Los números dicen que somos pobres.
Éramos tan pobres (Alberto Olmedo, rosarino, 1933/1988)
Los datos de 2018 son peores que los de 2002. Además de las tasas de interés y del dólar, tenemos 2.700.000 pobres más respecto del año anterior.
Además de las tasas (que ofrecían 73% de interés el viernes) y del dólar (a $ 44.50 x cada unidad americana), tenemos 2.700.000 pobres más respecto del año anterior.
La información oficial del INDEC y del Observatorio de la Deuda Social de la UCA (que conduce Agustín Salvia) coinciden en tristes cifras alarmantes. En la Argentina viven casi 13.000.000 de pobres (uno de cada tres habitantes); 793.533 personas tienen severos problemas para alimentarse; la mitad de los niños de 0 a 14 años son pobres; casi la mitad (el 49.3%) de los correntinos también; y 1.059.696 bonaerenses también...
Los datos de 2018 son peores que los de 2002 (cuando la Argentina quebró) y según el oficialismo se debe a la devaluación del peso que disparó la inflación, inflación que golpeó el poder adquisitivo y que rompió la cadena comercial (hoy tenemos supermercadistas como Día o Carrefour en cesación de pago, minoristas quebrados, y récord de locales de alquiler vacíos).
Los encargados de ponerle cara al anuncio fueron los ministros Sica (Producción y Trabajo) y Stanley (Desarrollo Social), mientras que la gobernadora Vidal declaró luego: son cifras que nos preocupan y nos duelen. Sin embargo, los ministros habían afirmado: mantenemos y confirmamos el rumbo de nuestro programa. Estamos convencidos del camino que elegimos. Es el que nos va a sacar definitivamente para el sendero de recuperación que quizás sea más moderada, pero va a ser más estable, dijo Sica.
El viernes el gobierno decidió convocar a referentes del empresariado nacional para que se involucren más en los problemas de la gente. Para su sorpresa, los empresarios les llevaron una lista de reclamos y problemas propios que, según dijeron, impactan necesariamente en la misma gente que preocupa al gobierno...
La dolorosa situación actual ofrece para la oposición un sinnúmero de chicanas políticas contra el presidente Macri: quiero ser evaluado como presidente por si fui capaz, o no, de reducir la pobreza (12 de marzo de 2017); tenemos como objetivo pobreza cero en la Argentina (debate presidencial 2015); la inflación es la demostración de tu incapacidad para gobernar... (rueda de prensa durante la campaña 2015 en Bahía Blanca); y siguen los éxitos.
En Cambiemos, sin embargo, no se preocupan por sus contradicciones. Los desvela mucho más la cotización del dólar. Sostienen que sus variaciones y la sensación de ingobernabilidad de la cotización es lo que les puede jugar realmente en contra en las elecciones de octubre.
El precio del dólar y el riesgo país son variables de consumo urbano, generan opinión pública y modifican el humor social de las clases medias y altas con metas aspiracionales dolarizadas (viajes, inmuebles, inversiones); pero también de las clases bajas que saben (como pocos), que cada vez que aumenta el dólar les sube la luz, el gas, el colectivo, la leche y el pan.
Hay un enorme riesgo a la hora de evaluar riesgos.
Si nos quedamos con la foto de las 60.000 personas que pagaron 5000 pesos (en promedio) para ver a Paul Mc Cartney en el Campo de Polo de Palermo el sábado 23 último, y nos olvidamos que la mitad de los argentinos que viven en la provincia de Corrientes son pobres, estamos fritos...
Un párrafo para celebrar un triunfo parcial que se dio para la industria periodística editorial esta semana en el Parlamento Europeo. Se trata de un paso importante para resguardar el modelo de negocios de los medios y periodistas amenazados por el avance de las redes sociales y buscadores que no les reconocían derecho de autor. Pese al lobby en contra (con protestas callejeras y amenazas de bomba incluidas) que se dio en Bruselas (sede del parlamento de la Unión Europea), los votos fueron 348 contra 274 a favor de reformar la ley de copyright que les reconoce a editoriales, periodistas y artistas el derecho a recibir algún resarcimiento por su trabajo difundido en Internet. Los activistas que se oponían a la reforma quisieron instalar el día de la votación como el día más negro en la historia de la Internet. Decíamos triunfo parcial, porque si bien la nueva norma reconoce los derechos de autor, también permite a los usuarios individuales de Internet compartir y difundir los contenidos que encuentren en los buscadores sin tener que pagar. Sin embargo, es un primer paso en nuestro afán de generar normas que reconozcan a los que invertimos, pagamos sueldos y cargas sociales y somos jurídicamente responsables por lo que publicamos. Y también supone un golpe a las fake News.
Último párrafo para sumarme al hashtag #graciasmanu. El que probablemente será reconocido por la historia como el mejor deportista argentino de todos los tiempos, tuvo su gran fiesta el jueves por la noche cuando retiraron la camiseta número 20, para colgarla simbólicamente en el techo del estadio de los Spurs, donde Ginobili brilló 16 temporadas.
El negro Olmedo inmortalizó muchas frases como la del título. Los despido con otra de las suyas (más optimista por cierto): siempre que llovió, paró.
Buena semana.

