Olga Molina tiene 84 años y trabajó más de 40 como portera de la Escuela N°55 de Llavallol. Allí se hizo muy querida por los alumnos, sus compañeros de trabajo y los vecinos en general.
Llavallol tiene su "abuela lalalala": los vecinos ovacionaron a una portera jubilada
Olga Molina, una vecina muy querida de Llavallol, fue ovacionada por ex estudiantes de la escuela donde trabajaba, en los festejos por el Mundial.
Eso quedó demostrado en la tarde del domingo cuando la mujer se dirigió a festejar a la Plaza Recreo, en el centro de la localidad, acompañada de su hija. “Me reconocieron alumnos de varias edades y me hicieron un festejo, me dieron una alegría inmensa. Estuve toda la tarde con ellos, me tocaban el bombo, me cantaron la canción de la abuela”, expresó emocionada Olga, en diálogo con El Diario Sur.
“Gracias a Dios puedo andar bien con el caminador. No estaba tan caluroso así que nos fuimos con las banderas a la plaza y pasé una fiesta muy linda, lo encontré a mi hijo también tocando el bombo. Fue un día hermoso”, continuó la señora que a sus 84 años no podía dejar de festejar este nuevo título mundial de la Selección Argentina.
“Estoy contenta de haber vivido mi tercer campeonato del mundo después del 78 y el 86”, afirmó Olga. Y agregó sobre cómo vivió la gran final frente a Francia: “Viví el partido con mucha emoción, todos estábamos pendientes si iba a hacer un gol Messi, que finalmente lo pudo hacer”.
Por otro lado, la mujer se encuentra sorprendida por cómo se viralizó el video de su festejo en las redes sociales. “Recibí muchos llamados de viejos compañeros de trabajo, de mis parientes de Corrientes, ya que yo me vine de Curuzú Cuatiá en los 50”, detalló.
Justamente en aquellos años fue cuando Olga comenzó a ser portera y casera de la Escuela 55. Cuando la mujer y su marido llegaron a Llavallol construyeron su casa en un terreno fiscal, que años después fue destinado a la construcción de una escuela. Ellos siguieron viviendo ahí, detrás del edificio escolar, una vez que la mujer comenzó a trabajar en el establecimiento.
“Fui portera desde 1955 hasta que me jubilé a los 64 años. Era la casera del colegio y todavía sigo viviendo en la misma casa con dos nietas y mi hija. Ahí nacieron mis siete hijos”, recordó Olga. “Después de que me jubilé los chicos de la escuela me venían a buscar para que les hiciera el desayuno, un mate cocido. Siempre tuve un trato muy lindo con los padres. Adoraba a los chicos, al personal, a los directivos”, finalizó.

