Esta semana me enteré - leyendo eldiariosur.com - que dos concejales del bloque de La Libertad Avanza de Ezeiza se cagaron a trompadas y en ese tumulto resultó golpeada una nena de dos años, nieta de uno de los dos. No me voy a detener en el hecho puntual, algo de lo que podrán enterarse más en las páginas de esta edición. Pero sí quisiera tomarlo para referirme a algo que me parece que se está volviendo cada vez más evidente y que se menciona muy poco en los debates políticos tradicionales.
¿Cada voto cuenta?
Nicolás Varela es periodista y conductor de radio de profesión. De lunes a viernes conduce Buenos Vecinos, un magazine de información y entretenimiento local por FM 88,7 y El Diario Sur en Vivo. También forma parte de FeFIJEE al Extremo, los sábados a las 20.
Porque el hecho me disparó un recuerdo muy similar en Esteban Echeverría. En 2024, durante la apertura de sesiones ordinarias del Concejo Deliberante a la que asistí como periodista, en la que debutaban los nuevos concejales elegidos en la lista violeta que había encabezado Javier Milei, también se rompió el bloque y como corolario de esa separación… también se agarraron a piñas fuera del recinto.
Esta semana también, en el programa de stream de El Diario Sur en Vivo, esperábamos poder hablar con la concejal de La Matanza Leila Gianni, quien también dejó su bloque en el concejo deliberante alegando ya no sentirse representada por las políticas del gobierno nacional, oportunamente después de un polémico video. Ella se había comprometido a hablar con nosotros el viernes a las 10 de la mañana, horario que no pudo cumplir por lo que ahora renovó el compromiso para salir al aire el día martes. La frustrada entrevista me recordó a otra entrevista que no pudo ser. La que esperaba tener el lunes a la mañana posterior a la elección de 2023 con el candidato a intendente por LLA en Esteban Echeverría, quien se negó desde un principio porque el programa era “muy temprano”, según me dijo su encargado de prensa.
Terminada esta introducción, pienso y me pregunto. Si quitamos a Leila Gianni, la cual sabemos que tiene más de un atributo que la hizo viralmente conocida, cuántos de los nombres de las personas que acabo de citar podría recordar de memoria. La verdad es que ninguno. ¿Ustedes?
Uno podría decir que es natural, pero para eso debería ensañarme con el armado de listas de LLA en el conurbano. Listas conformadas, mayormente, por lo peor de las políticas locales. Nombres que, quienes conocen los pasillos más bizarros de la política, saben que en su mayoría son producto de descartes anteriores. Así como Leila Gianni, pretendidos dirigentes que fueron expulsados de otros espacios tiempo atrás. Además, para ser honesto, sería ensañarme especialmente con un espacio político cuando el problema que veo es transversal, especialmente en el ámbito legislativo. Hoy quiero hablar de los partidos de oposición.
Esta semana, mientras scrolleaba el infinito algoritmo de recortes políticos, me apareció un fantasma del que me había olvidado, aunque nunca voy a olvidar. El mismísimo Diego Bossio apareció hablando de no sé qué sobre la interna peronista. El mismo que encabezó la traición más grande que me tocó vivir en mi corta experiencia. En 2016 fue la cara de la negociación del bloque todavía “kirchnerista” (porque habían sido electos en las listas de Cristina) que permitió aprobar la “Ley de Normalización de la Deuda Pública”. Anuló las leyes 26.017 y 26.984 (Ley de Pago Soberano), que impedían reabrir el canje de deuda en mejores condiciones que en 2005 y 2010 y permitió emitir nuevos títulos públicos por hasta USD 12.500 millones para cancelar los acuerdos con los fondos buitre. La primera de las deudas que hoy conforman “la deuda”.
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Fue la primera vez que sentí en carne propia lo que significaba haber tirado un voto a la basura y, por eso, pensé en qué pasa hoy con los votos opositores.
Particularmente en el lugar en el que vivimos -sea donde sea que se esté leyendo esta editorial en versión papel- la lista de Javier Milei no ganó. Pero no por eso sería correcto decir que a los diputados provinciales y concejales “no los votó nadie”. Contrario a lo que uno podría haber anticipado, los votó mucha gente. Es verdad, la inmensa mayoría ni los miró y los votó junto a la boleta de Milei. Me quedó claro en ese momento, y me quedó claro esta última semana cuando leía las repercusiones que tuvo una medida en particular que se tomó en nuestra ciudad.
El concejo deliberante de Esteban Echeverría sancionó una ordenanza que limita la proliferación de negocios multimarca, vulgarmente llamados “bazares chinos”. Una medida que impulsó el intendente buscando defender a los comerciantes de los centros de Monte Grande, El Jagüel, 9 de Abril y Guillón. Una medida que, luego de ser publicada, fue criticada especialmente por los seguidores de Milei que acusaban “falta de competencia”. Comentario tras comentario expresando indignación con el hecho de que el intendente tome medidas en lugar de dejar que los comerciantes compitan libremente con productos importados con subsidios del Estado chino. El reclamo estaba dirigido al intendente, al diario, a los kukas, pero nunca a los concejales que se autoidentifican como “libertarios” a los que votaron para tratar de evitar que eso pase. Decenas de políticos que durante las elecciones recorren los barrios prometiendo que a cambio de un voto ellos son capaces de terminar con la inseguridad, asfaltar todas las calles y podar 150.000 árboles en un fin de semana, pero que una vez asentados en su banca dejan de responder a sus electores y al pueblo al que dicen representar. Recordemos que sin importar el partido por el que fueran elegidos, el presidente es presidente de todos, el intendente, intendente de todos, y los concejales son concejales de todos.
Todo esto lo digo para llevar el paralelo a nivel nacional. Mientras la Argentina está hundida en una profunda recesión y el presidente tiene lapsos de estabilidad mental cada vez más cortos, a aquellos a los que se les depositó el voto de confianza para oponerse al gobierno Nacional se los ve peleando en canales de stream y grabando tiktoks donde se muestraan indignadisimos con una realidad que no se ocupan de cambiar. En pocas semanas se empezará a decir que ya falta menos de un año para la elección presidencial, por eso antes de que empiece otra vez la campaña me parece necesario preguntarnos no sólo a quiénes queremos en el gobierno, sino también a quiénes queremos en la oposición.

