Esta semana quiero compartir con ustedes una reflexión de María Laura Pérez Saade, fundadora de Tu Voz, Tu Libro® e integrante de nuestro equipo docente y de coaches de la Escuela de Liderazgo. María Laura nos invita a reflexionar sobre el valor de nuestras historias y la importancia de animarnos a compartirlas.
Los invito a leerla.
Hay historias que pasan años esperando permiso. Mujeres que escriben entre el trabajo, la crianza y los cambios de vida, pero todavía dudan de que su voz merezca un libro. Tu Voz, Tu Libro® nació para acompañar ese paso: reconocer que lo vivido tiene valor y encontrar una forma propia de contarlo.
El pasado 7 de noviembre celebramos en Espacio Común, en Wynwood, Miami, el séptimo Congreso Internacional Tu Voz, Tu Libro®. Más de diez escritoras compartieron sus obras y proyectos en una jornada que reunió literatura, conversaciones y encuentros entre culturas.
Encontrarnos allí le dio un sentido especial a la celebración: la escritura puede empezar en soledad, pero crece cuando encuentra comunidad. Una experiencia íntima se convierte en palabras y esas palabras llegan a alguien que, al leerlas, puede sentirse acompañado, reconocido o inspirado.
Escribir es hacer una pausa para escucharnos. Es darle forma a lo que sentimos, revisar nuestra historia y descubrir desde dónde queremos contarla. A veces permite nombrar aquello que durante años permaneció en silencio; otras, imaginar posibilidades que todavía no nos habíamos permitido.
Con el apoyo de los consulados de Argentina y Uruguay y de la Feria Internacional del Libro Virtual, el encuentro reconoció también el trabajo detrás de cada publicación: escribir, revisar, atravesar dudas y animarse a compartir una mirada propia.
Desde el diplomado en Escritura Consciente, avalado por PPD University, acompañamos ese recorrido con herramientas, mentorías y comunidad. Ver a las autoras presentar sus libros fue celebrar el tiempo y la confianza que cada una le dio a su voz.
Este séptimo congreso dejó una certeza: nuestras historias merecen un lugar en la cultura. Y cuando una mujer se anima a compartir la suya, también puede abrirles camino a otras.






