Una familia de cuatro personas necesitó en mayo un ingreso de casi $218.000 para no ser considerados pobre, según un informe del INDEC. La canasta básica total (CBT) tuvo un aumento de 7.2% por debajo del índice de precios al consumidor (IPC). El indicador que mide el costo de alimentos, salud, educación e indumentaria tuvo un incremento de 118.6 %, mayor a la inflación.
El informe del INDEC muestra que un hogar compuesto por dos adultos y dos niños precisó $217.916 para no ser considerados pobres. Por su parte, en el mismo mes la canasta alimentaria tuvo una suba de 5.2% lo que implicó que una familia de las mismas características necesitó $99.053 para no caer en la indigencia.
También se tienen en consideración otros formatos de hogar para determinar el ingreso mensual necesario para no caer bajo la línea de pobreza o indigencia. Una familia de tres integrantes precisó al menos $173.486 para no ser pobres y al menos $78.857 para no ser indigentes.
En el caso de un hogar con cinco integrantes, precisó $229.199 para no caer bajo la línea de la pobreza y de $104.182 por lo menos para no ser indigentes. Por último, un adulto necesitó $70.522 para no ser pobre y $32.055 para no ser indigente.
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Ambos indicadores son importantes para medir el impacto de la crisis económica en la sociedad ya que la canasta básica, que incluye alimentos, indumentaria, salud, transporte y educación, determina la denominada “línea de pobreza”. Los hogares con ingresos menores a la CBT son los que pasan a ser considerados pobres. Cabe destacar que este indicador no tiene en cuenta el costo del alquiler de viviendas.
Por su parte, la “línea de indigencia”, está determinada por la canasta alimentaria, cuyo alcance es limitado a bienes de primera necesidad. Aquellas familias que no lleguen a cubrir los ingresos necesarios para adquirir la CBA son indigentes.


