El llamado del gobierno nacional para abrir el diálogo político de esta última semana fue sumando invitados. De la convocatoria inicial a políticos tradicionales pasó luego a representantes de sindicatos, referentes sociales y hasta la propia Iglesia Católica.
¿Y si en octubre votamos en Madrid?
Tanto el negocio de Cambiemos como el del kirchnerismo es que no se consolide ninguna tercera opción, para llegar a octubre en un país dividido por mitades.
El ministro Frigerio anunció públicamente la convocatoria a la expresidenta Cristina Fernández a sumarse a la mesa de diálogo social. Mucho se habló luego acerca de cómo sería y si ese anuncio era una realidad buscada o simple ciencia ficción. No entiendo al gobierno, se la pasaron diciendo que Cristina era una chorra y ahora la llaman para sumarla a una mesa de diálogo?, me dijo un taxista mientras escuchábamos la noticia en la radio de su auto. Su duda era la de muchos, tantos, que el propio Ministro tuvo luego que aclarar detalles insólitos como que la invitación sería por carta...
Mientras tanto, el resto de los convocados hacía silencio, hasta que aparecieron las respuestas más duras. El único que no respondió rápidamente el convite presidencial, fue el ex ministro Roberto Lavagna, quien se fotografió sentado frente a una computadora y le envío un mail al Presidente: sugiero renegociar los pagos previstos al Fondo Monetario Internacional para 2020. Los más pillos leyeron su respuesta como un mensaje vinculado a su propio futuro: negociá con el Fondo los pagos de la deuda del año que viene porque no quiero agarrar un país incendiado y además con los acreedores golpeándome la puerta del despacho.
El resto de los convocados ensayó distintas respuestas pero casi todos coincidieron en que es extemporánea y que tiene claros fines electorales. Nos llaman ahora? (se quejan), a meses de terminar el gobierno cuando nunca nos habían dado bola? Ahora nos necesitan porque no encuentran salida a la economía, por eso hablan de concertación.
Sobre concertación se dio un encuentro en el Malba, donde convocados por el grupo Clarín, disertaron la gobernadora de la Provincia de Buenos Aires Maria Eugenia Vidal, el nombrado Roberto Lavagna y el expresidente de gobierno español Felipe González. Felipe viene hablando del Pacto de la Moncloa español casi desde la firma del propio pacto en octubre de 1977. Lo que sabe (y todos debiéramos saber) es que el ejemplo de aquel éxito político que permitió sentar las bases de la recuperación democrática en España no es extrapolable a otros países, ni a otras realidades y mucho menos, en otros tiempos. Sin embargo, en el Malba, Felipe repitió que Argentina necesita consensos, reafirmar los encuentros para poder constituirse en un país sólido que el mundo mire con confianza. Esto es en parte lo que reclama el Fondo Monetario Internacional cuando pide diálogo y concertación. Que se sienten a la mesa todos los actores y confirmen cuál es el camino del futuro, independientemente de que cambie el color político de la gestión. Y ponen como ejemplo a Chile, donde se alternan gobiernos de derecha e izquierda y los acuerdos centrales se mantienen inalterables y los compromisos internacionales de pago no se discuten ni ponen en riesgo. Esto convirtió a Chile en un país estable aún cuando no tiene las posibilidades ni potencialidades de nuestra Argentina.
Para esto hace falta cerrar la grieta.
El gobierno de Cambiemos había prometido hacerlo, pero durante los tres años y medio que lleva en la gestión no hizo más que profundizarla. Saben que su negocio es exponer a Cristina para que Macri aparezca como antítesis (del otro lado de la grieta). Con la publicación del libro Sinceramente, Cristina sólo vino a reafirmar su costado más irascible y belicoso, y eso se celebra desde Balcarce 50. Así las cosas: Macri le habla a unos, Cristina a otros. Y los dos saben que llegarle a quienes no le llegan es misión imposible. Por eso pretenden no generar ninguna otra opción: dividen entre ellos para ir a la gran final de noviembre.
El plan no contempla el crecimiento de ningún otro candidato, y por eso sostienen a Sergio Massa lejos de la lista de unidad que propone Roberto Lavgana. Tanto el negocio de Cambiemos como el del kirchnerismo es que no se consolide ninguna tercera opción, para llegar a octubre en un país dividido por mitades.
Nuestra eterna adolescencia... . La misma que nos llevó a jugar la final de la última Libertadores de América cerca de la Moncloa. Nuestra impericia, incapacidad de prevenir y luego solucionar los temas pendientes, resentimiento, connivencia y egoísmo terminó con el partido más partido de los argentinos jugado en Madrid.
Tal vez, si mudamos la elección presidencial a La Moncloa también empecemos a cerrar la grieta...
Buena semana.

