Cultura

Luna tucumana

Mercedes Sosa, la mujer que llegó desde el norte del país, para alumbrarnos con su palabra, su presencia, su música y su luz.
lunes, 08 de junio de 2015 · 16:27

Con la mirada dulce, los ojos tranquilos, la voz cargada de sentimientos, el corazón grande y las palabras como puñal. Así era Mercedes "La Negra” Sosa. Esas cualidades supieron darle una ubicación central dentro de la música nacional y también en el resto del mundo. A donde iba, no sólo sabía ganarse un lugar con su cantar penetrante, también se empeñaba en luchar por las injusticias sociales que observaba. Una lucha que no abandonó ni un solo día y que incluso la obligó a exiliarse del país. Siempre estuvo del lado de la gente, del pueblo argentino que a pesar de su muerte no la ha olvidado. Todavía la voz de "La Negra” suena. Todavía vive.

Habrá sido casualidad del destino que una de las mayores artistas, que representarían al país en el mundo, haya nacido en una fecha patria, un 9 de julio. Quizás, también fue pura coincidencia, que haya nacido en un lugar que fue fundamental para nuestra independencia, en Tucumán. Será a criterio de cada lector, aunque no por nada el dicho popular dice que "las casualidades no existen”. Más bien, pareciera que Mercedes Sosa, nos representó desde cada aspecto de su vida.

"Mi mamá dice que mi papá se olvidó mi nombre adrede cuando me fue a inscribir al Registro Civil. Y me puso Haydeé Mercedes en vez de Marta Mercedes. Mi mamá quería que de primer nombre yo me llamara Marta. Así sin hache: Marta. Claro, como es lógico, en mi casa mandaba mi papá, pero claro, como es lógico, siempre se terminaba haciendo lo que quería mi mamá. Y entonces todos desde que me recuerdo me vienen llamando Marta. Soy la Marta, y me gusta mucho más ser la Marta que Mercedes Sosa. Esto nadie lo cree, pero es así... Al final, puertas adentro las cosas son como las madres quieren, y puertas afuera son como la gente manda. En mi casa definitivamente soy la Marta. Para la gente definitivamente soy la Negra”, expresó la artista en una vieja entrevista, con el tono burlesco que siempre la caracterizó para hacerle frente a la sociedad tradicionalista. ¿Habría triunfado dándose a conocer como Marta? Pareciera que sí. Mercedes no era portadora de una carrera ligada al marketing, sino más bien de un talento que no se encontraba en cualquier otra parte.

A los quince años, casi por obligación, Mercedes descubrió que tenía un don. La anécdota cuenta que, un 17 de octubre, sus padres fueron a Buenos Aires para celebrar el "Día de la Lealtad Peronista”. Como consecuencia de eso, ella obtuvo un poco más de libertad. "En la escuela faltó la profesora de canto y la directora me dijo que íbamos a cantar el Himno nacional y que yo tenía que ponerme adelante y cantar bien fuerte, para que todos me siguieran”, explicó. La situación le dio vergüenza pero aún así se animó y maravilló a todo el colegio. Ese mismo día, ella y sus compañeras fueron a un concurso en la radio LV12. La Negra tenía miedo que su padre se enterara de la actividad y la retara por lo que usó un nombre falso: Gladys Osorio, para cantar "Triste estoy”, de Margarita Palacios. La presentación fue un éxito y, durante dos meses, continuó participando del programa.

Con el tiempo, la adolescente creció y conoció el amor. En el año 1957, se casó con el músico Oscar Matus y se fue a vivir a Mendoza, donde nació su hijo Fabián. Allí también, el matrimonio estableció una sociedad artística junto al locutor y poeta Armando Tejada Gómez. La asociación obtuvo gran repercusión. Cinco años más tarde de su casamiento, Mercedes lanzó su primer álbum, "La Voz de la Zafra”, que fue producido por RCA aunque no obtuvo mucha repercusión.

