Este lunes comenzó el juicio por jurados contra siete ex policías de la subcomisaría de Domselaar, acusados de torturar a personas detenidas en 2016. El proceso se lleva adelante tras una investigación iniciada por la Comisión Provincial por la Memoria a partir de denuncias de familiares de las víctimas y tendrá una duración estimada de cinco jornadas.
Comienza el juicio por torturas en la comisaría de Domselaar: hay siete policías imputados
El juicio comienza a diez años de que estallara el caso: policías están acusados de hechos de violencia y abuso sexual contra detenidas en Domselaar.
Augusto Infante, director del programa de litigio estratégico de la Comisión Provincial por la Memoria, explicó cómo se originó la causa en 2016: “Se toma conocimiento a partir de una comunicación que había tenido algún familiar de las víctimas, de que estaba sucediendo algo sin tener claridad de qué”. A partir de eso, se conformó un equipo que inspeccionó la dependencia policial: “Cuando llegan se encuentran con las mujeres enojadas, muy atemorizadas, quienes empezaron a pedir auxilio”.
Según indicó, primero se garantizó que las víctimas pudieran salir del lugar: “Se hizo una presentación en la Fiscalía de turno y en el Juzgado de Garantías para que pudieran estar a resguardo de quienes las mantenían bajo custodia”. Luego, las mujeres declararon y dieron cuenta de los hechos sufridos.
La investigación se inició con las denuncias de mujeres alojadas en la dependencia, aunque también se incorporaron casos de hombres. “La subcomisaría estaba destinada al alojamiento de mujeres, pero había varones en tránsito”, explicó Infante. En ese marco, dos hombres también fueron identificados como víctimas: “Uno de los hechos está calificado como tortura, con quemaduras con agua hirviendo, golpizas y malos tratos”.
En total hay siete imputados: cinco hombres y dos mujeres de la Policía Bonaerense. En uno de los hechos más graves, algunos de ellos están acusados por torturas que incluyeron “quemaduras, golpes y el uso de picana”, además de agresiones de índole sexual.
El juicio se realiza bajo la modalidad de jurados populares. Infante explicó que este lunes se llevó adelante la selección: “Se logró que queden finalmente 18 vecinos, 12 titulares y 6 suplentes que integran el jurado popular”. Desde este martes comenzarán los alegatos y la presentación de pruebas.
El proceso llega a juicio casi diez años después de los hechos. Según detalló, una de las demoras se produjo por una cuestión procesal vinculada a la calificación de los delitos: “No se les había consultado a los imputados si querían ser juzgados por jurado, y cuando se hizo, eligieron esa modalidad, lo que obligó a retrotraer la causa”.
Sobre las expectativas, Infante sostuvo: “Creemos que hay sobrados elementos para que el jurado tenga por acreditados los hechos” y agregó que esperan “un veredicto de culpabilidad”. Finalmente, remarcó la importancia del proceso: “Este tipo de casos raramente llegan a esta instancia de juicio” y pidió que se investiguen con mayor profundidad las denuncias por violencia institucional: “Es muy importante que se tomen en serio los hechos sistemáticos a los que son expuestas las personas privadas de su libertad”.
Qué sucedió en la comisaría de Domselaar entre 2015 y 2016
Según un informe de la Comisión Provincial por la Memoria, que dio a conocer El Diario Sur en 2016, las mujeres detenidas permanecían alojadas en condiciones precarias. “Permanecían alojadas todas juntas en una celda de tres metros por cuatro, con sólo dos camas de cemento y un baño que se tapaba de manera recurrente. Dormían en el piso sobre colchones que sus familiares les habían traído”. Según se detalló, no tenían acceso a atención médica ni a alimentación regular: “Sólo comían lo que sus familiares alcanzaban cada día” y permanecían “encerradas las 24 horas, en aislamiento extremo”.
El informe también daba cuenta de situaciones de violencia sistemática. Las detenidas denunciaron haber sido víctimas de “agresiones físicas, psicológicas y verbales; abuso sexual y hostigamiento permanente por su condición de mujer”, en una dependencia donde, pese a estar destinada a mujeres, los agentes eran varones.
Entre los episodios relatados, mencionaron que durante la noche del 31 de diciembre de 2015 varios efectivos ingresaron a la celda, las agredieron y las obligaron a salir al patio, donde “se subieron al techo enrejado y comenzaron a masturbarse mientras les gritaban ‘a ver a quién le cae este guascazo’”. También denunciaron que horas después les arrojaron petardos dentro de la celda y las amenazaron. En otro hecho, señalaron haber escuchado la tortura de un hombre en una celda contigua, que habría sido golpeado, sometido a picana eléctrica y abusado.

