Cuando vamos a una conversación difícil en general nos asaltan fantasmas y hacemos suposiciones acerca de cuál será la intención del otro. Por ejemplo, el jefe nos llama y nos imaginamos “Seguro que hice algo mal, mi jefe nunca ve nada bueno”. Un hijo con un padre: “Me llama para retarme” o una pareja: “Uh, seguro que quiere discutir de nuevo”.
Técnicas que colaboran en una conversación constructiva
La licenciada Mónica Dreyer analiza los patrones de diálogo.
Podemos circunscribir mucho lo que suceda si diseñamos las palabras iniciales. Se logra si abrimos la conversación con dos ingredientes: Explicando un intensión constructiva (y si usted está enojado y quiere discutir...lo va a ayudar a reflexionar: “¿Quiero discutir o quiero tener una conversación constructiva?”). Formulada en positivo sería “Mirá, no quiero tener un problema” o “Estos resultados no son buenos” o “No quiero discutir”. Sino, al contrario, en positivo, sería: “Quiero que conversemos con tranquilidad, generemos ideas que nos beneficien a ambos” o “Estoy aquí para colaborar con vos” o por qué no también “Quería ayudarte a pensar para sentirte mejor en tu trabajo” (aunque el tema sean los resultados).
Digo lo que QUIERO que ocurra. Eso cambia la emoción, condiciona y da un marco. ¡Es un buen comienzo!
Seguiremos viendo tips hacia una conversación constructiva. Acuérdese: ¡El inicio, es muy importante!
La autora es psicóloga y trabaja en capacitación y liderazgo.

