Columnista | Charly | Say no More | Charly García

Habíamos querido tanto a Charly

Charly García le puso banda de sonido a la vida de millones de argentinos. Feliz cumple Charly, con o sin promesas sobre el bidé, con o sin sobres abiertos, yendo en trenes o aviones.

En la semana que los medios de comunicación llenaron horas, minutos y segundos de tele y radio, y ríos de tinta en diarios y revistas hablando de Wanda, la China e Icardi, ayer cumplió 70 años Charly García.

Y se celebró, claro. Casi cien aristas ofrecieron una jornada de homenaje memorable en el Centro Cultural Kirchner, reversionando sus canciones, exponiendo sus textos y ofreciendo a los visitantes distintas muestras fotográficas que dan cuenta de la vida pública (y privada) de un hombre que parece haber cumplido más de 70 años.

Otro de los puntos más emotivos del festejo se dio anoche en el mítico Teatro Colón, donde Fito Páez (tal vez su mejor discípulo entre los músicos argentinos) recorrió con una singular orquesta (que combinó orquesta de cámara con una banda de rock) alguno de los himnos más trascendentes de la historia musical del hombre de bigote bicolor.

"La primera vez que vi a Charly fue en 1976 en Rosario, con la "Maquina" (de hacer pájaros), él abría el concierto con rock, era medio un debut en salas grande. Fue la noche en que decidí que mi camino iba por ahí y que era el camino de la libertad", afirmó Fito anoche en el Colón recordándose a sí mismo a los 13 años.

Mirá también:

Se estrenó el videoclip de Tiago PZK y Trueno en Monte Grande

Cumple Charly García: reviví lo mejor de su megaconcierto

Ni Charly ni Fito son eximios cantantes (algunos piensan más bien todo lo contrario) sin embargo pocos como ellos lograron trascender generaciones, y que padres, hijos y nietos cantaran sus canciones sin tiempo como si fueran himnos, donde la entonación y la afinación quedan de lado frente a la pasión y lo que su música dice.

Charly le puso banda de sonido a la vida de millones de argentinos. Es hijo de una familia acomodada del barrio porteño de Caballito: los García Moreno. Ya de chico tenía innatas aptitudes musicales que lo llevaron a estudiar piano en el conservatorio Thibaud Piazzini, donde se recibió a los 15 años.

Después llegarían los Beatles y todo cambiaría. “Soñaba que tocaba con ellos”, contó una vez. El posterior descubrimiento de Los Gatos, Tanguito, Moris, Almendra y Manal, fueron clave para impulsar con Nito Mestre su primer proyecto “profesional”: Sui Generis.

Celebrados hasta hoy juntos editaron los discos Vida (1972), Confesiones de invierno (1973) y Pequeñas anécdotas sobre las instituciones (1974), que retratan una cotidianidad idílica (también díscola), que fue madurando una y otra vez hasta alcanzar mayores complejidades musicales y rítmicas.

Aquello fue “una ínfima revolución en la historia argentina”, dice Charly. Era su visión de la música como antítesis del autoritarismo. El futuro confirmaría que su irrupción no fue “tan ínfima” y que le marcó la cancha a casi todos los músicos que lo sucedieron en la escena del rock en español. No sólo local, sino también de toda habla hispana.

Resulta imposible resumir una obra tan descomunal en una página. No alcanza con decir que su enorme capacidad como compositor, su gran audacia y su prodigioso oído absoluto distinguen a Charly de cualquier otro músico o compositor del planeta.

Hablamos de quien formó parte de un “ejército loco” (con ese ejército loco presidiendo nuestro país en sus días más oscuros) y les cantó en la cara: “Ellos decían guerra, yo decía no gracias. Amar a la patria bien, nos exigieron. Si ellos son la patria yo soy extranjero”.

Carlos Alberto García Moreno, Charly, cumple 70 años. Y se lo celebramos en vida (a pesar de una vida agitada que castiga hoy su salud), a quien provocó y se rió de los mediocres hasta convertirse en parte de nuestra religión; al que buscó un símbolo de paz mientras casi suplicaba “no te olvides de mi”; al que pidió que no bombardearan Buenos Aires mientras pedía estar liviano y no aseguraba no querer morirse en el mundo de hoy.

Feliz cumple Charly, con o sin promesas sobre el bidé, con o sin sobres abiertos, yendo en trenes o aviones. Al fin de cuentas solo se trataba de una pobre antena que te transmitió lo que decir. ¿No?

Los más estudiosos de sus letras señalan que una de las palabras más presentes en toda su obra es una: “corazón”. No creo que sea casual. Del suyo salió la letra y música que llenó los nuestros durante décadas. Gracias totales por la obra, por abrir puertas y cabezas.

Say no More.

Buena semana.

Dejá tu comentario