Nosotros vivimos aquí pero no somos de aquí. Este es nuestro trabajo, pero nuestra casa es Europa. Ese es el hogar que todos anhelamos y dónde todos queremos regresar. Así comenzaba su presentación Abel Albino en Canning el jueves pasado. Sus primeras palabras me remitieron a una descripción de Jorge Fernández Díaz en su multipremiado libro Mamá: tenemos una morriña (nostalgia) incurable, porque en realidad descendemos de los barcos.
ANALFABETOS PERO EDUCADOS
"somos de una generación cuyos abuelos o bisabuelos podían ser analfabetos, pero estaban educados
Nadie puede afirmar que ninguna de las dos citas sean absolutamente rigurosas, ni siquiera 100% ciertas. Muy por el contrario, debiéramos siempre intentar recuperar lo mejor de las tradiciones precolombinas, aún cuando aquel desembarco seguramente las transformó (y posiblemente resignificó) para siempre.
Abel Albino fundó Conin en Las Heras (provincia de Mendoza) en septiembre de 1993 copiando un exitoso modelo chileno destinado a combatir la desnutrición infantil. Desde entonces se abrieron distintas sedes a lo largo del país que se adjudican haber recuperado casi 2000 casos de desnutrición infantil severa. Uno de los secretos de Conin es que no sólo distribuye comida, involucra a las madres (fundamentalmente) y padres a comprometerse con la atención y la alimentación de sus hijos. Se trata de establecer códigos de cuidado y amor, donde el alimento es sólo un ingrediente más.
Albino desarrollaba su tarea en forma silenciosa, sumando voluntarios y donantes que le permitieran abrir nuevos centros en la extensa geografía argentina hasta diciembre de 2015, cuando sonó para un cargo en el Ministerio de Salud del entonces flamante presidente Macri. Como sucede habitualmente cuando un candidato sale a la luz se desató una suerte de investigación y caza de brujas que lo terminó descartando rápidamente: Albino era del Opus Dei, ultra católico y conservador, y esto hizo ruido entre los socios progresistas del triunfante Cambiemos.
Con una postura muy definida en relación al aborto sostiene que ...en sectores marginados, muy frecuentemente, el ejercicio de la sexualidad se desarrolla de modo promiscuo y animal. El jueves agregó: ...una mujer embarazada no es una idiota a la que le falló el plan, es un tesoro, y el hijo que tiene en su seno es una joya que el país necesita a gritos. Somos un país enormemente grande y rico, y peligrosamente vacío....
Para ser una gran Nación sólo debiéramos impulsar cinco cosas según Albino: preservar el cerebro del niño durante su primer año, luego educarlo, y lograr la universalización de: a) cloacas, b) agua potable y c) luz eléctrica. Del cuidado y educación filial deben encargarse padres o tutores, pero todo el resto es responsabilidad del Estado. Y los Estados (nacionales, provinciales o municipales) muchas veces priorizan inversiones que se puedan lucir en el corto plazo y que tengan mas visibilidad que los caños enterrados de cloacas y agua, que sin embargo son sinónimo del verdadero progreso y salud.
Alguna de las misiones y funciones de Conin se podrían resumir en otra cita, que no es de ningún autor consagrado pero sí de uno de los mejores amigos que me dio la vida: somos de una generación cuyos abuelos o bisabuelos podían ser analfabetos, pero estaban educados. Ese estar educados significaba que ninguno se iba permitir perder un hijo desnutrido. ¿Qué nos pasó? ¿Por qué la mayor preocupación de la generación del 80 (la de 1880) era el progreso de la Nación, de cómo garantizar la escolarización obligatoria, el derecho al voto, el estudio de la astronomía, etc., pero ninguno temía por perder vidas por falta de alimentos...? Evidentemente el problema no trata de la educación formal, de esa que se busca y ofrece en escuelas y universidades. Se trata de aquella educación que recibieron y transmitieron abuelos y bisabuelos de generación en generación.
Buena semana.

