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Habló la cocinera apuñalada en el geriátrico de San Vicente: el horror desde adentro

Blanca Ilian es una de las dos empleadas del geriátrico de San Vicente que fueron atacadas por el hijo de la dueña, que también mató a una abuela. Exclusivo.

Blanca Ilian estaba lavando una compotera en la cocina del hogar de ancianos “En Compañía” de San Vicente cuando sintió un golpe en la nuca. Se dio vuelta y vio a Gonzalo Sulkic, el hijo de la dueña del establecimiento, de 26 años, que tenía en sus manos una cuchilla grande y un Tramontina. “¿Qué hacés?”, le gritó Blanca, y se tocó “el agujero” que tenía en su cabeza y sintió la sangre que empezaba a salir con fuerza.

Así empezó el horror que Blanca, la cocinera del hogar, de 48 años, le relató en primera persona a El Diario Sur en su casa de San Vicente. El ataque de Suljic tuvo dos víctimas directas más: Vanesa Casas, otra empleada de “En Compañía” que recibió varias puñaladas y ahora pelea por su vida en el Hospital Cuenca de Cañuelas, y Leonarda Delia Cardozo, una mujer de 82 años que estaba internada en el centro para adultos mayores y que falleció en el acto.

Habló Blanca la cocinera atacada en un geriátrico en San Vicente

Blanca relata la secuencia con todos los detalles que es capaz de recordar. Se trataba de una noche normal de trabajo en el geriátrico. Junto a su compañera estaban a cargo del cuidado de los seis adultos mayores que viven en el hogar, bajo la supervisión de Suljic, hijo de la dueña, que iba a dormir allí esa noche, como hacía habitualmente. Eran casi las 21 y la cena ya se había servido y Vanesa estaba terminando de acostar a los abuelos. En silencio, Gonzalo fue hasta la cocina y atacó a Blanca por la espalda: utilizó uno de los cuchillos de la cocina para darle un puntazo en la parte trasera del cuello.

“Cuando le miré las manos y vi que tenía dos cuchillos, él salió corriendo para atacar a mi compañera. Yo empecé a gritarle a Vanesa, pero él la agarró y empezó a cortarla por todos lados. Yo no podía hacer nada porque tenía unas mesas cruzadas y porque sentía que me desmayaba del dolor. Lo único que pude hacer fue salir por la puerta de servicio hasta la calle a gritar”, cuenta Blanca, que pidió ayuda a un grupo de chicos que pasaba en bicicleta por la cuadra de O´Higgins al 500, frente a la plaza Pesoa, en una zona céntrica de San Vicente.

“La gente se empezó a acercar y yo entré de nuevo. Vanesa ya venía corriendo, toda ensangrentada como yo, ella vomitaba sangre, tenía heridas por todos lados, la cara desfigurada, el ambo celeste estaba todo negro. La saqué a la calle. Yo gritaba que alguien entre, que el loco seguía ahí con los abuelos. Todo el mundo empezó a gritar y pasó un auto que manejaba una chica, lo frenamos y nos llevó al hospital, estábamos muy mal”, sigue la mujer, que había desempeñado diferentes roles en el hogar de ancianos y desde hacía un mes y medio era cocinera.

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La cocinera Blanca Illian, que fue apuñalada en el geriátrico de San Vicente. Tiene un tatuaje en recuerdo de su hijo Nazareno, que murió ahogado en una tosquera en 2020.

La cocinera Blanca Illian, que fue apuñalada en el geriátrico de San Vicente. Tiene un tatuaje en recuerdo de su hijo Nazareno, que murió ahogado en una tosquera en 2020.

Ya en el hospital Ramón Carrillo, entre dolores, desmayos y sueros, Blanca supo que su compañera estaba grave y que había sido trasladada al Hospital Cuenca de Cañuelas, con uno de sus pulmones comprometidos producto de la puñalada que recibió en el tórax. También escuchó de parte de los médicos que había “un óbito”: se trataba de Delia, que murió en el hogar instantes después de que Suljic la apuñalara en el cuello.

El pedido de auxilio y los gritos desesperados de Blanca y Vanesa hicieron que vecinos de la cuadra se acercaran al hogar. Momentos después del ataque a Delia, Suljic salió a la calle, con la cuchilla homicida en la mano, y fue interpelado por la gente. Intentaron frenarlo y le tiraron piedras, pero él seguía amenazando a quienes se acercaban. Lo fueron acorralando hasta que se entregó en la Comisaría Primera de San Vicente, a seis cuadras del hogar. Allí confesó lo que había hecho y habría manifestado estar “con un brote psicótico”. Quedó detenido de forma inmediata por pedido de la fiscal Karina Guyot. Por el momento la Justicia lo considera imputable: no tiene antecedentes psiquiátricos y no presenta signos de no haber sido consciente de su accionar, según informaron fuentes judiciales a El Diario Sur. Se desconoce si en el momento de la agresión estaba drogado.

