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LA LETRA, ¿CON SANGRE ENTRA?

El análisis del periodista Ricardo Varela sobre los últimos movimientos del gobierno.

El gobierno nacional acaba de concluir la que probablemente sea una de las peores semanas de gestión desde diciembre de 2015.

En esta misma página anticipamos hace tres semanas que el presidente Macri  vetaría retrotraer el aumento de tarifas a noviembre pasado. Una vez que vislumbró perdida de la batalla en Diputados (aún antes de su tratamiento en el recinto), empezó a trabajar con gobernadores y senadores “para que entraran en razones”. Fue infructuoso. Algunos viejos lobos del mar político le demostraron cómo la razón y la política no van (siempre) de la mano.

Como dijimos: hubo ley y hubo veto.

Cada uno con sus argumentos. Cada uno intentando llevar agua para su molino. En el medio la gente. Todos los senadores votaron a sabiendas que habría veto, incluso algunos del oficialismo amenazan con decir qué senadores lo pedían por lo bajo antes de votar. Sí. Leyó bien. Algunos senadores votaron después de “garantizarse” el veto posterior del presidente Macri. Todo tendría que ver con “quién paga el costo político”. Como casi siempre, estas desiciones no las paga ni el oficialismo ni la oposición...

Como para sumar tranquilidad, la gobernadora Vidal se despachó con una queja inverosímil: “¿es justo que se haya poblado la provincia de Buenos Aires de universidades públicas?”, cuando “todos sabemos que nadie que nace en la pobreza llega a la universidad”. ¿En serio Vidal? En su afán de defender el incremento de tarifas y de pegar al nuevo peronismo disidente con la “locura” de CFK, Vidal pifió feo.

Resulta que 13 de las 47 universidades nacionales tienen sede en territorio bonaerense y contrario al espíritu de los dichos la gobernadora, el 70% de esas “nuevas” universidades fueron aprobadas durante en menemismo y sólo el 8% durante el kirchnerismo. Descartada la intencionalidad política K (en la creación de nuevas universidades), debemos analizar los “números” de los estudiantes universitarios bonaerenses. La estadística elaborada por el Indec (el actual, el que no dibuja los datos) y en base a la Encuesta Permanente de Hogares, el 34% de la población del conurbano que asistió a una Universidad pública en 2016 y 2017 pertenece al estrato social más humilde. Según el cruce de esos mismos datos oficiales, en el conurbano bonaerense las casas de altos estudios cuentan con porcentajes muy superiores a la media nacional de estudiantes que son primera generación de universitarios en sus familias. Por ejemplo, en la Universidad Nacional de La Matanza, el 94,2% de los estudiantes tiene padres sin estudios universitarios finalizados. En la Universidad de Moreno la cifra alcanzó un 91%, y en la Universidad de Tres de Febrero, el 74% de los alumnos es primera generación universitaria. En la Universidad de General Sarmiento, el 86% tenía un padre y el 92% una madre sin el nivel universitario completo y en la Universidad Arturo Jauretche el 83% de los estudiantes son primera generación. Cuando cayó en la cuenta del error, la gobernadora María Eugenia ensayó un cambio de discurso, aunque sin pedir disculpas ni referirse directamente a sus dichos previos. Sonriendo y tocándose el pecho (izquierdo), pidió “apoyar la educación pública en todos los niveles”. Pareciera que como disculpa, no alcanza...

La semana la completó Dujovne en conferencia de prensa prometiendo aliviar el peso del gasto político dentro de la estructura del Estado para liberar recursos hacia fines productivos. “Ya congelamos los sueldos de los cargos más altos, frenamos los ingresos al sector público nacional por 24 meses, revisamos los sistemas de bonificaciones y los regímenes de horas extras, queremos disminuir la cantidad de viajes e igualar al Estado con el sector privado”, sentenció el superministro. Todo esto parece estar en sintonía con las condiciones del FMI. El mismo organismo que según en Padre Pepe Di Paola impulsa en el país la despenalización del aborto (??!!). “Aborto es Fondo Monetario y FMI es aborto. Aborto es sinónimo de FMI le guste o no al mundo conservador, que no ve con malos ojos que los pobres tengan menos cantidad de hijos o que directamente no los tengan”, dijo Pepe en el Congreso...

Demasiado para mi (al menos por hoy).

Buena semana.

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