El cierre de listas para las elecciones y la primera semana “oficial” de campaña empieza dejar algunas notas de color.
El color (y calor) de una campaña pandémica
Se supone que Manes conoce como pocos el cerebro de las personas, ahora le toca una maestría apresurada para hacer lo propio con el de los políticos. Por Ricardo Varela.
Un caso particular es el de los distritos donde los intendentes oficialistas “sufrieron” la presentación de listas alternativas de La Cámpora como Hurlingham o La Matanza (como los más emblemáticos). Allí se dio una especie de comedia de enredos que terminó bien distinto (según el caso).
Juanchi Zabaleta es el intendente de Hurlingham. Es, entre sus pares, el que mejor relación tiene (línea directa incluida) con el presidente de la Nación, Alberto Fernández. A horas del cierre de lista “se enteró” que el camporista Martín Rodriguez iría con lista propia, compitiendo con su candidata natural Viviana Lodos. Mientras los llamados telefónicos se cruzaban sin parar y las 0 horas del domingo (limite para presentar las listas) se acercaba, Zabaleta se plantó: “La unidad no es amontonamiento; voy a dar el debate” aseguró, antes de anunciar que iría (él mismo) como primer candidato (testimonial claro) a concejal enfrentando los deseos de Máximo Kirchner. Llegó incluso a improvisar y publicar en sus redes un slogan de campaña: “Juanchi es de Todos” (este “todos” con la iconografía de la coalición oficialista).
Algo similar sucedió en el populoso La Matanza, donde al barón Fernando Espinoza le presentaron 4 listas alternativas. Sí, leíste bien, cuatro oponentes dentro del mismo espacio a quien fuera recientemente presidente del PJ y uno de los principales artífices (junto a Martín Insaurralde) del desembarco en la jefatura del partido del hijo de la vicepresidente Cristina Kirchner. A su modo, Espinoza también se plantó y también puso su nombre como candidato a primer concejal de la lista 2021.
Las siguientes 72 horas (hasta que la Junta Electoral partidaria oficializó las listas) fueron un fenomenal resumen de la rosca del PJ. La historia terminó con Zabaleta acordando con La Cámpora y desembarcando en el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación y con la Junta “bajando” las listas que querían correr a Espinoza por distintas cuestiones administrativas. Por las dudas, Espinoza (a diferencia de Zabaleta) no bajó su candidatura testimonial (aunque ya no tendrá PASO).
Otra situación “rara” sufrieron los funcionarios nacionales luego que el presidente Fernández manifestara públicamente su decisiónque los que fueran candidatos "deben dejar sus cargos" por una "regla ética". Algunos de ellos dicen que se enteraron por televisión…
Los cierto es que Agustín Rossi (ministro de Defensa de la Nación), Daniel Arroyo (ministro de Desarrollo Social), Victoria Tolosa Paz (titular del Consejo de Coordinación de Políticas Sociales), Daniel Gollán (ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires), Martín Gil (secretario de Obras Públicas de la Nación), Daniel Menéndez (subsecretario de Políticas de Integración y Formación del ministerio de Desarrollo Social) y Enrique Cresto (titular del Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento); terminaron la semana llenando cajas de cartón y descolgando cuadros en sus oficinas.
Párrafo aparte para “la gran Zabaleta”. Como 74 de los 125 intendentes de la Provincia de Buenos Aires, el bueno de Juanchi no tiene reelección (si no cambian la ley, como les prometió Máximo) en 2023. Sin embargo hay un salvoconducto: que renuncien a sus cargos 2 años y 1 día antes de terminar el mandato vigente, o sea: el próximo 9 de diciembre. Alguno de los 74 lo está pensando seriamente, más aún cuando el fuego amigo se pudo ver (y sentir) bien cerca el último finde. Sin embargo, la anunciada asunción de Zabaleta en reemplazo de Daniel Arroyo en Desarrollo Social lo libera y lo deja en carrera para “volver a casa” como candidato a intendente en 2023. Para Juanchi la última semana fue una montaña rusa que termina bien (parece).
En la vereda de enfrente se dio algo que anticipé en ésta página (más de una vez) y que pone en riesgo un concepto fundacional de la alianza: ¿Juntos? Por el Cambio. El título podría ser: “El benjamín Manes empezó a hacer de las suyas”. De repente tiene que aprender muchas cosas nuevas, y una de las fundamentales es que lo que diga (o no) tiene una resonancia bien distinta a su etapa de docente/científico/investigador/librepensador.
Empezó el lunes con una expresión de deseos de lo más inocente: “espero que Larreta no use los fondos de los vecinos porteños para bancar la campaña de Santilli en mi contra”. Chan. Igual, tranquilo porque eso no fue todo. El miércoles se despachó con otra genialidad: “¿qué querés?, no podemos importar noruegos”, respondió tras las críticas por incorporar a Margarita Stolbizer y a Jesús Cariglino en su lista.
Como no podría ser de otro modo, la corporación política le saltó a la yugular. "Las palabras de Manes no ayudan. A mí no me van a encontrar diciendo este tipo de cosas, sino tratando de encontrar los caminos para resolver muchos de los problemas profundos que tenemos en la Argentina", dijo Santilli (su rival, que en realidad será su compañero en la lista de noviembre). Creo que convendría que Manes también sepa esto último: él y Santilli serán compañeros de bloque desde el 11 de diciembre próximo… “Si se miente en política, se miente en ciencia o en religión y cuando se miente nadie es confiable”, arrancó algo enojada Lilita Carrió. “Si nosotros queremos reconstruir una nación, pero vamos a seguir con la mentira, yo no voy a participar donde su reconstrucción se monta de nuevo sobre ladrillos de mentiras”, reflexionó la ex diputada.
Se supone que Manes conoce como pocos el cerebro de las personas, ahora le toca una maestría apresurada para hacer lo propio con el de los políticos.
Buena semana.

