José Mujica es descendiente de vascos que llegaron a Uruguay en 1840. Nació el 20 de mayo de 1935 en un barrio de Montevideo.
José Mujica: De guerrillero a político, los mismos principios
José Mujica pasó casi quince años de su vida en prisión y en 2010 asumió como Presidente de Uruguay. Entre sus principales logros de gestión están la eliminación de la indigencia y la reducción de la pobreza en un 50%.
Sus padres eran cultivadores de viñas y compraron cinco hectáreas en Colonia Estrella. Su padre (un pequeño estanciero) quebró poco antes de morir, en 1940, cuando José tenía seis años. Cursó sus estudios primarios y secundarios en la escuela y liceo público del barrio donde nació y luego ingresó al bachillerato que no logró terminar.
En 1964 se integró al Movimiento de Liberación Nacional (Tupamaros) con el que participó en operativos guerrilleros mientras trabajaba en su chacra hasta que lo empezó a buscar la policía y pasó a la clandestinidad.
Mujica participó en lo que que gobierno de Jorge Pacheco Areco llamó: Guerra de guerrillas. En esos enfrentamientos armados fue herido de seis balazos y apresado cuatro veces. En total pasó casi quince años de su vida en prisión. Su último período de detención duró trece años, entre 1972 y 1985. Fue uno de los dirigentes tupamaros que la última dictadura tomó como «rehenes», que significaba que serían ejecutados en caso de que su organización retomara las acciones armadas.
Con el retorno de la democracia salió en libertad beneficiado por una ley que decretó la amnistía para delitos políticos, comunes y militares. Unos años después creó el Movimiento de participación Popular y en 1994 fue elegido diputado por Montevideo. En 1999 fue elegido senador y publicó el libro “Mujica”, que recoge la vida y el pensamiento del “guerrillero convertido a político”.
Desde 2008 José Mujica comenzó a generar hechos políticos que hablaban a las claras de su voluntad de ser candidato a la presidencia de Uruguay. Finalmente prestó juramento el 1 de marzo de 2010 en el Palacio Legislativo, para desempeñar el cargo de presidente de la República. Esa promesa fue tomada por su propia esposa Lucía Topolansky, por ser la primera senadora de la Nación. Se desarrolló con la presencia de autoridades de diferentes partidos políticos uruguayos y de varios países donde pronunció un discurso muy elogiado y comentado; en el mismo sobrevolaban su pasado guerrillero, sus ideas y su largo camino hacia la presidencia.
Allí definió cuatro ejes de trabajo para la conformación de políticas de Estado (para que trascendieran un período de gobierno): educación, seguridad, medio ambiente y energía. Asimismo, planteó que su gobierno pretendía llevar adelante una reforma en la administración pública similar a la neozelandesa. Entre sus principales logros de gestión están la eliminación de la indigencia en el Uruguay y la reducción de la pobreza en un 50%, mientras llamaba la atención internacional por su estilo de vida austero: eligió vivir en una granja a las afueras de Montevideo y manejar su propio escarabajo Volkswagen de más de 30 años.
Después de su presidencia volvió a la Cámara de Senadores, de donde renunció ésta semana con la carta que ilustra este editorial.
Vale la pena leerla.
Buena semana.


