Por Manuel Nieto
El Súper Ministro de Boca y de River
¿Qué puede hacer pensar que Massa sí encauzará el Gobierno, mientras que los otros no pudieron? En principio, al ex intendente ya se le puede atribuir un primer logro: el operativo clamor para su llegada que hicieron intendentes, gobernadores y sindicalistas,
La consagración de Sergio Massa como nuevo “súper ministro” de Economía hizo que los memes con su figura volvieran a rotar con virulencia por los grupos de WhatsApp de los argentinos. Acaso el más popular es el montaje de su cara sobre el cuerpo de un joven que lleva puesta una camiseta de River y una campera de Boca; el epígrafe con el que lo vi esta semana decía “el más vendido después del Renault 12”, pero tiene otras variantes.
Para colmo, más allá del chiste, se podría decir que el “súper ministerio” de Massa viene con injerencia sobre los dos clubes más importantes del país. El presidente de River es Jorge Brito, hijo del homónimo fundador del Banco Macro, amigo y señalado como principal financista de las aventuras de Massa en política hasta su muerte en 2020. Del otro lado, es conocida la amistad del ex intendente de Tigre con Juan Román Riquelme, a quien habría animado a ingresar en la política del club, donde ahora preside el Consejo de Fútbol Profesional.
Esta percepción del Massa “de River y de Boca” se ve reflejada en encuestas. En un trabajo del consultor Jorge Giacobbe en abril pasado se preguntó con qué palabra asociaban al entonces presidente de la Cámara de Diputados. El término “panqueque” se impuso por amplia diferencia frente a los demás.
Pero es justamente esa capacidad de ponerse las dos camisetas lo que Massa vendió como su principal activo para quedarse con un Ministerio con facultades ampliadas, a pesar de las resistencias que figuras como la de la vicepresidenta Cristina Kirchner hubieran puesto en otro momento. El Presidente Alberto Fernández parece que fue el último en resignarse al nombramiento, consciente de que su embestidura y su “lapicera” quedan seriamente debilitadas con el nuevo súper ministro.
Massa aparece así como la última chance del Frente de Todos antes del naufragio. La sociedad de Alberto y Cristina ya había intentado recomponerse de la derrota electoral de 2021 con el nombramiento del tucumano Juan Manzur como jefe de Gabinete y su supuesto “volumen político”. Más adelante llegó Scioli, con la mira puesta en obtener una candidatura presidencial. Al desbarranco económico que provocó la salida de Martín Guzmán, respondieron con Silvina Batakis y su mirada “fiscalista”. Nada fue suficiente para calmar a los mercados y a la fiebre por el dólar.
¿Qué puede hacer pensar que Massa sí encauzará el Gobierno, mientras que los otros no pudieron? En principio, al ex intendente ya se le puede atribuir un primer logro: el operativo clamor para su llegada que hicieron intendentes, gobernadores y sindicalistas, con figuras de peso como Martín Insaurralde y el santafecino Omar Perotti.
A ese apoyo político se suma que, más allá de sus volantazos en la oferta política local, Massa siempre mantuvo una postura “pro-Estados Unidos” en el nivel de la política exterior de la Argentina. Ante la mirada del establishment y de los organismos internacionales, el flamante ministro es una suerte de dique de contención que garantiza que el kirchnerismo no adoptará una forma radicalizada. El combo del respaldo del peronismo y de los mercados hizo que las expectativas favorables permitieran una baja en la cotización del dólar y un incremento del valor de los bonos argentinos.
Pero esta luna de miel solo dura unas horas. El principal desafío de Massa para torcer su problema de imagen y posicionarse como candidato para su ansiado sueño presidencial es ordenar los desequilibrios macroeconómicos y bajar la inflación. Para el Gobierno del peronismo y para el propio Massa, esta es la última bala.

