En la cuerda floja

Continúa el conflicto en Musimundo a pesar del cierre de múltiples sucursales

En busca de reestructurar su millonaria deuda con los bancos, cerró más de 50 locales en el último año pero no fue suficiente y comenzó con otras estrategias.
jueves, 10 de octubre de 2019 · 10:49

La crisis de la reconocida cadena de electrodomésticos Musimundo continúa a pesar del cierre de más de 50 locales en el último año. Además, de reestructurar la millonaria deuda que tienen con los bancos, pasando también por la decisión de no pagar los intereses y servicios de dos de sus obligaciones negociables (ON), desde la firma Carsa –una de las sociedades dueña de la cadena- buscan nuevas alternativas.

A pesar de que se habían comprometido a pagar las indemnizaciones de las decenas de despedidos de los últimos meses, desde la empresa habrían comenzado a incurrir en la falta de pago de la suma correspondiente por los despidos, como también de los sueldos de los actuales trabajadores.

Si bien hasta el momento los exempleados afectados son los de las sucursales de Olavarría, Bahía Blanca y Neuquén, que en el último mes bajaron definitivamente la persiana, un caso similar podría alcanzar a aquellos que trabajaban en los locales de Lomas de Zamora, Monte Grande o Ezeiza, que cerraron durante septiembre de manera definitiva.

No obstante las denuncias de los afectados, desde Musimundo aseguraron a Ámbito Financiero que se encuentran cerca de un acuerdo para abonar todo lo adeudado. “Hay voluntad de pagar; se están acercando nuevas opciones y plazos”, explicaron.

Cabe recordar que la crisis de esta cadena de electrodomésticos no es nueva, se remonta a –por lo menos- dos años atrás. Los problemas derivados de la caída del consumo se sumaron a la expansión que habían desarrollado poco antes a todo el país con la apertura de múltiples locales, llegando a tener más de un centenar de sucursales.

Fue así que en septiembre del 2018 llegó a un acuerdo de reestructuración de deuda con los bancos tras cerrar 30 sucursales y logró concluir el proceso preventivo de acreedores. A estas sucursales “no estratégicas” se le sumaron más de una veintena en los últimos meses que bajaron sus persianas de manera definitiva.

En mayo, el directorio admitió que tenía “un faltante de caja de $706 millones que la compañía no puede financiar con recursos propios ni con créditos bancarios”, por lo que no podría cumplir con el pago de intereses pautado de sus obligaciones negociables, como tampoco con los proveedores y los bancos. La devaluación tampoco los ayudó, ensombreciendo más la situación y haciendo ascender su deuda bancaria a más de 1500 millones de pesos y cheques rechazados por más de 26,5 millones, según el último informe del BCRA.

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