En las calles, cada vez es más frecuente ver cómo los caños de escapes de las motos hacen ruido. Muchos de los motociclistas, de hecho, buscan que sus vehículos hagan esos sonidos a propósito. Y lo que para muchos es un ruido molesto, para otros es una pesadilla: los escapes afectan especialmente a las personas con trastornos auditivos.
Los escapes de las motos, otro de los problemas para las personas con trastornos auditivos
Si bien se pone el foco en la pirotecnia durante las fiestas, los vehículos con escapes no autorizados generan contaminación sonora todo el año. Reclamos de padres de chicos con trastornos autistas.
Ante eso, una ONG de Monte Grande lucha para que exista una reglamentación que regule el límite de ruido permitido que puede producir una moto. Diego Flores es padre de una nena con autismo y miembro del grupo TEA Esteban Echeverría, donde se plantean problemáticas en torno a las personas con este diagnóstico.
“Los autistas son personas que no procesan los estímulos externos como una persona neurotípica y traen aparejadas crisis que muchas veces desencadenan en distintas reacciones, como autolesiones”, explicó Flores a El Diario Sur.
Ante ese trastorno auditivo, el papá de Zoe manifestó su reclamo: “Hace tiempo se puso de moda la moto ruidosa que hace explosiones. En Monte Grande lo vemos mucho en la plaza que está al frente de la Municipalidad y en los barrios”.
“Esta contaminación sonora va en aumento y nosotros somos una minoría sin escuchar. No porque seamos pocos, sino porque no nadie nos ve”, se lamentó Diego Flores, al tiempo que explicó lo que les sucede a los niños autistas cuando una moto hace ruido con el caño de escape: “Si se diera una pequeña mirada alrededor, se nota que muchos chicos con autismo se revuelcan en el piso, patalean, gritan, lloran y corren con los brazos extendidos”.
A pesar de lo difícil que podría ser controlar que se respete un límite en el ruido, para Diego Flores lo mejor sería reglamentar el problema por ley: “No hay ninguna ley a nivel nacional o provincial que trate sobre el tema. También hay mecanismos de control del tránsito y seguridad para hacerlo cumplir”.
Diego Flores – ONG Tea Esteban Echeverría
“He escuchado decir que deje a mi hija vivir en su mundo, pero resulta que su mundo es mi mundo. Y también el de todos nosotros, aunque la realidad es que uno no toma dimensión de una problemática si no la transita. No estamos pidiendo nada que no sea de otro mundo, tan solo que piensen un poco antes de hacer algo que moleste a los demás”.
Hablemos de autismo
La frase ya es icónica para los padres y madres de niños con autismo. Diego Flores, miembro de TEA Esteban Echeverría como de TEA Padres Autoconvocados Argentina, la usa como bandera de su reclamo en torno a los ruidos molestos. “Los niños con autismo no son chicos malcriados, como dicen muchos, son chicos que no procesan de la misma forma que resto. Como dije antes, todos los estímulos sensoriales les cuestan mucho para procesar, así como la sociabilización”, reflexionó ante El Diario Sur.
En ese sentido, repasó el giro que tuvo su vida tras el nacimiento de su hija Zoe. “Hace casi 5 años atrás, no hubiera pensado en tener que concientizar por esta causa. Apenas tenía amigos o familiares con hijos autistas, pero al nacer ella, como todo padre me adapté a su mundo. No me imaginé nunca estar en este lugar y, ahora que lo estoy, solo pido que entiendan nuestros reclamos”.

