Columnista |

Las patas de la mentira

El escándalo que se desató esta semana por la información que Facebook filtró a distintos gobiernos generó grandes polémicas.

Esta semana se conoció que más de 50 millones de usuarios de Facebook habían sido vulnerados en su seguridad, situación que detonó su peor crisis histórica constituyendo un escándalo mundial.  

En sólo una semana Facebook perdió centenares de millones de dólares tras sucesivos desplomes de sus aciones en la bolsa de Wall Street.  

La crisis se desató luego de la difusión de distintas cámaras ocultas donde directivos Cambridge Analytica, una empresa británica vinculada a la campaña electoral del presidente Donald Trump, reconoció que recopiló y usó datos de millones de usuarios de la red para amar la estrategia electoral del actual presidente de los Estados Unidos.   

¿De qué se trataba? de usar datos privados para influir en los votantes mediante mensajes y fakenews (noticias falsas) “hechas a medida” para torcer voluntades y/o sumar votos. 

Para muchos distraídos esta situación fue noticia...  

Desde hace meses vengo escribiendo sobre el uso de algoritmos y el cruce de datos personales en redes sociales que empresas y políticos hacen para a) monetizarlos (o sea: ganar más dinero) o b) sumar voluntades y/o aprobaciones (o sea: ganar votos). 

El año pasado el CEO de Facebook fantaseó con candidatearse a Presidente en las próximas elecciones. Entendía que su plataforma había sido trampolín y uno de los ases que catapultaron a Trump a la Casa Blanca y pensó:“¿y por qué yo no?” Es bien cierto que el polémico Donald anima a cualquiera, pero también que la actualidad de Mark Zuckerberg está muy lejos de poder probarse ese traje. De hecho, legisladores estadounidenses lo citaron para que comparezca ante el Congreso junto con los directores ejecutivos de Google y Twitter. Los legisladores estadounidenses consideran que estas compañías "acumularon cantidades de datos personales sin precedentes" y que la falta de supervisión "genera preocupaciones sobre la integridad de las elecciones, así como vulnera derechos de privacidad".  

Palabras más o menos se trata de dilucidar si Facebook sabe diferenciar entre vender zapatillas o vender un supuesto programa presidencial. Pequeña diferencia...  

La investigación encubierta del Canal 4 de la Tv británica mostró como directivos de la Cambridge Analytica se jactaban de poder atrapar a políticos en situaciones comprometedoras con sobornos, o engañarlos con trabajadoras sexuales ucranianas o con difundir información errónea a través de internet. Sin saberse grabados decían haber trabajado en más de 200 elecciones en todo el mundo, desde Argentina y República Checa, hasta India y Kenia. “Se trata de armar una historia, no hace falta que sea verdad pero sí creíble. Después la multiplicación en las redes hace el resto”, afirmaba suelto de cuerpo el titular de la consultora internacional.  

Las redes sociales son como nunca espacios de información y debate público, forman parte de un escenario cotidiano para millones de personas en todo el mundo. Pero atención. El riesgo es la manipulación, la censura y hasta la autocensura de quienes prefieren abstraerse de manifestar en público una opinión que perciben minoritaria porque pueda ser reprochada.  

Mientras a pocos les gusta ser reprobados, yo prefiero siempre atender las posiciones minoritarias.  

Buena semana. 

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