En el año 1965, Mercedes sufrió una de las pérdidas que más la afectaron, tanto emocionalmente como económicamente. Su esposo la abandonó y la dejó a la deriva con su hijo pequeño, en una situación poco alentadora. "Yo no dejé ese matrimonio. Él me dejó. Me abandonó con Fabián, con mi chiquito. Una chica tucumana se casa para toda la vida. Eso me destruyó”, contó durante una entrevista. A pesar de ese golpe, juntó fuerzas y se fue a buscar suerte a Buenos Aires. No le fue mal, grabó su segundo disco, "Canciones con Fundamento”, que en ese momento no alcanzó fama pero luego sería considerado como uno de los grandes hitos de su carrera. Ese mismo año, La Negra dio un salto vertiginoso al presentarse en uno de los festivales más importantes de folklore que hay en nuestro país.

Fue el músico Jorge Cafrune, que con la rebeldía y la impronta que siempre lo caracterizó, hizo oídos sordos a las críticas de los organizadores del "Festival Nacional de Folklore Cosquín” e invitó al escenario a la Negra. "Les voy a ofrecer el canto de una mujer purísima, que no ha tenido oportunidad de darlo y que como les digo, aunque se arme bronca, les voy a dejar con ustedes a una tucumana: Mercedes Sosa”, mencionó el cantante para dar pie a su colega. La tucumana subió al escenario cordobés para interpretar "Canción del derrumbe indio”. El público estalló en aplausos y ya no hubo quién pudiera impedirle cosechar fama.

Tras el éxito en Cosquín, el sello Poly Gram la contrató para grabar su tercer álbum bajo el título "Yo no canto por cantar”. Fue la primera conquista discográfica. Luego de eso, realizó una gira por Estados Unidos y Europa, y a su regreso, grabó dos discos más: "Con sabor a Mercedes Sosa” y "El grito de la tierra”. En los años siguientes, sacó un cd que marcó su carrera y le dio un gran prestigio en Latinoamérica luego de lanzar "Homenaje a Violeta Parra”, artista chilena que fue reconocida en todo el mundo. Mercedes le debe gran parte de su trayectoria ya que realizó varios temas que le dieron repercusión como "Volver a los 17”, "Gracias a la Vida” y "La Carta”.

La Negra siempre fue simpatizante del peronismo y además apoyó causas de izquierda política, con lo cual se afilió al Partido Comunista en los años 70. Por ende, tras estallar el Golpe de Estado en el año 1976, formó parte de las listas negras entabladas por los militares que decidían quiénes eran personas peligrosas. Quiénes pensaban y podían levantar la voz para quejarse. Comenzó a ser perseguida aunque opuso resistencia. En 1978, durante un recital, la Negra tuvo la valentía de cantar canciones prohibidas, abrir las ventanas del lugar para que puedan escucharla los que no habían pagado entrada y cantar más tiempo del recomendado. No sólo la detuvieron a ella sino también a su público. Durante los años que estuvo fuera de su tierra natal, continuó con su carrera aunque extrañaba la Argentina. No obstante, en 1982, intentó volver a erradicarse acá pero no la dejaron. "¿Quién dio permiso a Mercedes Sosa para estar en mi país?”, había comentado el almirante Carlos Alberto Lacoste, uno de los genocidas que reinaban el país en ese tiempo. Fue el toque de queda para Mercedes. Regresó a Europa y recién en 1984, volvió, con el esplendor de la democracia.

Como productora, organizó en 1988 uno de los espectáculos más importantes presentados en la Argentina: "Sin Fronteras”. El show fue en el estadio Luna Park de Buenos Aires y convocó a las argentinas Teresa Parodi y Silvina Garré, la colombiana Leonor González Mina, la venezolana Lilia Vera, la brasileña Beth Carvalho y la mexicana Amparo Ochoa, además de la propia Mercedes. Ese mismo año, Mercedes Sosa y Joan Báez se propusieron realizar juntas una presentación en Santiago de Chile con el fin de apoyar a las fuerzas democráticas chilenas en la campaña del "NO", en víspera del plebiscito convocado por Augusto Pinochet que determinaría si el dictador seguiría gobernando hasta 1997. Frente a eso, políticos del régimen dictaron una orden de prohibir su ingreso a Chile. La campaña del "SI" (campaña pro-Pinochet) perdió el referéndum y debió convocar a elecciones presidenciales un año después, para entregar el gobierno en marzo de 1990. Ya restablecida la democracia, Mercedes Sosa cantaría por primera vez en Chile en 1992, volviendo varias veces desde entonces.

