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Palabras de afirmación

Por Mónica Dreyer.

La columna pasada vimos como la pareja se construye día a día y conocer el lenguaje del amor del otro colabora a ser amado y sentirse amado. Lo mismo ocurre con los niños ¿Qué significa el lenguaje del amor? Las personas tenemos canales preferidos, como si fuera AM,FM. Hay diferentes lenguajes y hasta dialectos que hacen que entremos en frecuencias diferentes.

Vamos a ver 5 lenguajes de amor principales. #Palabras de afirmación, #tiempo de calidad, #recibir regalos, #actos de servicio, #toque físico y los vamos a ir desarrollando en cada columna. Ya sé que ustedes quieren llegar al #toque físico, pero para eso tenemos que esperar a la última columna jeje.

Hoy identificaremos tanto en la pareja como en los niños #Palabras de afirmación. Son palabras de aprecio. “Te queda muy bien ese vestido”, “Estoy agradecida porque sacaste la basura” Claro que algunas personas tienen una manera de hablar crítica y condenatoria y les resulta difícil expresar estímulo.

Dentro de las #palabras de afirmación hay un recurso llamado “siembra de ideas” muy útil para la autoestima en los niños. “Qué capacidad para dibujar!”. Una anécdota personal. Por alguna razón tenía temor que mis hijos no tuvieran memoria y cada vez que decían algo, les decía “Qué bien, que memoria que tenes, ¡Memoria de elefante!” (viejo dicho). Un día, mi hermana le dice a mi hijita que tendría 8 años. ¡Qué bien! ¡Cómo te acordás! Y mi hijita dice ¡Siiii, porque tengo memoria de elefante! Y pensé. ¡Vamos todavía con la siembra de ideas!

Otro ítem son las palabras humildes. Dar a conocer deseos de manera amorosa y no como imposición o descalificación. Si Javier dice ¿Te acordás de ese rico pastel de manzana que hacías? Pero dice “No tengo un pastel de manzanas desde que nació el niño” o Ana “¿Podrás sacar las hojas de la canaleta?”, en cambio dice “Si no limpias esas canaletas se va a caer la casa!” suena más a tiranía. Su cónyuge no se sentirá amado sino empequeñecido. El lenguaje es poderoso y el amable lo es más todavía. Es la diferencia entre vivir en el calvario o en armonía.

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