San Vicente |

Reemplazará al cura que lo bautizó: la historia de los padres Federico y Francisco

El próximo párroco, de 34 años, dialogó con El Diario Sur. "La Iglesia debe acercarse a las periferias económicas y existenciales", destacó. Su relación con Francisco Rocchio

"Son cosas de Dios", reflexiona el padre Federico Piserchia. Es que a sus 34 años reemplazará en la Parroquia San Vicente Ferrer a Francisco Rocchio, el cura que lo había bautizado en 1983 en la parroquia Asunción de María de Temperley y que también casó a sus padres. "Tengo una gran estima por el padre Francisco. Nos reencontramos cuando yo hice el seminario acá entre 2007 y 2009 y realmente aprendí mucho de él, tiene una gran coherencia entre su fe y su vida, y mantiene un perfil muy bajo", lo halaga Piserchia.

A partir del próximo 17 de diciembre, San Vicente Ferrer tendrá un nuevo cura. Después de 26 años de servicio, Rocchio dará un paso al costado y será reemplazado por el padre Federico, quien actualmente colabora con el Instituto San José, el colegio de la Diócesis de Lomas de Zamora.

Pisarchia tiene 34 años y un perfil distinto al del Padre Francisco. Es oriundo de Temperley y hasta ahora tiene a su cargo la comunidad Itatí, en una de las zonas más marginales de Banfield. Ya conoce San Vicente porque entre 2007 y 2009 completó su formación como seminarista junto a Rocchio, y desde 2011 que trabaja en el Instituto San José coordinando las actividades religiosas. Tiene un trato amable y cercano a la gente, y cultiva una buena relación con los más jóvenes, el target que más le cuesta a la Iglesia.

En diálogo con El Diario Sur, Pisarchia explicó que los motivos del cambio -que fue dispuesto por el obispo de Lomas, Jorge Lugones- tienen que ver con el delicado estado de salud de Francisco y con su edad -tiene 76 años y los sacerdotes pueden pedir dejar de estar al frente de una parroquia a partir de los 75. "El padre tiene una situación de salud y debe cuidarse y también los sacerdotes más jóvenes debemos cuidarlo", aseguró su reemplazante.

Acerca de la impronta que buscará darle a la parroquia local, Piserchia dijo que enfocará su tarea en las "periferias económicas y existenciales". "El Papa Francisco lo ha dejado más que claro en sus palabras y documentos, donde señala que la Iglesia debe ser cercana a todos, a las periferias económicas, donde debemos estar, y también en las periferias existenciales, que es gente que está bien económicamente pero muy sola, con tristeza y desesperanza", argumentó. "Por eso apuntamos a una Iglesia en salida, que se encuentre con la realidad tal cual está y funcione como un hospital de campaña que ayude a todos sin prejuicios", agregó.

La búsqueda de nuevos fieles -ante la baja en la participación de los últimos años - no debe hacerse, según Pisarchia, "al estilo del marketing, buscando captar gente porque sí". "Hay que llevar la persona de Jesús a la gente, darle esa frescura en su estilo de vida. Así se puede generar otro tipo de comunidad, con una mayor comunión en la búsqueda del bien común más allá de las diferencias. No se trata de que se me llene la Parroquia de gente sino de que los que vengan puedan encontrarse con la persona de Jesús", definió.

De cara a la toma de posesión que tendrá sobre la iglesia local a partir de diciembre, invitó a la comunidad a la ceremonia, que contará con la presencia del obispo Lugones, y pidió "que recen para que pueda ser cercano a ellos". "No es cumplido, como padre mi mano va a estar tendida para todos", destacó.

 

 

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