En pocos días comienza un nuevo año. Estamos de cara al 2026 y la pregunta es inevitable: ¿quién define nuestro futuro? Más allá de los imprevistos, la respuesta es clara: nosotros tenemos el poder —y la responsabilidad— de crearlo.
Arquitectura de tu destino
Por Mónica Dreyer.
Walt Disney decía “Si puedes soñarlo, puedes hacerlo”. Sin embargo, entre el sueño y la obra terminada existe un paso fundamental: el diseño consciente. Nadie construye una casa sin planos ni cálculos, y aun así muchas veces dejamos nuestro futuro librado a la inercia. ¿Puedes imaginar la vida que deseas habitar?
Hay preguntas simples que ayudan a empezar ese diseño ¿Qué quiero conservar en el 2026 y qué quiero dejar ir? Tomarse unos minutos para responderlas no es un lujo, es un acto de respeto hacia uno mismo. Es tu futuro y sos merecedor de dedicarte tiempo y atención.
En mi caso particular, quiero conservar el apasionamiento por todo lo que hago. Me defino inquieta, curiosa, activa. Pero también aprendí que no quiero llegar al estrés o al agotamiento. Entonces la pregunta que cambia: ¿Cómo armo un futuro que sostenga esa pasión sin desgastarme o sea con equilibrio?
Cada persona diseña de manera distinta. Hay quienes necesitan ver esa arquitectura plasmada en un papel y otros a quienes les alcanza con pensarlo. A mí me sirve escribir.
-Tomo una hoja A4, divido los días de la semana y ubico las actividades, siempre filtrando qué quiero conservar y qué quiero dejar ir. Ese método baja el futuro a lo concreto.
-Otros comienzan con una imagen mental: imaginan el 2026, un día común, cómo se sienten al despertar, qué ritmo tiene su vida.
-Otra herramienta simple y potente es escribir una carta fechada en diciembre de 2026, contando qué dejaste atrás y qué lograste de lo que te propusiste.
Claro que habrá vientos y tormentas que muevan la estructura. Pero siempre es mejor diseñar antes que quedar a merced de lo que venga. Ninguna arquitectura se sostiene solo con deseos: necesita cimientos firmes, materiales adecuados y mantenimiento constante. El futuro no se improvisa, se revisa y se rediseña año a año.
Como decía Peter Drucker: “La mejor manera de predecir el futuro es crearlo”. Si tu 2026 fuera una casa, ¿qué habitaciones merecen más luz? ¿Cuáles ya cumplieron su función?

