En Argentina hoy se celebra el Día del Maestro en conmemoración del fallecimiento de Domingo Faustino Sarmiento. “El padre de la escuela” murió en 1888 pero fue hasta 1943 que se decretó esta celebración en nuestro país. Cada año cientos de padres y niños homenajean a los docentes en su día con diversos obsequios y presentes, que van desde bolsos y carteras hasta infaltables dibujos y cartas para demostrar la gratitud por las horas compartidas.
Día del Maestro: con más de 30 años en la docencia siguen siendo las "seños" de varias generaciones
En el Día del Maestro, las historias de seis docentes de la región que marcaron a sus alumnos y generaron vínculos con sus comunidades.
“La segunda mamá”, como en una época se solía llamar a la maestra, generaba un vínculo con los alumnos que debe ser “de ida y vuelta”, según sostienen. Con el paso del tiempo, a causa de distintos factores, la cercanía de los docentes con sus alumnos fue cambiando. Sin embargo, en diálogo con El Diario Sur, las maestras aseguran que el amor sigue presente en las aulas.
Susana Luengo, Beatriz Jurado, Hebe Fernández, Viviana Olguín, Cristina Medina y Leonor “La Negra” Indarte se destacaron como docentes en la región y aseguran que su mayor tesoro es el reconocimiento de sus alumnos.
Ese afecto con el que supieron educar a sus alumnos perduró en el tiempo, y aunque hoy ya no se dediquen a enseñar en las aulas, siguen siendo las “seños” de niños y adultos. Bety Jurado contó que aún mantiene contacto con muchos de sus ex alumnos y que suelen mandarle fotos, o pedirle consejos. “El camisolín no te lo sacás nunca más”, afirmó.
Al igual que Bety, Susana Luengo se dedicó a la docencia durante más de 30 años, y plantea que la docencia es “un desafío” que convoca a los profesionales a estar presentes en la vida tanto de sus alumnos y como de sus familias.
En este sentido, Hebe Fernández contó que en sus años como docente solía alcanzar a los alumnos que encontraba en su camino hasta la escuela. “Eso ya no se puede hacer más”, lamentó. A pesar de que existen limitaciones legales en el vínculo entre los maestros y los niños, todas las “seños” destacaron que siempre está presente la vocación y el cuidado de los estudiantes.
“Todos salimos del magisterio con un montón de expectativas y en la escuela te encontrás con una realidad que no esperabas, el compromiso, el afecto, el amor, sino existe este ida y vuelta es imposible que los chicos aprendan”, planteó Bety.
A pesar de las diferencias en la docencia desde que comenzaron hasta ahora y todas las dificultados que eso les representó, todas coinciden en que si volvieran nacer volverían a elegir la docencia.
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Susana Luengo lleva 36 años en la docencia y es una directora todoterreno
Susana Luengo inició sus estudios en el Instituto de Formación Docente N°35 de Monte Grande y pronto cumplirá 36 años en la docencia, de los cuales 11 dedicó a la conducción de escuelas. Actualmente se reconoce una apasionada de su profesión.
“Ser maestra en la actualidad es mucho más que ser un enseñante; es un desafío que nos convoca a ser atentos escuchas, empáticos, consejeros, guías. No sólo para los niños que día a día transitan las aulas, sino también para sus familias”, expresó Susana.
La docente asegura desde las escuelas siguen luchando para generar un espacio de encuentro y diálogo. “La mayor recompensa es ver convertidos a los que alguna vez fueron alumnos, en hombres y mujeres de bien”, señala Susana, que remarca que a pesar del paso del tiempo una de las cosas más importantes que conserva con sus alumnos es el “hola seño”.
Susana también expresó su reconocimiento a “cada maestra y maestro que a diario pone todo de sí por una mejor educación”. Además, aprovechó la ocasión para saludar a sus “seños” de la Escuela N°37: “Marcaron mi vocación, en especial la señora Beba García, a quien siempre tendré en mi corazón”.
El reconocimiento de los alumnos es el mayor regalo para Bety Jurado
Beatriz “Bety” Jurado fue docente durante más de 30 años. Aseguró que la escuela N°39 ubicada en Dorrego al 3400 de Monte Grande fue prácticamente su casa. Hace cuatro años se jubiló como directora en las escuela N°37 y en N°3 de Montana.
