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Día del panadero en Monte Grande: entre la pasión por el oficio y el desafío de mantener las ventas

En el Día del Panadero, trabajadores y dueños de panaderías de Monte Grande contaron cómo atraviesan el presente del sector.

El Día del Panadero encuentra al sector atravesando un escenario de contrastes. Mientras algunos comercios logran sostener las ventas gracias a su clientela habitual o a la incorporación de cafeterías, otros advierten que el mayor desafío pasa por el aumento de los costos y la presión impositiva. En diálogo con El Diario Sur, panaderos y trabajadores de Monte Grande compartieron cómo viven el presente del rubro, los cambios en los hábitos de consumo y por qué, pese a las dificultades, aseguran que la panadería artesanal nunca va a desaparecer.

"La panadería artesanal nunca muere"

Francisco Monteiro, dueño de La Moderna, lleva seis décadas en el rubro y asegura que sigue disfrutando cada jornada de trabajo. "Hace 60 años que estoy acá y vivo de la panadería. Soy feliz. Cuando me enfermo extraño venir", contó.

Consultado por la competencia de los productos industrializados, fue contundente: "La panadería artesanal nunca muere". En cuanto a las ventas, reconoció que "están un poquito flojitas", aunque destacó que puede sostener a sus 15 empleados y que toda la producción encuentra destino. Incluso la mercadería que sobra es donada diariamente a distintos comedores de la zona. También remarcó que su negocio se mantiene con pujanza a pesar de los vaivenes políticos y económicos que pueda atravesar el país.

"Hace ocho meses que no me llevo un peso del negocio"

Diego Babino, propietario de la panadería y cafetería "De los Panas", que recientemente se mudó frente a la Plaza Mitre, aseguró que el mayor desafío no es la falta de clientes sino los costos para mantener el comercio. "Hace ocho meses que no me llevo un peso del negocio. Estoy viendo cómo llegar con los proveedores porque la materia prima aumenta mucho", explicó.

Según detalló, decidió mudar el local para tener un costo menor de alquiler y así poder sostener los puestos de trabajo. "Si era por una decisión familiar, yo hubiera cerrado. Pero una decisión mía de vida es mantener los puestos de trabajo, porque hay muchas familias que dependen de esto", sostuvo.

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Ventas con altibajos

Desde la atención al público, Victoria Cardi, de la panadería "La Princesa", explicó que el movimiento depende mucho del momento del mes. "Este mes estuvo bastante bien porque estuvo el aguinaldo y la gente aprovecha y sale", señaló.

Sin embargo, remarcó que el comportamiento de compra cambió, especialmente entre los jubilados. "Hay muchos abuelitos que vienen y tratan de regatear. Es bastante triste, más que nada con ellos", comentó. También observó que las facturas ya no siempre se compran por docena: "Se llevan mucho por unidad, dos o tres".

Los precios

  • Pan común: entre $4.200 y $5.300 el kilo.
  • Pan especial: hasta $6.300 el kilo.
  • Docena de facturas: alrededor de $14.000.

Un oficio que sigue pasando de generación en generación

Más allá del contexto económico, los entrevistados coincidieron en destacar el valor del oficio. En La Moderna ya trabajan los hijos y hasta los nietos de Francisco Montero. En otros casos, como el de Diego Babino, la panadería apareció como una oportunidad para reinventarse cuando cayó la actividad de la construcción.

Y entre quienes recién comienzan, como Victoria Cardi, también aparece el cariño por el ambiente. "Vine a comprar un cheesecake, me gustó tanto el lugar que pensé: 'Mi próximo trabajo quiero que sea acá'. Vine, dejé el currículum y quedé", recordó.

En un escenario económico complejo, todos comparten una misma idea: el pan sigue siendo un producto esencial y la panadería continúa siendo un punto de encuentro cotidiano para los vecinos.

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