El joven taekwondista Kenny Castro, de 12 años, fue reconocido por el Honorable Concejo Deliberante de San Vicente como personalidad destacada del distrito tras obtener la medalla de oro en los Juegos Bonaerenses. Este fue año clave en su formación, acompañado por su papá y entrenador, Jairo Castro, en la Sociedad de Fomento Santa Ana de Alejandro Korn.
La historia de Kenny Castro, promesa del taekwondo de Alejandro Korn que consiguió el oro para San Vicente
Kenny Castro el nene de Alejandro Korn que trajo el oro de los Juegos Bonaerenses en taekwondo y fue reconocido por el Concejo Deliberante.
Jairo Castro contó que Kenny comenzó en el taekwondo prácticamente desde la primera infancia: “Kenny arrancó a entrenar a los 4 años siguiéndome a mí, porque yo entrenaba y no daba tanta clase en ese momento. Me seguía a entrenar conmigo”.
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Es cinturón azul y compite en la modalidad de formas. Este año participó por primera vez en los Juegos Bonaerenses. Kenny superó las etapas regionales e interregionales hasta llegar a la final en Mar del Plata. “En la categoría 2013 había un masculino y un femenino, y en el masculino trajo oro Kenny”, celebró Jairo.
Para Kenny, viajar a Mar del Plata fue una experiencia inolvidable. “Me gustó conocer los deportes que hacían, cómo jugaban, la rapidez que tenían y todo eso”, contó sobre su convivencia con otros participantes de la delegación local.
Además de competir, disfrutó del viaje: “Nos fuimos a la playa, nos metíamos al agua, jugábamos a la pelota, nos sacábamos fotos tirando patadas en el aire”, recordó con una sonrisa.
Kenny Castro obtuvo un reconocimiento del Concejo Deliberante
Kenny también fue convocado por el Concejo Deliberante, que lo declaró personalidad destacada del distrito por su actuación en los Juegos Bonaerenses. “Me gustó lo que dijeron de mí”, aseguró.
El joven relató cómo vivió ese momento: “Me llamaron, estuve ahí escuchando las cosas que decían de mí: hace cuánto hago taekwondo, dónde vivo, quiénes son mi papá y mi mamá, dónde entreno”. Aunque al principio sintió nervios, terminó disfrutándolo: “Cuando me empezaron a mirar todos me empezaron a aplaudir. Fue todo lindo, me gustó”.
Kenny ya piensa en lo que viene. Su sueño es llegar al Mundial cuando alcance el cinturón negro. Mientras tanto, tiene un objetivo cercano: “Si se da la posibilidad, para el año que viene voy a poder ir a la Copa del Mundo en España, en Barcelona”.

