Florencia Grubiak tiene 19 años y se destaca en una de las disciplinas más vistosas del tradicionalismo criollo: es tropillera. Esta semana llenó de orgullo a San Vicente al participar en la exhibición oficial del Festival de Jesús María, el más importante del país, y alzarse con un primer premio. Ella, la joven recién egresada de la Escuela Agraria 1, se consagró entre otros 29 jinetes, casi todos hombres y con mucha más experiencia.
Florencia, la joven de la región que ganó entre 30 hombres en Jesús María
Se llama Florencia Grubiak Ciurlandi y tiene 19 años. Es de San Vicente y Ezeiza. Un orgullo entre los paisanos locales.
Es una alegría enorme y que se me haya dado en Jesús María tiene un sabor especial, porque es uno de los eventos más importantes de América Latina. Para los que estamos en esto, es como jugar un Mundial, le dice Florencia a El Diario Sur.
En rigor, la joven vive con su familia en Ezeiza, pero su hogar está en el campo de su abuelo, Horacio Ciurlandi, sobre la ruta 58 en San Vicente. Allí aprendió a montar y desde muy pequeña que le sigue los pasos al hombre de 62 años con las tropillas de caballos. Toda mi familia tiene amor por los caballos y yo me crie con eso, es algo que se lleva, cuenta.
El entrevero de tropillas es una antigua habilidad gaucha. En el campo de jineteada se sueltan diferentes tropillas de caballos, y el tropillero que primero logre encerrar a su grupo montando con la yegua madrina es quien gana. En la jornada del martes por la noche, Florencia fue la más veloz de 30 competidores, todos entre los mejores de la Argentina.
Más noticias de la región:
La joven, que suele participar de eventos tradicionalistas por toda la provincia, dice que los entreveros son a cara de perro. Todos quieren ganar y no importa que edad tengas, asegura. Sin embargo, aclara que la de Jesús María es más tranqui. Al ser para la televisión, la idea es que salga lindo, no a los palos, sostiene.

Ser tropillera es para ella un hobby, al igual que para su abuelo Ciurlandi, que también participó en el festival cordobés. Entre los dos cultivan una relación especial, ligada principalmente a los caballos. Le estoy muy agradecida al abuelo porque es el que me da la oportunidad. De joven él siempre había hecho esto y hace unos diez años volvió. Y ahí, siendo chiquita, yo también quise aprender. Y no me bajé más, recuerda.

Con la experiencia de recorrer encuentros criollos casi todos los fines de semana, Florencia niega que entre los paisanos predomine un ambiente machista, al menos con ella. Todos siempre me tuvieron respeto y compañerismo. De hecho me felicitó mucha gente por el premio. En el mundo de las tropillas hay buen clima y eso a mí me gusta. Es muy familiar. Los caballos hacen que podamos pasar muy lindos momentos, refleja.
A pesar de que es inviable vivir de las tropillas, Florencia no imagino su futuro lejos de los animales. En marzo empezará a estudiar para ser veterinaria, y se proyecta trabajando en el campo, rodeada de caballos.

En los primeros años de la secundaria, tuvo que aguantarse algunos comentarios extraños cuando contaba sobre su pasión. Me preguntaban qué había hecho el fin de semana y cuando les decía, me miraban de arriba a abajo, pero igual no me importaba. Después me pasé a la Agraria de San Vicente y ahí todos eran como yo, cierra.
Más noticias de la región:
Una policía de Cañuelas fue asesinada por su pareja, también policía

