Pedro va manejando y una persona lo encierra… Marta se mató haciendo el informe y el jefe le dice que es una burócrata. A Stefy la docente le puso un 5 y ella considera que estudió mucho e hizo bien el examen. Hay mil cosas que nos pasan todos los días que nos dan bronca. Se llama secuestro emocional cuando te salta la térmica. Es un desborde emocional que puede llevar a discutir con otra persona desde una forma acalorada hasta una situación de violencia física. Se debe a que un hecho toca un valor y eso dispara una emoción negativa.
Cuando te salta la térmica
Por Mónica Dreyer.
Por ejemplo, en Pedro que lo encerraron con el auto, puede sentir una falta de respeto. Marta que la llamaron burócrata, la dignidad. Stefy que le pusieorn un 5, la injusticia. Las emociones no se pueden controlar pero si podemos aprender herramientas para gestionarlas.
Hay varias herramientas. Primero comprender el mecanismo de cómo se dispara. Hay una parte del cerebro en que es el centro emocional ubicado en los lóbulos, que se llama amígdala (que no es la de la garganta). Es parte del cerebro de los mamíferos y sí es cierto que en esos casos reaccionamos con un cerebro animal aunque duela escucharlo pero también es el responsable de la supervivencia. Cuando hay un peligro, la responsable de hacernos reaccionar con ataque o fuga es la amígdala. Miles de millones de años se forma el cerebro ejecutivo el que piensa, y se necesitan unos 10 segundos para que conecte la amígdala con el cerebro ejecutivo. Entonces el cerebro ejecutivo puede reflexionar y es como si le dijera a Pedro “Calmate Pedro que por ahí te encontrás con un loco y es peor”… o a Marta “tranquilízate Marta, hoy el jefe tuvo un mal día” y a Stefy “fíjate cómo le planteas esto a la profesora porque después te manda a marzo”.
La herramienta aquí es no reaccionar y meditar la respuesta… No es fácil pero se entrena, más si conoces los grandes beneficios de aplazar la reacción. Si estás enojado contar hasta 10 y si estás muy enojado hasta 100. Se dice: “Hable con ira y pronunciará el peor de los discursos que siempre lamentará”.

