Ante una sala llena, Luquitas Rodríguez y Sebastián Porrini llegaron a la Facultad de Ciencias Sociales de la UNLZ para presentar “Desplazamientos”. La charla avanzó entre preguntas sobre la libertad, el arte, la lectura y la educación, con ambos autores retomando algunas de las discusiones que aparecen en el libro.
Luquitas Rodríguez y Porrini revolucionaron la Universidad de Lomas: "El arte tiene capacidad operativa"
El streamer y el profesor presentaron “Desplazamientos” ante una sala llena en la Facultad de Ciencias Sociales.
Luquitas Rodríguez es streamer, comediante y conductor de “Paren la mano”, el programa de radio y streaming de Vorterix, y cuenta con una gran cantidad de seguidores en redes sociales. Sebastián Porrini, por su parte, es profesor de Letras, escritor y magíster en Estudios del Lenguaje.
“Desplazamientos” no propone un ensayo tradicional ni una conversación transcripta de principio a fin, indicaron ambos autores. La publicación parte de los intercambios entre Rodríguez y Porrini para poner en movimiento ideas, lecturas y experiencias. El diálogo aparece como una forma de pensar con otro y dejar que las propias ideas también se desplacen.
La propuesta surgió con la intención de reunir a dos generaciones a partir de una serie de conversaciones que ambos mantenían desde hacía tiempo. Para Luquitas, el aceptar ser parte del proyecto tuvo que ver, en buena medida, con algo más simple: las ganas de seguir hablando con alguien a quien considera un amigo y uno de sus maestros.
“Los temas que hablamos en el libro no tienen un valor por ser serios, sino que el valor lo tienen porque están latentes en la vida de todos”, explicó Rodríguez.
Porrini retomó esa idea y habló sobre el lugar que ocupa la conversación en su propia vida. “El diálogo como actividad es una de las que más he disfrutado a lo largo de mi vida”, sostuvo. Para el profesor, hablar con otros no es solamente una manera de intercambiar ideas, sino también una forma de conocerse.
Una discusión sobre la libertad
Otro de los intercambios estuvo relacionado con la libertad y con la manera en que ese concepto se entiende en la actualidad. La conversación pasó por la libertad individual y económica, pero también por la diferencia entre tener posibilidades y ser verdaderamente libre.
“Nosotros no somos más libres porque tenemos más posibilidades”, sostuvo Rodríguez. Y agregó: “No estoy en contra de las posibilidades. Me parece genial construir una sociedad y un mundo en el que tengamos distintas posibilidades, pero para asociar eso directamente a la noción de libertad me parece que hay una distancia”.
Porrini planteó, en la misma línea, que existe una diferencia entre la libertad entendida como un valor trascendente y aquella vinculada con la vida material. “La libertad, que es incluso una cualidad de la trascendencia, no es un regalo de la política”, afirmó.
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El arte y su capacidad de revelar
El arte fue otro de los temas que ocuparon buena parte de la charla. “Si bien está todo orientado hacia el arte como un bien de consumo, el arte como un gesto decorativo, yo creo que el arte como tal siempre tiene su capacidad operativa sobre la vida del hombre”, sostuvo.
Para el streamer, esa capacidad permanece incluso cuando quien crea o recibe una obra no es consciente de ella. “El arte nunca deja de ser esa posibilidad de mostrarnos algo más”, explicó. Y agregó: “Tiende a lo inefable inevitablemente, tiende a lo imposible”.
La conversación también derivó hacia la belleza y su relación con la educación. Porrini cuestionó los espacios educativos que no contemplan esa dimensión y planteó: “¿Dónde está la enseñanza de la belleza que hacemos?”. El profesor también se refirió a la importancia de que las instituciones educativas sean espacios abiertos y cuestionó algunas formas de organizar la enseñanza. “Una sociedad que no presta atención a la educación está condenada. En todo sentido”, afirmó.
Leer por fuera del deber
Rodríguez contó que suele alternar entre clásicos, filosofía, ensayo y ficción, y explicó que parte de su interés también está en “leer las personas que sé que no está de acuerdo”. Porrini, en cambio, se definió como un lector “omnívoro”. Contó que suele tener distintos libros abiertos al mismo tiempo y que sus intereses pueden ir desde una novela hasta la poesía, la teología o la teoría cuántica. “Voy leyendo de continuo en cosas diferentes”, explicó.
La conversación llegó también a una pregunta habitual en las escuelas y universidades: cómo conseguir que los jóvenes lean. Para Rodríguez, la respuesta no pasa necesariamente por imponer la lectura como una obligación. “Es muy difícil convencer a alguien de la importancia de leer”, sostuvo. "Es como sentarte con alguien e intentar convencerlo de que te ame. ¿Cuándo sale bien eso?”
Porrini llevó esa discusión a su experiencia como docente. Explicó que una de las herramientas que utilizó durante años fue mostrarles a sus alumnos el entusiasmo que él mismo siente por lo que enseña. “Yo lo que he tratado toda la vida es de que se note que yo amo la obra que estoy dando”, afirmó.
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