Columnista |

La ola verde

El periodista Ricardo Varela nos trae su visión política sobre los hechos más destacados de la última semana.

Verde fue la marea de un millón de mujeres que impulsó un debate histórico en la Cámara de Diputados.

Verde es el dólar que alcanzó un nuevo récord confirmando lo que escribí en ésta misma página hace una semana.

El debate en Diputados en torno a la despenalización del aborto y la forma cómo se sancionó el proyecto de ley van a quedar en la historia del país. Duró más de 22 horas y el conteo entre positivos y negativos fue cambiando de forma inquietante (para unos y otros). Cada indeciso era blanco de múltiples operaciones y los que cambiaban sus opciones previas eran mirados con desconfianza y recelo.

El proyecto tiene media sanción. Ahora bien, si el Senado resuelve: a) tratarlo y aprobarlo rápidamente será porque entendió la necesidad de acompañar desde la política este momento histórico; o, b) vota como se puede esperar que voten los representantes de las provincias más conservadoras del país, el proyecto puede naufragar.

Lo cierto es que aún ante la segunda posibilidad, da la sensación que ya no hay vuelta atrás. La sociedad que lo ve como una evolución. Y cuando se evoluciona, aunque se vuelva atrás, nunca será al mismo lugar.

“Es de esperar que con ley o sin ella dentro de 5 años haya menos abortos”, señaló Fabio Quetglas (diputado bonaerense de Cambiemos). “Esto sólo pasará si hay educación sexual para decidir”, casualmente la primera premisa del colectivo que impulsa la despenalización...

La sesión permite un análisis político y otro sociológico/representativo.

En lo político se dio una situación inusual que en realidad debiera ser más normal: todos los bloques le habrían asignado a sus diputados “libertad de conciencia”. Esto no es más ni menos que habilitarlos a decidir por sí mismos y no como un bloque que responde a los intereses de un jefe político por encima de los propios. Así las cosas, hubo aplausos (y abucheos) cruzados entre radicales, kirchneristas, macristas, socialistas y todos los demás.

Hubo debate y democracia. Y votación. Todo confluyó el jueves 14 por la mañana en un denominador común: esperanza. Y bocanada de oxígeno para uno de los poderes más tristemente sospechados por la sociedad.

En el análisis de la representatividad que encarnan los legisladores hay algunos momentos insoslayables. 

Hay diputados impresentables como Estela Regidor Belledone (UCR): “¿Qué pasa cuando nuestra perrita queda embarazada? No la llevamos al veterinario para que aborte. Nos lamentamos y salimos a buscar a quién regalarle los perritos”.

Hay diputados con posiciones indescifrables como Alfredo Olmedo (Salta somos todos): “Si sale la ley pido un cementerio para la víctima del aborto. Tendrán que cremar a los chicos para que ninguno haga negocios con un chico muerto o un niño por nacer”.

Hay diputados profundamente discriminadores como Pedro Pretto (PRO): “Para una mujer pobre, un embarazo es lo único que las dignifica”.

Hay diputados irresponsables como Ivana Bianchi (Unidad Justicialista): "El aborto incentiva el tráfico de cerebros e hígados de fetos"; o Rosa Muñoz (Trabajo y Dignidad): “El aborto es un paso más para eliminar a los pobres”; o Walberto Allende (Todos juntos por San Juan): “Mueren más mujeres por accidentes de tránsito”; o Leonor Martínez Villada (Coalición Cívica): “¿Cómo podemos eliminar la primera especie humana si tanto cuidamos animales, plantas, invertimos millones de dinero, energías y horas de estudio en poder cuidar las especies en extinción?”. También hay diputados que no dan la altura como el tucumano Facundo Garretón (Cambiemos) que emitió su voto luego de armar una encuesta online en la que votaron a favor de la despenalización poco menos de 14.000 personas, pero ganó el “no” cuando el sistema informático de Garretón filtró sólo “a los tucumanos”. Una vergüenza.

En relación a la ola verde en formato de papel estadounidense; ¿qué cosa nueva decir? La Argentina es indescifrable para las ciencias duras y también para las blandas. Y la política no puede escudarse en posiciones ingenuas porque los intereses económicos nos llevarán puestos. A todos.

Buena semana.

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