El Cementerio Histórico de San Vicente tiene 154 años de existencia, a lo largo de los cuales ha acumulado leyendas, curiosidades y misterios. Tiene construcciones con un alto valor arquitectónico, sepulcros de personajes célebres para la región y una infinidad de recuerdos para los vecinos que tienen allí los restos de sus seres queridos. Para muchos, uno de los mayores enigmas es la tumba del irlandés Thomas Slammon, fechada en 1874. Es una lápida de un diseño único en el cementerio, escrita en inglés, y que está en un lugar privilegiado del predio. A lo largo de las décadas ha disparado todo tipo de elucubraciones.
La historia de la tumba icónica del cementerio de San Vicente: Thomas Slammon, un misterioso irlandés
Falleció en 1874, por lo que se trata de una de las sepulturas más antiguas que se conservan en San Vicente. Fue puestero rural y cometió un asesinato.
El Diario Sur dialogó con descendientes de Slammon, con fuentes del cementerio y con la historiadora de San Vicente Haydée Epifanio, quienes dieron detalles reveladores sobre la vida del misterioso irlandés: se casó con otra inmigrante en Buenos Aires, tuvo cinco hijos, fue puestero en un campo de la región y también habría asesinado a un hombre en el marco de una pelea, pero no fue preso por tratarse de un caso de legítima defensa. Además, se publica aquí por primera vez un retrato de Thomas.
Los datos biográficos de Thomas Slammon indican que nació en 1831 en el condado de Westmeath, cerca de Dublín, y que murió el 24 de julio de 1874. Lo sepultaron en San Vicente apenas ocho años después de la fundación del cementerio. Como era habitual en su patria, profesaba la fe católica, por eso quedó ubicado en el área central del predio mortuorio, a diferencia de la mayoría de los inmigrantes anglosajones de la época, cuyos cuerpos fueron depositados en un sector para protestantes.
A sus 43 años, Thomas ya había tenido cinco hijos con la irlandesa Elizabeth Doran: Catalina, Isabel, Miguel, Tomás, Patricio y María. Elizabeth falleció más de dos décadas después en Lobos. “Los hijos heredaron del padre una porción de campo cada uno. Mi abuelo Miguel vivió ahí, donde también nació mi padre, Miguel Américo, hasta que vendieron el campo en 1963”, relata ante El Diario Sur Alicia Slammon Dewey, la bisnieta de Thomas Slammon, que tiene 70 años y vive en Los Ángeles, California. La propiedad por la que pasaron varias generaciones de Slammon está ubicada sobre la ruta 215, a la altura de la localidad de Udaondo.
“Entre las cosas que me contó mi padre, hay una historia de Thomas con un hombre que era pendenciero. Este hombre lo citó para hablar sobre un negocio, pero finalmente lo atacó con un arma. Thomas se defendió con un fusil que había a mano y lo mató. Se decía que a partir de ese hecho murió de tristeza, como que se fue apagando por la pena que le produjo el asesinato”, contó la mujer, que dice ser la última que mantiene el apellido “con dos emes”.
La investigadora Haydée Epifanio también señaló en su libro “San Vicente, un pueblo, un partido” el valor de la tumba de Slammon dentro del cementerio. “Fue puestero en la estancia que había sido del gobernador Viamonte y que después de su exilio en el Gobierno de Rosas quedó en manos de la familia Bell, que eran ingleses con muchísimas tierras en toda la región y que se dedicaban a la cría de ovejas”, señaló Epifanio.
“Los Bell se encargaron de traer a mucha gente de Inglaterra para la cría de ovejas. Y San Vicente era el partido que tenía más cantidad de ovejas”, remarcó la historiadora. “El cementerio tenía un sector protestante justamente para ellos, así que eso da la pauta de que eran muchos. Pero Slammón, como era irlandés y católico, quedó en la parte central, por eso su tumba siempre se mantuvo intacta”.
En rigor, en el sepulcro del siglo XIX de Thomas descansan otras dos personas: su nieto Miguel Américo y su esposa Elvira López, los padres de Alicia, ambos con placas alusivas. La icónica tumba es mantenida por los hermanos Daniel y Pedro López. Allí se pueden ver unas rejas clásicas, una excéntrica cruz con un centro circular y la placa de mármol con una inscripción centenaria: Sacred to the memory of Thomas Slammon (sagrado a la memoria de Thomas Slammon).




