El 14 de marzo se cumplieron diez años de la muerte de Jorge Ibáñez, quien falleció de forma repentina a raíz de una cardiopatía congénita, que le fue descubierta en la autopsia. El famoso diseñador de moda había nacido el 6 de diciembre de 1969 en Lomas de Zamora, hijo de un médico del que heredó el nombre y de Mabel, ama de casa.
El recuerdo de Jorge Ibáñez, un genio de la moda nacido en Lomas, a diez años de su muerte
Jorge Ibáñez falleció en marzo de 2014 y dejó trunca una prolífica carrera en la moda y el espectáculo. Pasó su infancia en la región. La perseverancia que tuvo para sobreponerse a los prejuicios.
Pasó su infancia y adolescencia en Lomas, junto a amigos que cosechó durante su paso por una parroquia de la localidad. Aunque en un principio pensó en seguir los pasos de su padre y convertirse en médico, el joven de Lomas pronto descubrió que lo suyo eran la moda y las luces del espectáculo.
Estos intereses de Jorge por la moda y el espectáculo no eran muy habituales en la década del ´80 en un adolescente de la Zona Sur del Conurbano o por lo menos trataban de mantenerse ocultos. Sin embargo, la personalidad extrovertida de Ibáñez, logró vencer las resistencias que pudiera tener su familia con referencia a su sexualidad y pese a que su padre tuvo resistencias inicialmente a su profesión de diseñador, nunca se opuso de forma explícita.
El puntapié inicial de la carrera de Jorge, llegó a sus 20 años cuando Mirtha Legrand volvió a la televisión en 1989 luego de diez años de ausencia, con un ciclo nocturno llamado “Mirtha para Todos”. Jorge se convirtió en un asiduo visitante a la tribuna del programa que se emitía por el viejo ATC y en una de esas oportunidades le acercó uno de los diseños a la diva, que no dudó en usar el vestido que el joven le ofreció.
Ahí comenzó a hacerse realidad el sueño del nene de Lomas de Zamora, que tenía como una de sus mayores aspiraciones vestir a las más grandes estrellas del espectáculo como la propia Legrand y Susana Giménez, entre muchas otras, que accedieron a usar sus vestidos una vez que Mirtha le dio el espaldarazo inicial, que pronto se dio cuenta del talento de Ibáñez, y lo nombró en su programa.
El desparpajo de Ibáñez lo llevó muy rápido a estar delante de cámaras, se convirtió en un asiduo visitante de los programas de televisión y sus desfiles se convirtieron en todo un evento para el mundo del espectáculo. Allí también se ocupó de dejar atrás los prejuicios, ya que convirtió en una de sus modelos preferidas a Flor de la V.
En esos desfiles pudo mostrar un estilo propio, que también lo llevó a vestir a mujeres de la alta sociedad porteña, las que utilizaban sus vestidos en su vida social y en las grandes fiestas de Buenos Aires. Su local de la calle Guido, entre Callao y Rodríguez Peña, en pleno Recoleta, se convirtió en una meca de la moda.
Ibáñez mantenía una vida social muy activa y tuvo grandes amigos dentro del mundo del espectáculo. Ingrid Grudke, Anamá Ferreira y Florencia de la V fueron algunas de las amistades que el modisto tuvo a lo largo de su trayectoria.
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