Columnista |

Mani pulite”, “Lava jato” o el argentinísimo “siga, siga

¿No terminaremos echándole la culpa a la política de transparentar los aportes privados?

Estamos curados de espanto los argentinos. Ya nada nos sorprende.

Esta semana vimos como Ángelo Calcaterra se presentaba voluntariamente ante el juez Bonadío y le confesaba (como arrepentido) que había pagado coimas, pero en formato “donaciones para las campañas de 2013 y 2015”. No pudo precisar exactamente cuantas veces pagó, ni los montos de cada uno de esos “aportes” pero cree que cada uno rondaba los U$S 300.000. Calcaterra declaró que el pago era en negro, porque eran parte de sus retiros personales como presidente de la empresa. Sólo dos apreciaciones: a) qué próspera es la economía personal de Calcaterra que si permite hacer aportes de 300.000 dólares durante dos años sin recordar cuántos fueron;  b) qué poca fidelidad familiar siendo que aportaba para la campaña política del partido que enfrentaba a su propio primo... Ah, el lunes, el primo más famoso hizo realidad el viejo refrán: entró a Tribunales a las 7:20 y poco después de las 9:30 se fue a su casa. Ya saben: “al que madruga, ...”.

Esta semana también vimos como ex juez Oyarbide pasó de la euforia del miércoles, cuando amenazaba a los periodistas con “darle con éste garrote” (mientras les mostraba su bastón/paraguas con mango de calavera de plata), a la depresión/miedo con el que llorando anunciaba el jueves por Radio 10 que quería declarar como arrepentido. “No tengo el celular de Bonadío, pero si está escuchando quiero decirle que quiero ampliar mi declaración”.  Oyardibe había declarado el día anterior señalando a Javier Fernández (histórico operador judicial del peronismo) y al (ex?) espía Jaime Stuiso como los responsables del apriete (en formato de “me agarraban del cogote”) para que apurara la resolución a favor del matrimonio Kirchner por enriquecimiento ílicito. El jueves, cuando amaneció en su otro polo,  se despachó por radio antes de volver a Comodoro Py: “... en realidad ellos eran empleados de una persona que era sí de quien emanaban todas las responsabilidades y es la persona que falleció, el esposo de la Presidenta". La persona que falleció, y Oyarbide no quiere/puede nombrar, es Néstor Kirchner. Y la presidenta es en realidad la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. “Yo sobreseí en base a todo lo que me dijeron. Había que hacerlo. Y así fue que transcurrió. Esa era la pura verdad. Fue el mismo fin de semana que él se murió, ¡mirá qué desgracia!", completó Oyarbide, que luego de declarar también se fue a su casa.

La semana, que bien podría haber durado un mes en materia de información y noticias, trajo una alegría desde Japón con la copa internacional numero 18 para el rojo de Avellaneda. Acéptese ésta licencia personal, que sólo intenta darle credibilidad y rigurosidad histórica al resto de las noticias tratadas.

Mientras el desfile de empresarios citados a indagatoria (futuros arrepentidos) seguía (y probablemente seguirá), apareció en escena el ex Jefe de Gabinete Juan Manuel Abal Medina. Presentó ante el juez un escrito en el que admitió la existencia de aportes para las campañas electorales, y señaló a Baratta como el responsable de la recolección del dinero entregado por los empresarios. "Siempre entendí que dichos aportes de privados eran voluntarios y de ninguna manera exigidos bajo coerción". Para Abal Medina no resulta anormal haber recibido aportes “voluntarios” de 200.000 dólares en efectivo para la campaña política de su partido, en su oficina de la Casa Rosada (a escasos metros del sillón de Rivadavia). Después de presentar el escrito, también se fue a su casa.

A esta altura el juez Bonadío parece protagonizar la típica escena del héroe que alicate en mano tiene que elegir entre el cable rojo o el verde de la bomba, mientras la cuenta regresiva del reloj avanza inexorable. ¿Cómo sigue? ¿Caiga quien caiga? ¿Seguro? ¿Cuál es el límite? ¿No terminaremos echándole la culpa a la política, escribiendo algún proyectito de ley que trate de transparentar los aportes privados y “plinc caja”? 

Último párrafo para celebrar en citas una columna de opinión que sorprendió a propios y extraños. “Para mi los empresarios no solo tienen la misma responsabilidad que los funcionarios sino peor, porque los empresarios quedan.  Hace 30 años que nos vienen choreando estos mismos empresarios. Cobrando y pagando coimas a todos los gobiernos. Por lo menos los políticos cuando uno vota, van cambiando. Para mí los empresarios tienen igual o más responsabilidad que la gente del Estado. Tienen 30 años de hacer lo mismo. Los Kirchner lo hicieron durante 12 años pero acá hay un montón de tipos que vienen choreándole la guita a la gente y pagándoles a todos (los políticos). No me hagan el verso de “lo tuve que hacer porque tengo 1200 familias que dependen de mí”. Hermano, vos tenés 18 yates, vivís en Miami, vivís en Punta del Este y me decís que lo haces por los demás. Déjate de joder. Los empresarios pudieron haber parado la corrupción en la Argentina y se cagaron.” (Columna de Alfredo Leuco en infobae.com).

Buena semana.

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