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Transporte en crisis: menos colectivos y fallas en el Roca afectan a pasajeros de la región

La reducción de frecuencias por reclamos de subsidios y las fallas técnicas en el Tren Roca generan demoras diarias en el transporte. Quejas de los pasajeros.

El transporte público fue uno de los temas más candentes en la semana que pasó debido a la reducción en la frecuencia de los colectivos en reclamo de más subsidios para su funcionamiento y los problemas en el Tren Roca, que generaron demoras prácticamente todos los días de la semana.

El conflicto entre el Gobierno y las empresas de colectivos se profundizó a principios de abril, a partir del aumento del precio del combustible en Argentina, que se originó con la guerra en Oriente Medio, lo cual generó el reclamo de mayores subsidios o una actualización tarifaria, además del pago de deudas por montos millonarios.

Como consecuencia de la falta de respuestas por parte de las autoridades, las compañías redujeron la frecuencia de los servicios en un 15%, lo que impactó en miles de usuarios. Además, la circulación bajaría a un 50 por ciento en el caso de que no haya una solución al conflicto en los próximos días.

Paralelamente a lo que ocurre con los colectivos, el servicio ferroviario tampoco se caracterizó por su eficiencia. Por caso, el Tren Roca tuvo durante la semana que pasó innumerables retrasos como consecuencia de lo que Trenes Argentinos denominó “fallas técnicas”.

Según explicaron a El Diario Sur desde la empresa, muchos de estos problemas están relacionados con el sistema de señales, que regula la circulación de las formaciones y permite organizar el tránsito en los cambios de vía.

“Las fallas técnicas suelen estar asociadas a inconvenientes en el sistema de señales, especialmente en los equipos de cambio de vías”, indicaron desde la empresa. En particular, sostuvieron que uno de los problemas más habituales es la falta de alimentación eléctrica en estos dispositivos, muchas veces vinculada a inconvenientes en el cableado que los conecta.

“Dedico cuatro horas por día a viajar”

Cristian vive en la localidad de Tristán Suárez en el partido de Ezeiza y debe concurrir diariamente a su trabajo como administrativo en una clínica del barrio porteño de Recoleta, en un recorrido que incluye colectivos, trenes y subtes para llegar a destino.

“Prácticamente todos los días estoy afectado por demoras en el tren y tengo que salir con bastante tiempo de anticipación para no llegar tarde”, explicó Cristian, en diálogo con El Diario Sur.

El periplo diario del vecino arranca más de dos horas antes de que inicie su jornada laboral cuando tiene que tomar el ramal de la línea 518 que lo lleva desde su casa hasta la estación de Ezeiza, donde toma el Tren Roca. Y ya a pocos metros de salir empiezan los problemas.

“Muchas veces se demora y hace que tenga que caminar diez cuadras hasta la Ruta 205 para tomar otro colectivo a Ezeiza. También pasa que al ser horario escolar muchas veces los colectiveros no paran ya que está la unidad llena”, expresó Cristian.

Una vez en la estación Ezeiza, nuevamente se ve expuesto a demoras como cada uno de los pasajeros que sale al mediodía rumbo a sus actividades cotidianas. “Es muy normal llegar y ver que cancelan los servicios. Últimamente está la excusa de los problemas técnicos”, aseguró.

Allí puede encontrar una alternativa en el caso de que se produzcan demoras en los trenes, que es el 51 Expreso, un servicio rápido que va hacia Plaza Constitución por la Autopista Ricchieri.

Pero el problema ocurre cuando ya el recorrido sobre el Tren Roca está avanzado y se interrumpe sobre el camino. “Hace unos días me quedé varado en Temperley y tuve que esperar bastante tiempo para que se reanude el servicio”, explicó Cristian. “Ahí ya no tenía alternativa de transporte para llegar a tiempo y llegué tarde al trabajo”, agregó.

