Leandro Pérez, vecino de San Vicente, obtuvo el primer puesto en la "Carrera Sucia" disputada este fin de semana en Campo de Mayo, una competencia de más de 5 kilómetros que se caracteriza por la incorporación de múltiples obstáculos físicos a lo largo del recorrido. El evento se desarrolló dentro del predio del ejercito y reunió a más de 150 participantes. Fue la primera vez que Pérez compitió en este tipo de prueba, que combina running con exigencias de fuerza, resistencia y coordinación en escenarios de barro, agua y desniveles.
Con barro hasta el cuello, un vecino de San Vicente ganó la "Carrera Sucia"
Leandro Pérez, vecino de San Vicente, terminó primero en la Carrera Sucia una propuesta de exigencia física que incluye obstáculos con barro, piletas y más.
La carrera incluyó más de 20 obstáculos como paredes de diferentes alturas, trepadoras, cuerpo a tierra, corridas en barro, piletas de barro, toboganes, cruces en gomas, cruces con sogas e inflables. “Tenés para trepar, para nadar, tenés lodo, laguna, agua hasta el cuello y barro hasta la cintura”, explicó Pérez, quien remarcó que gran parte del circuito se desarrolla en sectores internos del predio, sin público, con fiscalización permanente para asegurar que todos completen los obstáculos.
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Pérez, de 47 años, llegó a la competencia tras un año de preparación física, enfocada primero en la capacidad aeróbica y luego en el trabajo de fuerza, especialmente en brazos y piernas con la guía de Mauricio “Jamaica” Rodríguez. “Cuando hacés los primeros kilómetros vas bien, pero después del tercero empezás a trepar y ahí te vas muriendo”, relató. Durante la carrera avanzó junto a Lautaro, con quien compartió el liderazgo hasta los últimos kilómetros, donde lograron hacer la diferencia en los tramos de barro y agua.
El ganador completó el recorrido en un tiempo aproximado de una hora y diez minutos y destacó la experiencia como altamente positiva. “Es una carrera exigente, pero hermosa. Terminás todo sucio, mojado, pero muy contento”, afirmó. Pérez señaló que a diferencia de una maratón tradicional, el atractivo estuvo en el desafío constante que proponen los obstáculos y los cambios de ritmo. “No me gusta la maratón de correr solamente, me aburro. Esto es un desafío distinto, porque venís agotado, con calor, y de repente te metés al agua y es como que te relajás un poco”, explicó sobre las sensaciones que atravesó durante el recorrido.
Uno de los momentos más exigentes, según contó, fue cuando quedó atrapado en el barro y necesitó la ayuda de su compañero para poder salir. “Quedé como una sopapa en el barro y no podía salir. Mi compañero se dio vuelta, me puso la pierna y yo me agarré como si fuera una soga. Él me fue tirando hasta que pude salir”, relató. Esa situación se dio mientras otros corredores se acercaban, lo que obligó a resolver rápidamente el obstáculo para no perder la punta de la carrera.
El final de la Carrera Sucia
El corredor también destacó el desgaste físico acumulado hacia el final de la prueba y la satisfacción de haber podido sostener el ritmo. “En los últimos kilómetros ya llegás casi sin fuerza, pero ahí es donde más fuerza de brazos y piernas necesitás para trepar y salir del agua”, señaló. Para Pérez, cruzar la meta fue una mezcla de alivio y alegría, no solo por el resultado, sino por haber podido completar una competencia que definió como “muy demandante” y que lo dejó con ganas de volver a participar en futuras ediciones, a las cuales los organizadores ya lo invitaron.
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