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Tarjetas de crédito para comprar en el supermercado: preocupa el crecimiento de la morosidad

Especialistas advierten por el endeudamiento cada vez mayor con las tarjetas de crédito para gastos frecuentes.

Las deudas con las tarjetas de crédito vienen registrando un crecimiento importante en el país en los últimos meses, incluso en el supermercado. El Diario Sur consultó tanto a especialistas como a vecinos que pusieron el foco en cómo afrontan dificultades con las finanzas y por qué se da esa situación.

Es que la mora bancaria en el país aumentó de forma sostenida, marcando un deterioro en la capacidad de pago, por un lado, y de ahorro, por el otro. Según datos de Quantum Finanzas, la morosidad en los hogares a nivel nacional pasó de 2,5 por ciento en noviembre del año pasado a 3,7 en abril, y se prevé que ahora esa cifra continúe su suba. Se trata de un crecimiento cercano al 50 por ciento en apenas medio año.

Pero, más allá de los números, hay vida detrás. “Tenés gente que saca una tarjeta de crédito por necesidad y se les complica afrontar los pagos”, señaló Daniel, que maneja el sector crediticio en una entidad financiera de Lomas de Zamora. Según su visión, “hay personas que están desesperadas porque no tienen un mango y lo que hace con la de crédito es bicicletear un poco”.

Karina, responsable de contabilidad en una empresa en Capital Federal y vecina de Temperley, expuso su situación. “Tengo tarjeta de crédito desde hace mucho tiempo. Al principio, mi premisa era clara: usar la tarjeta sólo para compras que aceptaran cuotas, buscando así ganarle a la inflación. La utilizaba para adquirir electrodomésticos, ropa o incluso servicios, siempre bajo el criterio de que fueran gastos financiables o que tengan fecha de vencimiento, como celular o Internet”, comentó. Y aclaró: “El límite que me había impuesto era no usarla para comprar mercadería de consumo diario, como alimentos. Pero todo esto lo cuento en pasado, porque desde hace más de un año empecé a usar la tarjeta también en el supermercado”.

Micaela, docente de Lanús, también se refirió a cómo usa la tarjeta. “Nunca me gustó pero por una cuestión de necesidad para una compra grande tuve que empezar a usarla hace 3 años. No me entusiasmaba el tema de las cuotas. Sin embargo, dada la inflación entendí que era un buen recurso entonces la uso para compras de artículos para el hogar o por ejemplo las cubiertas del auto”, afirmó.

Por lo pronto, eso que empezó como algo para productos grandes y duraderos, pasó a ser para más básicos y efímeros. “Está pasando, de hablar con compañeras, que, cuando se cobra al quinto día hábil, al tener la tarjeta en débito automático, ya uno se queda sin sueldo rápidamente. Entonces se empezó a sacar el débito para que eso no suceda”, señaló.

Karina lo expuso aún de forma más contundente: “Cuesta muchísimo recuperarse del uso de la tarjeta para cubrir gastos básicos como la comida, porque no es algo de lo que uno pueda prescindir fácilmente el mes siguiente. La bola se arma rápido y es difícil de frenar”.

Educación financiera

Entre los inconvenientes que se exponente en medio del uso cada vez más recurrente de la tarjeta de crédito está el de no medir consecuencias. Daniel, empleado de un banco en Lomas de Zamora, lo dejó en claro al puntualizar que bajo determinadas circunstancias “falta educación financiera”.

“Ocurre que hay gente que utiliza la tarjeta y no comprende el tema de vencimiento, de pagos, de cuotas. Y es un problema”, comentó. Y añadió: “La mayoría saca desesperadamente sin entender las consecuencias y sin saber cómo funciona el sistema. Eso pasa y son muchas personas que consultan”.

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