Luego de todo un día de trabajo llega el momento de volver, donde cerca del cierre de la jornada suelen ocurrir también demoras en los servicios del Tren Roca. “Entre ida y vuelta, dedico cuatro horas del día a viajar”, finalizó Cristian.

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Cristian debe tomar tres transportes para llegar a su trabajo todos los días.

Cristian debe tomar tres transportes para llegar a su trabajo todos los días.

El viaje en auto tampoco garantiza llegar a tiempo

Sebastián se traslada diariamente en auto desde su casa en Monte Grande hasta su trabajo en el barrio porteño de Villa Crespo. Un viaje que se puede extender hasta dos horas de acuerdo a los obstáculos que vayan surgiendo en el camino.

Uno de ellos son las obras que se están realizando en la Autopista Dellepiane, entre la Avenida General Paz y el inicio de la Autopista 25 de Mayo, que hacen que se generen embotellamientos especialmente en ese punto del viaje.

“Por eso trato de no ir por la Dellepiane y tomo un camino alternativo, que es la Autopista 27 de Febrero, que está costeando el Riachuelo y empieza en la zona de Puente La Noria”, contó Sebastián, en diálogo con El Diario Sur.

“Pero ahora también hay demoras en esa zona. Es como que no quedan alternativas para llegar a tiempo”, expresó el joven. “Hay que salir con mucho tiempo de anticipación para no llegar tarde”, agregó.

Además, otra de las cuestiones que surgen en el medio de este caos en el tránsito son las peleas y las discusiones entre los conductores. “Cualquier malentendido es motivo de que se genere una discusión y comiencen a insultarse entre los autos”, finalizó el vecino de Monte Grande.

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Las obras en la Autopista Dellepiane agudizan las demoras para quienes viajan en auto al centro porteño.

Las obras en la Autopista Dellepiane agudizan las demoras para quienes viajan en auto al centro porteño.

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La odisea de viajar en transporte público todos los días desde San Vicente a Microcentro

Lucas Duarte, de 26 años y vecino de San Vicente, viaja hasta Microcentro para trabajar en un local de electrodomésticos, en una rutina atravesada por largas horas de traslado, costos elevados y constantes complicaciones. “Gasto entre 50 y 100 mil pesos por mes solo en transporte”, contó.

Para cumplir con su horario laboral, debe comenzar la jornada varias horas antes. “Entro a las 9, me levanto tipo 6 y a las 7 tengo que estar en el tren”, explicó. Su recorrido incluye colectivo hasta Alejandro Korn, tren y subte, en un esquema que puede demandarle entre cuatro y seis horas diarias entre ida y vuelta.

Las dificultades, según relató, son frecuentes e imprevisibles. “Puede pasar cualquier cosa: manifestaciones, problemas técnicos”, señaló. Incluso recordó situaciones extremas: “Una vez me subí al tren, arrancó y sentimos el impacto. Una persona se había suicidado. Tuvimos que saltar al andén y avisar al trabajo que íbamos a llegar tarde”. En ese contexto, aseguró que muchas veces las demoras generan tensión laboral: “Los jefes se enojan, siempre te dicen que esas cosas las tenés que prever”.

Además, señaló que el subte en hora pico representa otra dificultad diaria. “Podés tardar 20 minutos de Constitución a Microcentro o 40 porque no podés subirte”, explicó. Y describió un deterioro general del sistema en comparación con años anteriores: “Cada vez peor, es un desastre, sale más caro y no funciona bien”, afirmó.

El regreso a San Vicente también puede convertirse en una odisea, especialmente cuando hay cancelaciones o interrupciones. “Si salís tarde, tenés que correr para el último tren y esperar que no se cancele, porque un viaje de dos horas puede terminar siendo de seis”, sostuvo, ya que la otra opción después del tren son las líneas de colectivos 79 y 51 que paran durante todo el recorrido desde Constitución, Avellaneda, Lanús, Lomas de Zamora, Alte. Brown, Pte. Perón y San Vicente.

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Lucas Duarte, vecino de San Vicente.

Lucas Duarte, vecino de San Vicente.

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