“A simple vista era normal”

En la charla con El Diario Sur en su casa, Blanca agregó un detalle estremecedor: el martes había sido el cumpleaños de Delia. En el hogar hubo torta y globos. “Gonzalo compartió la mesa con Delia y filmó cuando le cantábamos el cumpleaños a ella. Y después la mató con una frialdad terrible”, dice la mujer, que describe a la anciana fallecida como “la más activa del hogar, la que mejor estaba de todos los abuelos”.

Ya en recuperación y acompañada por sus hijas, Blanca sostiene que hasta antes del martes Suljic le parecía “bastante normal”. “Él se movía en su mundo, se encerraba en la oficina, no hablaba con nosotras, pero a simple vista era normal”, cuenta. Y suma que el joven solía hacer masajes a los internos del geriátrico, dado que tiene conocimientos en el área, y que era frecuente que algunas noches a la semana se quedara a dormir en el hogar como cuidador. Blanca también desmiente que antes de las agresiones el joven hubiera tenido una discusión con su madre, “porque ella ni siquiera estaba”.

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En el geriátrico de San Vicente había seis adultos mayores internados. Una de ellas era Delia, asesinada por Suljic.

En el geriátrico de San Vicente había seis adultos mayores internados. Una de ellas era Delia, asesinada por Suljic.

“Yo no creo que a él le haya agarrado un ataque o un brote como están diciendo. Para mí él lo premeditó. Aprovechó a agarrar las cuchillas de la cocina cuando yo no estaba, y todo el tiempo estuvo en silencio cuando nos atacó, lo tenía bien pensado, como que lo disfrutó”, reconstruye Blanca. Y, entre lágrimas, añade: “Lo que me tiene mal es que los abuelos siguen en el hogar como si nada. Mi compañera se está muriendo en un hospital y yo estoy convaleciente. Tienen que cerrar ese lugar”. También reconoce que hasta antes del ataque “los abuelos estaban bien atendidos, comían bien, los cuidábamos todo el tiempo”. Al mismo pedido para “cerrar el hogar” se sumó en diálogo con El Diario Sur Sol Cabral, la nieta del corazón de Delia, que había quedado en situación de calle y fue “rescatada” por una familia amiga.

Habló la nieta de la anciana asesinada en un geriátrico en San Vicente

“Todo el tiempo estoy reviviendo en mi cabeza la agresión, mis gritos, los gritos de Vanesa”

“La verdad que la saqué barata”, grafica Blanca con respecto a la puñalada que recibió en la nuca. La herida tiene varios centímetros de profundidad y tuvieron que darle dos puntos de sutura. Todavía siente mareos, fiebre y un peso insoportable en su cabeza. Pero por la zona en la que fue el ataque, podrían haberle quedado consecuencias terribles. “Creo que era el destino que decía que tenía que salir de ahí para poder estar con mis hijas. Y lo mismo con Vanesa, ella tenía que poder salir de ahí para poder seguir al lado de sus hijos”, reflexiona Blanca, que es madre de cuatro chicas menores de edad, una mayor y de Nazareno, fallecido en 2020 a los 21 años.

“Más allá de lo físico, tengo la cabeza destruida. Hace dos días que no duermo, no puedo comer, estoy todo el tiempo nerviosa, lloro cada dos palabras y se me vienen imágenes a la cabeza una y otra vez. A cada rato revivo la agresión, mis gritos, los gritos de Vanesa, la sangre. Hoy tuve voluntad de levantarme para ir al entierro de Delia porque siento culpa de no haberla podido ayudar”, se abre, ya sin contener el llanto, Blanca, que teme especialmente por las consecuencias psicológicas para sus hijos e insiste con que es “una locura” que el geriátrico siga con los abuelos allí, con consentimiento de los familiares. También habla de “negligencia” por parte de la dueña.

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Blanca junto a Nazareno, un chico que era muy querido en San Vicente.

Blanca junto a Nazareno, un chico que era muy querido en San Vicente.

El dolor y el trauma de Blanca se suma al de la pérdida de su hijo Nazareno, que murió ahogado en la laguna El Sauce de Alejandro Korn el 21 de diciembre de 2020, hace casi tres años. “El predio no tenía habilitación, era algo clandestino, y tampoco había ninguna medida de seguridad para rescatar a alguien en el agua, ni bañeros, ni salvavidas. Pero los dueños nunca se hicieron cargo y la causa quedó en la nada”, revive Blanca, que cada año convoca a una suelta de globos en memoria de “Naza”, aunque ahora se siente sin fuerzas para organizarla.

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