El Municipio de San Vicente clausuró el último sábado la planta de la empresa Avicomar, denunciada desde hace largos años por incumplir condiciones de higiene y generar la proliferación de moscas. Por un decreto del intendente Nicolás Mantegazza, se les revocó la habilitación comercial que tenían, por lo que el cierre de su establecimiento en el barrio Santa Inés será definitivo.
Es definitivo el cierre de Avicomar en San Vicente
Tras reiterados incumplimientos en las condiciones de higiene y molestias a los vecinos, el Municipio de San Vicente decidió que no vuelva a abrir.
Según informaron desde el Municipio, se constató que “la empresa dedicada a la cría de aves y comercialización de huevos incumplía las normas de salubridad e higiene poniendo en riesgo la salud de los vecinos y vecinas del barrio”.
Entre los factores que denunciaron los vecinos a lo largo de los últimos años se encuentran los malos olores constantes, desperdicios arrojados en las calles, y una gran proliferación de moscas que les impedía estar en los patios de sus casas. En las últimas semanas se hizo viral un video de un propietario de la zona que mostraba una gran cantidad de moscas en los alrededores de su casa.
El caso Avicomar tiene un trasfondo administrativo que lleva años, por impulso de los reclamos de los afectados. En 2016 hubo un primer fallo del Juzgado de Faltas que obligaba a la empresa a eliminar “focos larvarios” y adaptarse a las condiciones de higiene necesarias. El caso llegó a la Provincia, que en 2019, a través del Ministerio de Agroindustria, determinó la clausura preventiva del establecimiento hasta que Avicomar adoptara medidas de saneamiento. Pero según el Municipio, esos cambios no ocurrieron, y por eso el intendente decidió la clausura definitiva.
“Fue el propio organismo provincial el que determinó que “en estas condiciones” era imposible permitir que continuaran las operaciones de AVICOMAR, hecho que concluyó con la clausura”, difundieron desde el Municipio.
La empresa tendrá 15 días corridos para proceder al “despoblamiento de las aves” de acuerdo a la normativa vigente impuesta por el SENASA y por el Ministerio de Desarrollo Agrario de la provincia de Buenos Aires.
La planta de Avicomar funcionó durante décadas en un sector de San Vicente que, en esos comienzos, era netamente rural. En la última década, ese barrio, conocido como Santa Inés, empezó a tener decenas de vecinos, que se vieron afectados por la falta de condiciones de higiene de la empresa.

