Editorial

¿Les salió mal o éste es el modelo?

Ojalá podamos renovar las utopías. Como dijo Luis Alberto Spinetta, que 'mañana sea mejor'.
domingo, 30 de diciembre de 2018 · 09:30

El video se viralizó esta semana. Un empleado recibe en enero 2018 un llamado telefónico de sí mismo desde el futuro (diciembre 2018):

“Escúchame, el 2018 va a ser el peor año de la historia, vas a ser muy infeliz y la vas a pasar pésimo..., el dólar se va 40..., comé asado, abusá de la canasta básica, viajá en transporte público porque a 6 pesos ese bondi es Disney, separá 200 pesos que los vas a necesitar para pagar las cuotas del gas porque en el futuro todo se paga en cuotas...”. También le anticipó la fallida ley de despenalización del aborto; el fracaso mundialista en Rusia de la mano de Messi y Mascherano; el Martín Fierro de Mirko (el hijo de Marley...) y la (nueva/vieja) lesión de Gago frente a River en la final de la Libertadores europea... Lo que parecía hace 12 meses ciencia ficción se hizo triste realidad.

El video sumó de a una, millones de visualizaciones. Todos terminamos de verlo con una mueca de humor/dolor difícil de escindir. Y con una convicción: “está muy bueno”. Paso siguiente, seguimos con la viralización reenviando a amigos y familiares.

En el saludo navideño el presidente Macri afirmó su voluntad de darle un abrazo “silencioso y sostenido” a todos los que “la están pasando mal”. Que son cientos de miles. Y la pregunta se impone: ¿es que les salió mal o que éste es el modelo? Nadie se anima a la respuesta...

Hoy nadie discute un proyecto de país. Aún desde la oposición o la antinomia, siempre es mejor debatir un modelo, en una mesa que reúna a los mejores de cada lado de la grieta. Y que se sienten a “charlar” aunque parezca una antigüedad.

El gobierno cayó en una trampa importada de los Estados Unidos: la sobrevaloración de las métricas de las redes sociales. El “megusteo” lo hizo. La estrategia podría considerarse brillante: divide entre “me gusta” y “no me gusta” como ganado. Estratifica, segmenta y entonces lo logra: “te doy todo lo que te gusta”. Así se profundiza la grieta, el odio y las posiciones totalitarias: “si todos piensan como yo”, piensan todos... .  Mientras tanto, siguen poniéndole a la vida pública y privada me gusta/no me gusta. Así todos nosotros nos convertimos en un blanco fácil del señor Big Data. Pasamos a ser uno más de la gran base de datos que sabe (como nadie) qué ofrecernos a cada uno (y que no) hasta convencernos que “todos piensan como yo...”. La realidad real es otra y se vive en la calle, mano a mano.

En el fondo, como inmortalizó Sarmiento: todos los problemas son problemas de la educación. Y esto se resolverá cuando formemos generaciones críticas y usuarios sapientes de cualquier nueva red que pueda aparecer. Pasa que lamentablemente estamos bien lejos de eso y para muestra sobra un botón: el 50% de los alumnos que entran al secundario en la Argentina no se reciben. La escuela tradicional fue, y la utilidad de la formación tradicional será funcional para el mercado laboral solo por muy poco tiempo. Tecnología y trabajo e inteligencia artificial no es ciencia ficción ni futuro, son presente. En nuestro país tenemos maestros del siglo XX, escuelas del XIX y alumnos del XXI. Esto hace un sistema educativo en el que conviven tres siglos y probablemente ni el pasado debe ser demasiado romántico, ni el futuro tan enigmático.

Los números macro y micro hacen agua por todos lados. Terminamos diciembre con paritarias que no se abrieron. Por ejemplo, en radio Nacional su (ex) directora Ana Gerchenson renunció porque “no puedo negociar paritaria 0 con casi el 50% de inflación”. Así empezamos 2019 sin resolver 2018. El colegio de Escribanos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires informó que la venta de inmuebles, cayó este año 45,8%, mientras que las operaciones con créditos hipotecarios fueron 87,4% menos que hace un año.

Seguimos en plan de medir para no discutir. El informe de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) sostiene que en la Argentina más de 1,5 millones de chicos sufren hambre. Esto significan 456.000 más que en 2017, mientras que la inseguridad alimentaria severa pasó de 9,6 al 13%. El resumen de la UCA dice que en nuestro país el 33,6% de la población es pobre (13.600.000 habitantes). Otro salto negativo importante se refleja entre los jóvenes de hasta 17 años en relación a la pobreza: de 44% pasaron a 51,7%. Los números no dejan dudas, ni interpretaciones encontradas: “no me gustan”.

Ojalá pudiéramos hacer borrón y cuenta nueva el 31 a medianoche. Y que no fuera realidad aquello de que “algo cambie para no cambiar jamás”.

Ojalá podamos renovar las utopías y se haga realidad Luis Alberto Spinetta, que mañana sea mejor.

Buena semana.

Feliz año.

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