La elección del domingo pasado consolida sus representantes en ambas cámaras; un candidato flojo como Esteban Bullrich derrotó a Cristina Kirchner en la Provincia de Buenos Aires y Julio De Vido duerme en Ezeiza luego de perder los fueros que lo amparaban.
Además, como si se tratara de un juego a tres bandas (para los más jóvenes: hablamos de billar), todos las potenciales figuras individuales de la oposición se deshilacharon: Sergio Massa (perdió en Tigre...), Florencio Randazzo y Margarita Stolbizer en la Provincia, Martín Lousteau en la Ciudad de Buenos Aires, Juan Schiaretti en Córdoba y Juan Manuel Urtubey en Salta. Del “peronismo” sólo sobreviven el puntano Sergio Uñac, el tucumano Manzur y Carlos Verna (gobernador de La Pampa), y ninguno de los tres parece estar destinado a las grandes ligas.
El análisis de los fríos números dice que la principal oposición que tiene el gobierno nacional será Cristina Fernández de Kirchner, aunque no parece ser un rol en el que se sienta cómoda después de hacer la peor elección de la historia del peronismo en la Provincia de Buenos Aires. Situación que se puede enrarecer aún más producto del súbito nuevo ritmo que parece tener la justicia argentina.
Que sea justicia
Semana soñada para el Presidente Macri.
En ediciones pasadas describí mi sensación sobre el tema. Siempre será bueno que la justicia no sea funcional al poder político de turno como se autopresenta y define por estos días, aunque en distintas causas pareciera que su “nueva independencia” es absolutamente funcional a los tiempos y necesidades del gobierno central. El tiempo y los hechos dirán cuán equivocado puedo estar...
Algo, que también fue dicho, va en torno a los tiempos en los que se suceden investigaciones, imputaciones, procesamientos y detenciones. Si todo sucede con 5 años de “delay” y cuando los involucrados vuelven al llano, la justicia llega tarde y los perjudicados somos todos los ciudadanos.
El gobierno menemista cargará eternamente con una etiqueta que lo vincula a la corrupción, sin embargo solo tuvo dos “presos de peso”: el propio ex presidente y actual senador vitalicio por La Rioja (causa por la venta ilegal de armas a Ecuador y Croacia) y la recientemente fallecida María Julia Alzogaray (por su fallido paso como administradora de la cuenca Matanza-Riachuelo).
Lo positivo de esta nueva situación, con cerca de una docena de ex funcionarios y empresarios allegados al exgobierno K detenidos es un excelente mensaje para los funcionarios actuales. Algo así como: atención señores políticos, hagan bien su tarea, si la justicia se despertó para no volverse a dormir ustedes pueden ser los próximos en conocer Ezeiza.
La euforia tras la detención de De Vido, el ex funcionario más importante de los que conviven en el penal, motiva que algunos diputados promuevan la quita de fueros a Máximo Kirchner y otros hasta pongan en duda la asunción de su madre en el Senado el próximo 10 de diciembre. Entre las distintas causas comunes abiertas la que tiene mayor avance es la de Hotesur, y hay quienes sostienen que existe suficiente prueba para que ambos pierdan la libertad.
Me pregunto si el verdadero problema de nuestra Argentina fue siempre la justicia y nunca nos dimos cuenta. O la injusticia de la justicia. O la justicia temerosa y acomodaticia del poder político de turno.
Me pregunto quién se corrompió primero: ¿la justicia o la política?
Los mismos que hacen elucubraciones sobre el futuro de las denuncias de corrupción K, también dicen temer a que “De Vido hable” y que se desate una suerte de Lava Jato (versión criolla). Es una obviedad pero vale recordarlo: en cada hecho de corrupción hay un privado que la permite/posibilita/impulsa/sufre/acepta/promueve. Las cifras que se denuncian son de una envergadura tal que los privados involucrados no pueden quedar afuera de la mira en la investigación judicial. No deben. No están acusados de coimear a un policía de tránsito municipal para evitar una multa...
Si vivimos un verdadero cambio de época como sostienen algunos, exijamos que la justicia vaya “hasta el hueso”, caiga quien caiga. Si es maquillaje o se sospecha de “pactos de silencio” o nuevas complicidades habremos sido defraudados una vez más, habremos perdido una oportunidad.
Buena semana.

