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Tres viveros de San Vicente que combinan experiencia, familia y amor por la naturaleza

Transformaron su vínculo con las plantas en proyectos de vida. En los viveros El Trébol, El Edén y Ariel crecen el trabajo local, el conocimiento y la conciencia.

Esta primavera, los viveros de San Vicente coinciden en que las azaleas, los jazmines y las rosas son las especies más elegidas. Los viveros Ariel, El Trébol y El Edén destacaron que la elección de estas plantas refleja una tendencia: los sanvicentinos buscan llenar de color sus patios con especies que embellecen, duran y conviven mejor con el entorno.

Boutique El Trébol: “Un vivero de profesionales”

Hace nueve años, bajo la conducción de Gabriel Del Persio y su grupo de amigos egresados de la Escuela Agraria San José, nació el Vivero Boutique El Trébol en Rivadavia 2190. Lo que comenzó como un emprendimiento entre amigos agrónomos se transformó en un espacio donde la pasión por las plantas se combina con el conocimiento técnico y el cariño por el trabajo local. Gabriel, vecino de toda la vida y docente jubilado de la Escuela Agraria N°1, decidió continuar cerca de la naturaleza y compartir su experiencia desde el vivero.

Además de la venta de plantas, El Trébol ofrece servicios de jardinería, mantenimiento de parques, colocación de grama, sistemas de riego y paisajismo, tanto en barrios privados como en casas particulares del pueblo. La atención personalizada y el asesoramiento agronómico son parte esencial del servicio: muchos empleados son exalumnos de Gabriel, formados para orientar a los clientes sobre cómo cuidar cada especie y lograr que los jardines prosperen todo el año.

Fieles a su filosofía, los dueños trabajan con especies que se adaptan al suelo arcilloso de San Vicente y al clima local, priorizando plantas resistentes y criadas en maceta. “Queremos que cada persona se vaya sabiendo cómo cuidar su jardín”, resume Gabriel, orgulloso de ver cómo su vivero crece junto con la comunidad.

vivero el trebol
Gabriel Del Persio es agrónomo y junto a sus amigos de secundaria fundó Vivero Boutique El Trébol.

Gabriel Del Persio es agrónomo y junto a sus amigos de secundaria fundó Vivero Boutique El Trébol.

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El Edén: “De un jardín de película a vivero”

En la avenida Presidente Perón 1002, el Vivero El Edén luce cada rincón cubierto de flores y verde intenso. Fundado en 2009 por Norma Sarlengo, que hizo realidad su sueño de tener un jardín propio convertido en vivero, el espacio hoy es atendido junto a su hija Anabela Iafrate. Lo que comenzó con unas pocas plantas sobre la calle Segundo Sombra se transformó, con trabajo y constancia, en uno de los clásicos de San Vicente, donde cada cliente encuentra atención cercana y una charla sobre cómo cuidar cada especie.

El Edén ofrece una amplia variedad de plantas de interior, florales y hortícolas, además de sustratos y productos agroquímicos. Anabela explica que el asesoramiento responsable sobre el uso de esos productos es muy importante, ya que “un mal uso puede dañar tanto a las personas como a la fauna benéfica”. Esa preocupación por el cuidado correcto de las plantas y del ambiente es parte de la identidad del lugar, que combina experiencia práctica con información precisa.

“Nos gusta que la gente se lleve una planta y la vea crecer”, cuenta Anabela. Por eso, en El Edén no solo se venden flores: se comparte un modo de disfrutar la naturaleza, con conocimiento y ganas de ver florecer cada rincón.

vivero mujeres
Norma y Anabela son madre e hija que hicieron crecer tanto su jardín hasta transformarlo en un vivero.

Norma y Anabela son madre e hija que hicieron crecer tanto su jardín hasta transformarlo en un vivero.

Ariel: “Un vivero familiar”

Entre hileras de palmeras, flores y macetas de todos los tamaños, el Vivero Ariel se levanta como un símbolo del trabajo familiar en El Pampero 2353, San Vicente. Su dueño, Gustavo Aguirre, llegó en 2013 desde Altos de Monte Grande con su esposa e hijos, y desde entonces transformó un terreno en un espacio florecido que hoy genera empleo para más de diez familias. “Empezamos fabricando macetas de cemento, sin nada, y a base de esfuerzo fuimos creciendo”, cuenta con orgullo. El vivero, que antes se llamaba El Imperio de las Macetas, mantiene ese espíritu artesanal: allí se producen macetas, se zarandea la tierra y se enseña un oficio.

Más que un comercio, el lugar funciona como una verdadera casa de trabajo. Gustavo impulsa a jóvenes de la zona a aprender jardinería y fabricar macetas, y a muchos les regala moldes para que emprendan por su cuenta. También organiza visitas gratuitas de jardines de infantes, donde los chicos aprenden a sembrar y cuidar plantas. “Que vengan niños al vivero es una bendición. Queremos que desde chicos aprendan a amar las plantas”, dice.

Lo que distingue a Vivero Ariel no es solo su variedad, sino su vocación solidaria y comunitaria. “Yo trabajé toda mi vida para otros y hoy enseño a otros a vivir de las plantas, igual que yo”, asegura Gustavo.

vivero hombres
Gustavo Aguirre con su vivero hoy puede darle trabajo a 10 jóvenes, además de su familia.

Gustavo Aguirre con su vivero hoy puede darle trabajo a 10 jóvenes, además de su familia.

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