Que difícil es entendernos cuando nos miran desde afuera. A nosotros mismos. De los argentinos hablo.
Creer o reventar
Esta semana el Presidente Mauricio Macri salió de gira a Moscú, Davos y París con casi una única misión: fundreising. No es la primera vez que el propio presidente sale del país en busca de inversores. Estuvo más de una hora, en un desayuno en el Hotel Ritz-Carlton, intentando convencerlos para que "aumenten la presencia de sus empresas" en nuestro país. Ustedes saben que la Argentina emprendió un cambio político profundo hace dos años. Nos fuimos alejando de un régimen populista que nos habría llevado al borde de otra crisis económica muy importante y ahora podemos decir que hemos ordenado la economía", enfatizó.
En paralelo el comité organizador del Mundial de Fútbol Rusia 2018 informó que ya se pidieron más de 4 millones de entradas para presenciar diferentes partidos. La compra, que comenzó el 5 de diciembre pasado, arroja una estadística sorprendente.
El país que más entradas compró es Rusia (algo esperable), el segundo es Alemania (una potencia mundial no sólo en lo futbolístico, claro está); el tercer país es... Argentina. Sí, sí. Mientras el presidente suplica a empresas rusas por inversiones que mejoren nuestra economía, los argentinos desbordan sus boleterías para ver a Messi a 17.334 kilómetros de distancia. Ya había pasado en Brasil 2014, aunque nuestra masiva presencia se explicaba desde la cercanía geográfica
Lamentablemente tenemos más ejemplos de esta situación encontrada, que nos hace difíciles de entender para economías / empresarios / funcionarios / presidentes de los países centrales. Según datos del Banco Nación de diciembre de 2017 los argentinos tienen 244.826.000.000 de dólares en el exterior (la mitad del PBI del país). Este monto es 12.503.000.000 de dólares más que en diciembre de 2015. Siendo que en el medio se produjo un blanqueo récord (el de Prat Gay, ¿se acuerdan?) de 116.800.000.000 de dólares, se podría concluir que: a) ese blanqueo se nutrió exclusivamente de los dólares que estaban abajo del colchón, o b) la salida de dinero del país se incrementó a medida que la economía se intentaba abrir, se levantaba el cepo y se desregulaba todo lo desregulable. En esta línea es difícil explicar porqué los siete principales funcionarios del gabinete económico tienen un 51% promedio de sus inversiones fuera del país. Es el caso del total de los bienes que informaron los ministros Nicolás Dujovne (Economía), Juan José Aranguren (Energía), Ricardo Buryaile (Agricultura) y Francisco Cabrera (Producción); los viceministros de Gabinete Gustavo Lopetegui y Mario Quintana; y Federico Sturzenegger (presidente del Banco Central). Se trata de 187.178.676 de sus pesos en el exterior, ya sea en forma de bonos o acciones o en cajas de ahorro. Son los mismos funcionarios que debieran acompañar a Macri, convenciendo a empresas y fondos de inversión que somos un país con una economía confiable, para que traigan al país sus dólares, yenes y euros.
El último caso emblemático: el turismo en 2018. Los argentinos en el exterior gastarán seis veces más que los turistas extranjeros que visiten nuestro país...
Termino parafraseando a Jorge Luis Borges: los argentinos no somos buenos, ni malos, somos incorregibles.
Buena semana.

