Columnista |

Sobre los populismos de izquierda y derecha

La "grieta" sirve para ganar, pero cómo gobernar después sin caer en los populismos de izquierda y derecha.

Escribo este editorial en la Ciudad de Santa Fe, en el marco de una nueva Asamblea de ADEPA. Estos encuentros son para mi una excelente oportunidad para ver donde está parada la industria de los medios de comunicación, actualizarme acerca de las normativas vigentes y en discusión parlamentaria, conocer las tendencias nacionales e internacionales en relación a los nuevos canales (social media, streaming, etc.) y también, porque no, hacer “catarsis” entre colegas. Lo cierto es que, aún atendiendo a las  diferentes escalas, todos tenemos más menos los mismos problemas, nos enfrentamos más o menos con los mismos desafíos e intentamos capitalizar los errores de otros para convertirlos en aciertos propios. Claro que no todo es tan lineal, ni transferible.

También sucede que en cada reunión o asamblea de la Asociación se presentan expositores invitados que vienen a aportar a temas centrales del debate nacional. Ya compartí en esta página algunas de las afirmaciones del Dr. Facundo Manes en la Asamblea de Buenos Aires y hoy quiero hacer lo mismo con la presentación que realizó el pasado jueves el ex ministro Alfonso Prat Gay; que tomó cierta distancia del gobierno de Cambiemos (del que formó parte hasta enero último), se desmarcó del jefe de gabinete Marcos Peña y de algunas definiciones políticas de Federico Sturzenegger. “El gran ganador de las PASO fue el gradualismo”, dijo a la hora de analizar la elección de agosto. “El electorado dijo: sigan en el mismo camino”. Para Prat Gay la verdadera grieta está entre el conurbano bonaerense y el resto del país, sin embargo dejó una definición bien interesante: “…la grieta sirve para ganar pero no creo que sirva luego para gobernar porque deja muchas heridas”. Algo similar le había escuchado al vice alcalde (un argentino exiliado) de Barcelona al evaluar el posible plebiscito independentista: “tenemos que resolver qué haremos el día después. Si como dicen las encuestas los votos se reparten en partes iguales, será muy duro gobernar para el 50% de los ciudadanos. Sean el 50% de los que ganaron y/o el 50% de los que perdieron”. Pos atentado en la rambla Barcelona se sigue debatiendo entre separatistas y nacionalistas, pero al menos uno de sus principales políticos asume como un riesgo “la grieta mediterránea”. Todo esto, antes que suceda… Aplausos para él.

Volviendo a la presentación de Prat Gay,  el economista sostuvo que el gobierno nacional debe saber que “…si gana, gana con la oposición dividida en tres partes y que la mitad de esas tres partes es kirchnerista”. Una última reflexión suya que sobresalió tiene que ver con la construcción de la economía regional: “…la economía de  Latinoamérica está basada en comodities, que cuando suben son aprovechadas por los políticos para hacer populismo. Este gobierno (el del presidente Macri) es mirado por el mundo que quiere saber si es posible salir del populismo sin crisis social. Sin embargo, concluyó Prat Gay, el mundo está amenazado por populismos de izquierda, pero también por populismos de derecha”.

El concepto populismo de derecha no tiene mejor prensa que el de izquierda, casi no tiene prensa… Ahora bien, si miramos a los Estados Unidos de Trump, a la Francia de Le Pen y hasta a la Rusia de Putin, veremos con claridad como el populismo de derecha exacerba el nacionalismo al mismo tiempo que exige un mayor control inmigratorio. Ambas medidas podrían ser también catalogadas como “pro grieta”. Mientras tanto, la demagogia y el populismo de izquierda suelen ir tras slogans de “más educación, salud, vivienda y transporte (y fútbol) gratuitos.

Las demagogias y los populismos, de un lado y otro, representan lo más exagerado de cada sector. Bueno sería generar anticuerpos para no caer en sus trampas. Para ello es necesario formar ciudadanos con espíritu crítico, que no compren ideologías a sobre cerrado, que no crean en los nuevos iluminados (modelo siglo XXI) diseñados por el marketing político de la época.

Que puedan elegir.
Que sean libres.
Buena semana.

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