"¡Sandra no vengas, eh! No vengas porque te voy a mandar a la concha de tu madre. ¡Sos una pelotuda!", insultó Jorge Triaca (ministro de Trabajo de la Nación) a Sandra Heredia a través de un wasap que trascendió esta semana.
Ser y parecer
Otra mancha para un funcionario público de turno.
El audio se intentó explicar desde la tensión que generó en el ministro la demora en abrir la puerta de la quinta donde vivía Heredia desde fines de 2012. Se trata de una quinta de la familia Triaca en la Horqueta, San Isidro. "No era habitual ese trato, de hecho me sorprendió. Teníamos rebuena relación", contó la mujer, quien tras el incidente fue despedida por su empleador formal: Carlos Triaca (hermano del ministro).
A partir de sus declaraciones (con audio incluido) se generó un debate en la opinión pública sobre si el ministro debía renunciar a su cargo o no. Para algunos, la violencia en las formas de la grabación describe la personalidad agresiva e inestable del funcionario. Otros, que intentan justificarlo, tratan de descubrir el miedo, inseguridad o desprotección que pudo haber sentido Triaca al demorarse el ingreso a la casa.
Lo cierto es que la ex casera destapó otro escándalo que no había tenido en cuenta a la hora de hacer publicó el audio guardado en su wasap, y que no puede pasar inadvertido. Sandra Heredia contó que cuando le pidió un aumento de sueldo por sus tareas como casera la familia, Triaca (el ministro) le dio un cargo como delegada interventora de la sede San Fernando del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU), intervenido por el gobierno nacional desde hace dos años. En declaraciones a los medios, Heredia no podía explicar cómo organizaba sus tareas en un día de solo 24 horas : en la casa trabajaba de 9 a 18 seguro y además vivía allí. Y también iba a la oficina de la intervención.. que se me vence el próximo 12 de febrero..., pero mi prioridad siempre era la casa. Yo tenía que tener todo listo porque podían surgir reuniones en cualquier momento ahí.
Luego se conoció también que Sergio Borsalino, cuñado de Jorge Triaca, está a cargo de la gestión de Cambiemos en el sindicato. Vale recordar que el SOMU fue noticia a partir de la detención del caballo Suarez, qué pasó de ser un ejemplo como dirigente gremial (según Cristina Kirchner), a comandar una asociación ílicita que no puede explicar un sinnúmero de negocios y negociados.
Si hay algo que los Triaca conocen bien, es de política. Mariana, una de las hermanas del Ministro de Trabajo, ocupa un lugar en el directorio del Banco Nación; su pareja, Ernesto Martí Reta, fue nombrado en el directorio del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE); otra hermana del ministro, Lorena, es la actual directora de la Agencia de Inversiones; María Cecilia Loccisano (esposa del ministro) fue designada subsecretaria de Coordinación Administrativa del Ministerio de Salud (atiende la relación con las obras sociales). A este ritmo parece paradójico, y hasta casi discriminatorio de su parte, que el resto de los hermanos del ministro (Carlos, Silvia y Laura) estén fuera del sector público.
Triaca pidió "disculpas" por el "exabrupto" y se quejó de que el hecho fue "utilizado para sacar rédito de él". También decidió adelantar sus vacaciones.
Mientras transcurran días en los que espera (e implora) que el tema baje, Triaca tomará vacaciones para volver recargado a enfrentar la difícil tarea de lidiar con sindicalistas mal heridos. Aún cuando así sucediera, no debiéramos aceptar sin más su nepotismo, ni el conflicto de intereses, ni el maltrato, ni los incumplimientos laborales y/o previsionales. Se trata del ministro de Trabajo de la Nación. Cambiemos supuso un cambio para lo que cuestionaba, y con situaciones como las descriptas no sólo no se vislumbra ningún cambio sino que parece más bien una involución.
Al ministro Triaca, y a todos los funcionarios (del color, espacio y cargo que sean), les podríamos pedir: ser y parecer. Tan simple y sencillo para unos como difícil (parece) para otros.
Buena semana.

