Fútbol, fútbol, fútbol.
Ecos del 38 a 38: PODÍA FALLAR
El periodista Ricardo Varela nos trae su visión sobre los acontecimientos más importantes de la última semana.
Desde que Marcelo Bielsa cumplió un contrato completo entre 1998 y 2002, la selección nacional de fútbol entró en una vorágine de cambios. Bielsa continuó hasta 2004 y luego se estresó. Lo siguieron José Pekerman (2004 a 2006), Alfio Basile (2006 a 2008), Diego Maradona (2008 a 2010), Sergio Batista (2010 a 2011), Alejandro Sabella (2011 a 2014) y Gerardo Martino (2014 a 2016). Estos últimos dos, también se estresaron.
Después llegó la histórica elección del 38 a 38 sobre 75 votos y Bauza, y luego el flamante presidente Tapia fue hasta Sevilla para indemnizar al club por sacarle al técnico: Jorge Sampaoli.
En este lapso, la Argentina no ganó títulos y llegó a cuatro finales de la Copa América (2004, 2007, 2015 y 2016), una final de la Copa Confederaciones (2005) y una final del Mundial (2014).
Después de un año de trabajo de Sampaoli y de clasificar angustiosamente llegamos a Rusia con más dudas que certezas. La historia del fútbol argentino, su crecimiento y posterior decadencia hasta llegar al momento actual, tiene a Julio Grondona como protagonista principal y con el tiempo, máximo responsable de esa historia. Asumió la presidencia de la AFA en abril de 1979 de la mano del gobierno militar y se mantuvo con todos los gobiernos democráticos hasta su muerte en julio del 2014. Don Julio, junto a unos pocos colaboradores, controlaban los impresionantes ingresos sin que los clubes tuvieran el más mínimo acceso a la información y a participar de esos ingresos. Una AFA rica con clubes pobres, que a su vez eran ayudados por AFA a cambio de obediencia. En ese lapso de malos dirigentes, muchos buenos que se enfrentaron honestamente sucumbieron al poder y se retiraron.
En AFA pasó como en la Argentina de 2001. Todo era una mezcla de confusión y acefalía pero todos querían ocupar el sillón vacante.
Hoy hay 140 dirigentes de AFA en el mundial de Rusia. Y llegaron allí luego de protagonizar un cuasi escándalo diplomático al suspender un partido en Israel por razones de seguridad y cancelar una visita al Vaticano porque alguien del cuerpo técnico dijo que el Papa Francisco era mufa.
La faz del juego tiene un pequeño componente azaroso pero otros más importantes relacionados con la preparación física, el talento, el cuidado de la salud, la adecuada alimentación, la táctica, la organización y la estrategia. Así es como los débiles igualan a los fuertes. Así aparecen equipos sin historia futbolística ni grandes figuras que le pelean de igual a igual a las históricas potencias.
El fútbol cala como pocas otras actividades en el humor social de los argentinos. Por estos días pasamos de la euforia a la depresión, y del escarnio publico a gritar los goles de un equipo al que debemos vencer el martes para seguir en la competencia. Somos incorregibles.
Pase lo que pase, aún hasta saliendo campeones en Rusia, mientras no mute nuestro ADN, seguiremos en este subibaja sin remedio.
Buena semana.

