “La idea es viajar para agosto o septiembre si todo va bien. Está todo medio incierto y Japón está en emergencia sanitaria. La idea es estar juntos todo ese tiempo y después de los cuatro años de doctorado ver qué oportunidades hay. Agus tenía en mente no volver para Argentina porque acá no hay muchas alternativas en lo que ella estudia. Cuando yo llegue voy a buscar trabajo de cualquier cosa”, concluyó Andrés. Una etapa que recién comienza y una distancia que pronto se va a acortar, cuando el amor viaje de Temperley a Japón.

Los requisitos para el casamiento a distancia

Pidieron un documento emitido por una autoridad competente, que diga que ella se quiere casar, con quién y por qué no está en Argentina. Un abogado de la Embajada de Argentina en Japón nos dijo que ella hiciera una nota, que la hiciera firmar por un escribano público y mandar ese papel apostillado por correo. De parte mía, una nota solicitando que se autorice el matrimonio a distancia”, detalló Andrés.

Los detalles del casamiento virtual, en palabras del esposo

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Desde Japón, Agustina presencia el casamiento en Temperley.

Desde Japón, Agustina presencia el casamiento en Temperley.

  • “Ella podía estar por videollamada pero no era necesario, porque ya había dado su consentimiento por escrito”
  • “El acta la tenía que firmar yo, los dos testigos y la jueza”
  • “La jueza de Temperley lo hizo muy ameno, con las preguntas de rigor, pero a mí solo”
  • “Fue igual que cualquier ceremonia de civil, nada más que con una sola persona”

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