Durante los años 90, la artista alcanzó un reconocimiento mundial y empezó a ser conocida como "La voz de América”. Continuó dando recitales exitosos dentro y fuera de Argentina, actuando en estadios y en los escenarios más grandes y prestigiosos como el Lincoln Center, el Carnegie Hall donde recibió una ovación de 15 minutos, el Mogador de París y el Concertegebouw de Ámsterdam, el Teatro Colón de Buenos Aires, en el Coliseo de Roma, entre otros. Asimismo, en diciembre de 1994 representó a las voces de América en el "Segundo Concierto de Navidad” que se llevó a cabo en la Sala Nervi del Vaticano, una iniciativa por la paz del papa Juan Pablo II que se volvió una importante convocatoria cultural global desde entonces. Allí cantó "Mi madre María” de Víctor Heredia y "Navidad 2000” de Antonio Nella Castro e Hilda Herrera. El recital fue registrado en un álbum doble y lanzado en Italia bajo el título Concerto di Natale.

La Negra alcanzó semejante prestigio que incluso logró que su accionar fuera decisivo para la destitución de un gobernador. En el año 1995, el represor Antonio Domingo Bussi fue designado como máxima autoridad de Tucumán. Mercedes anunció que mientras el genocida fuera el mayor referente de su provincia natal, ella no cantaría en ese lugar; tal y como años antes, había optado por no pisar el suelo chileno hasta que no se destituyera a Pinochet. A los pocos días del mensaje de La Negra, Bussi fue destituido de su cargo y en el 2008, fue condenado a cadena perpetua.

Mercedes fue una gran exponente del folklore argentino pero su talento inagotable la llevó a incursionar en distintos géneros. Es así que grabó junto a artistas del rock nacional como Charly García, Gustavo Cerati, Luis Alberto Spinetta, Pedro Aznar, Fito Paez, entre tantos. Además, tocó junto a otros exponentes del folklore como Victor Heredia y León Gieco. Su amplitud de talento quedó remarcada en los dos discos de "Cantora” donde tocó a una gran cantidad de artistas. También, realizó un recital junto a Luciano Pavarotti en el estadio del Club Boca Juniors de Buenos Aires en el que cantaron a dúo dos temas "Caruso” y "Cuore ingrato”, y realizó un concierto en el Colón, junto a la reconocida pianista Martha Argerich.

Su apertura musical también logró imponer el rock nacional dentro del Festival Cosquín luego de que La Negra invitara a Charly García durante uno de sus shows para cantar algunos temas del ex Sui Generis. El hecho fue motivo de discusiones entre quienes sostienen una versión más acotada de la música folklórica y aquellos que la visualizan más relacionada con los diversos géneros de la música popular. Por su parte, Mercedes se cansó de aquellas discusiones y avisó que esa sería su última participación en el escenario de la ciudad cordobesa.

El 18 de septiembre de 2009, Mercedes Sosa ingresó al Sanatorio de la Trinidad, ubicado en el barrio de Palermo en Buenos Aires debido a una disfunción renal, la cual había evolucionado negativamente hacia una falla cardiorrespiratoria. Padecía desde hacía más de treinta años del mal de Chagas-Mazza. Su organismo se deterioró con el correr de las horas hasta desencadenar su fallecimiento a las 5:15 de la mañana del 4 de octubre de 2009. Durante varios días, una multitud de personas se acercaron al Congreso de la Nación Argentina para darle un último adiós. Desde otras del parte del mundo, la lloraron y la despidieron en su idioma. El amor por la Negra trascendió los límites geográficos.

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