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La secta del terror: allanamientos en CABA y Ezeiza 

La Policía Federal Argentina realizó más de 50 allanamientos para desarticular una la secta que opera hace más de 30 años

En el marco del operativo “Secta Sociedad Anónima” la Policía Federal Argentina realizó más de 50 allanamientos en Capital Federal y el Conurbano bonaerense. El Aeropuerto Internacional de Ezeiza fue uno de los puntos de investigación.

Tras el operativo fueron detenidas 24 personas y se incautaron alrededor de 500 mil dólares, automóviles de alta gama, videos pornográficos y juguetes sexuales. A su vez, fueron entrevistadas al menos 600 personas que serían víctimas de la secta desde hace años.

El líder del movimiento, Juan Percowicz, está entre los detenidos. El hombre, de 84 años, era conocido como “El Ángel” o “El Maestro”, y captaba a sus víctimas con promesas de curar "los males del SIDA y las drogas" y "buscar el desarrollo de la felicidad".

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Juan Percowicz, conocido como

Juan Percowicz, conocido como "Maestro" o "El Ángel" fue capturado por la PFA.

La llamada Escuela de Yoga Buenos Ares (EYBA), que opera en todo el país y también a nivel internacional según precisaron fuentes judiciales, funciona por lo menos desde hace 30 años. Con el correr del tiempo, las personas que ingresaban a la escuela de yoga en búsqueda de la sanación, eran sometidas laboral y sexualmente. A su vez, todas sus pertenencias pasaban a manos de los lideres de la agrupación.

La justicia estableció que el dinero robado era “blanqueado” mediante inmobiliarias y una escribanía que posee la organización en Argentina, y a distintas fundaciones creadas en los Estados Unidos. La firma “BA Group” era la cara visible a través de la cual la secta mantenía sus negocios con empresas y figuras del poder en todo el mundo.

Si bien la sede central funcionaba en Estado de Israel 4.457, en el barrio porteño de Villa Crespo, la PFA realizó allanamientos en otros puntos de la Provincia donde funcionaban anexos.

El comisario inspector Ricardo Juri informó a la prensa: "Hay procedimientos en Ezeiza, y esperamos los resultados en cuanto a personas que estaban internadas en centros de salud y no deberían estarlo. Además del despojo de bienes a través de estudios jurídicos e inmobiliarias".

El primer denunciante

Pablo Salum tenía apenas 8 años cuando su familia ingresó a la escuela de yoga debido a que su madre padecía problemas de salud. "En la primera reunión que fuimos éramos 4 personas, yo fui el primero niño en ser captado. Luego fue creciendo rápidamente y éramos más de mil personas", contó el hombre al medio TN.

Gracias a su relato, se pudo saber que en un principio la organización brindaba charlas del tipo filosóficas y “New Age”, pero con el correr del tiempo se transformó en un espacio de sometimiento, en el que los miembros debían mantener relaciones sexuales con figuras del poder y entre sí. "Los nenes era obligados a tener relaciones sexuales con adultos y con sus propios padres", narró Salum notablemente angustiado.

Otra de las metodologías utilizadas con las víctimas se denominaba como “cura del sueño”: las personas eran drogadas como “castigo” y dormían durante días, con lo que se lograba someterlas aún más a los mandamientos de los lideres.

En este sentido, la secta posee una estructura interna según la cual se puede "evolucionar" y luego "reencarnar": el líder llamado "Maestro" o "El ángel" (en un nivel 7); sus secundantes (que están en nivel 6) y se denominan "Apóstoles", los "Genios" en un nivel 5, los "Alumnos" (4) y los "Humanos comunes" (niveles 1, 2 y 3).

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Fotografía de un encuentro de

Fotografía de un encuentro de "la escuela de yoda" que Salum compartió en redes sociales.

Cansado de los sometimientos, Salum logró escapar de la secta y entre 1991 y 1992 denunció lo que estaba ocurriendo, sin embargo, advirtió que por la vinculación que mantenía la organización con sectores de poder (políticos, empresarios, famosos), “todo quedó en la nada”.

Luego de 30 años de espera, el hombre pudo ver desarticulada la secta que hasta este momento mantenía cautivas a su madre y a su hermana. "Estoy mal, estoy conmovido, son más de 30 años de lucha y tomé la decisión de hablar porque veo ciertos medios allegados a la organización que la defienden. Ellos tienen a mi familia y no me dejan otra opción que salir a hablar", lamentó.

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