Emanuel Castillo, es presidente de la Sociedad de Fomento Gendarmería Nacional de Esteban Echeverría, club en el que asumió en 2018. En diálogo con El Diario Sur, cuenta cómo se encuentra la institución hoy en medio de la segunda ola de coronavirus y cuáles fueron sus iniciativas para colaborar con el barrio durante la pandemia.
"Tuvimos que cambiar de rumbo y ahora estamos usando el club para hacer ollas populares"
La Sociedad de Fomento Gendarmería Nacional ahora funciona como vacunatorio contra el coronavirus. El presidente del club cuenta cómo fue el cambio.
¿Cómo está el club Gendarmería a día de hoy?
Estamos cerrados desde mediados de abril, cuando decretaron las restricciones. Se cortó el campeonato, la liga y todo, así que directamente decidimos cerrar. Ya se habían hecho los sorteos y estaba todo programado. Tenemos boxeo, kickboxing, zumba, patín, fútbol femenino, fútbol masculino todo abocado a lo social, pero estamos padeciendo una pandemia, así que tuvimos que cambiar de rumbo y ahora estamos usando el club para hacer ollas populares.
¿Cómo arrancaron con las ollas populares?
Hace un año y dos meses que estamos con esta iniciativa de las ollas populares. Arrancamos en 2020 y no paramos. Al principio lo hacíamos tres veces por semana, ahora solo una. Se entregan verdura, pan, comidas y gaseosas. Hay un grupo que quiero destacar, que son los chicos de “La Criolla”, que se encargan de repartir las viandas. Cada sábado entregamos unas 200 viandas a la gente. Vienen alrededor de 40 o 50 personas a buscarlas, algunos se llevan cuatro o cinco porciones.
¿De dónde se solventan las viandas de las ollas populares?
Es ayuda de todos. De los almacenes del barrio, los chicos que van a comprar al Mercado Central, la gente que dona. Las personas ayudan mucho, la comida está cara. Al principio comprábamos mucho, ahora nos tuvimos que acomodar.
¿Cada vez se acercan más personas a pedir comida a Gendarmería?
Mucha gente grande viene, personas que no pueden salir a trabajar y se acercan por un plato de comida o pan que entregamos en las ollas populares. Ahora está viniendo más gente que en abril de 2020. Se ve eso. La gente viene porque necesita. Nosotros no cerramos cuando llueve, porque la gente tiene hambre en cualquier contexto. La panza te va a sonar igual si hace frío o calor.
¿Qué valor tiene para vos la parte social dentro de Gendarmería?
Siempre quise apuntar al club para el lado social. Antes de la pandemia había 105 chicos en fútbol. Ellos venían a entrenar y después les dábamos una merienda. Un jugo con su galletita siempre se llevaban. El merendero siempre estuvo. Hoy muchos no vienen porque no pueden salir de sus casas, pero esperemos retomar.
¿Encaraste el club con esa premisa?
La institución tiene 38 años de vida. Yo me críe en este club, nací y me crié a la vuelta. Ahora estoy viviendo a ocho cuadras, sigo cerca. Asumí en 2018. Hace tres años que estoy como presidente, de los cuales dos fueron de pandemia. Encontramos un club fundido cuando asumimos, con deudas, sin actividades, ni siquiera fútbol se practicaba. Nosotros armamos el boxeo, kickboxing, patín, zumba…
¿Tuviste ayuda del municipio en estos tres años?
Estuvieron presentes. Nos donaron la comida, por ejemplo. Tengo buen trato con el municipio. Siempre les brindé el espacio para que vengan a vacunar acá.
Está muy presente el objetivo de ayudar a la gente.
Es algo que siempre quise: trabajar para la institución para favorecer a los vecinos. El club está abierto al barrio, es un club social, de todos. La gente antes no quería venir a la Sociedad de Fomento. Básicamente porque era siempre lo mismo. Cuando llegamos nosotros, la cancha la refaccionamos de pies a cabeza, agregamos disciplinas e hicimos que el club sea más amigable al barrio. Este es un club muy conocido. A veces se distinguen más por el nombre que por las calles. Me pasó varias veces que les pedí a remiseros que me llevasen a Alsina y Ortega pero no tenían idea dónde era, aunque si les nombraba el Club Gendarmería sabían dónde ir.
¿Qué crees que podemos aprender de la pandemia?
Siempre se pueden sacar cosas buenas. Ya las hubo, de hecho. A nosotros nos pasó con la olla popular. Cuando la hicimos pensamos en hacerla una vez y ahora ya vamos un año y medio haciéndolas. Ojalá que cuando yo no esté todo esto se siga manteniendo.