“Mi relación con los alumnos fue hermosa”, contó Bety, que se emocionó al relatar que cuando se cruza con ex alumnos, algunos hoy mayores de treinta años, le siguen diciendo “seño”. “Que te abracen o te recuerden con cariño alumnos, docentes que han trabajado conmigo, es un orgullo”, afirmó la maestra.
Bety recordó que cuando dio sus primeros pasos en la docencia la escuela no tenía ni siquiera teléfono, y destacó el avance de la tecnología, al que se tuvo que ir adaptando durante sus años frente al aula. “Los chicos cambiaron mucho también, hoy tienen otro acceso a la información”, agregó.
La docente también recordó que en su ceremonia de jubilación la homenajearon un docente que fue su alumna y su “seño Noelia” de la escuela 37. “La vocación es todo, el camisolín no te lo sacás nunca, seguís siendo docente después de haberte retirado, seguís siendo la seño te vean donde te vean”.
Hebe Fernández pasó de las aulas con chicos a las de futuros docentes
Hebe Fernández es docente hace 28, en junio se jubiló como maestra de nivel inicial y comenzó una carrera en el instituto de formación docente N°35 de Monte Grande. A sus alumnos, futuros maestros, Hebe les inculca que valoren a los estudiantes que tengan en frente.
“Hay que confiar en el alumno que uno tiene en frente; si yo confío que el alumno que tengo en frente vale la pena, voy a tratar de preparar la mejor clase”, explicó y agregó que les enseña que “los docentes dejan una marca en sus alumnos, para bien o para mal, entonces tienen que tener en cuenta esas marcas que no les gustaron para no repetirlas”.
Hebe remarcó que la función de un docente en la vida de sus alumnos es determinante: “Hay que conocer la realidad de ellos para poder mostrarles otras realidades, para que puedan delinear su proyecto de vida. Esa es la gran función de los docentes”.
“Si volviera a nacer volvería a elegir esta profesión y a alentar a todos a que sigan y confíen en la educación pública, porque muchas veces la desvalorizan y no son conscientes de lo que tenemos”.
Viviana Olguín se acerca a la jubilación con un tendal de recuerdos
Viviana Olguín lleva 30 años de docente y pronto se jubilará como directora de la escuela N°6 de Monte Grande. “Me estoy despidiendo de la docencia. Tengo un montón de recuerdos lindos, me voy llena de afecto y voy a extrañar muchísimo a la comunidad. Soy la dire Vivi para todos, eso me gratifica”, relató.
La docente recordó a un director que la inspiró para ser cómo es hoy: “Tenía una gran presencia, muchas ganas de hacer, venía de Capital para acá y el amor que tenía por la escuela fue una referencia que tomé”.
Viviana relató que el vínculo con sus alumnos siempre fue muy cercano, incluso su hijo Lucas fue bautizado así en honor a un estudiante. A pesar de eso considera que en la actualidad ser docente “es difícil pero no imposible”. “Hay que cuidarnos de lo que decimos, pero con la palabra, la escucha y la empatía con el otro se sale adelante”.
“Me cuesta despedirme”, confesó. “Hoy una mira la escuela y dice: ´qué linda está´”, compartió la docente que agradeció a sus compañeras por el acompañamiento. “Si volviera a nacer, volvería a elegir la docencia”, reflexionó.
Para Cristina Medina “está prohibido decir no puedo”
Cristina Medina es docente en Canning desde el año 2013, se especializa en alfabetizar a los niños que asisten a los primeros años de escuela. “Me gusta alfabetizar, estar con los chicos, transmitir, ser ese puente, siempre estoy en primerito, donde sos la referente en todas las responsabilidades”.
Tras la pandemia, la seño contó que tuvieron que adaptarse a los niños que pasaron fugazmente en la presencialidad del jardín de infantes. “Los papás te dan a su tesoro, y tenés que manejarlo: enseñarles hábitos, rutinas, hablar y escribir”.
“En el salón se construye el conocimiento, y se da libertad al aprendizaje. No quiero que tengan el miedo al error. Está prohibido decir ´no puedo´, el nene tiene que entrar sin miedo”, sostuvo la docente que analizó que la tecnología juega un papel fundamental en la actualidad de los niños. “Es un desafío constante asombrar a los chicos para que vengan”.
Al respecto, Cristina contó que se respalda de videos instructivos y programas de “Paka-Paka” para atraer a los niños, que llegan a la escuela con algunos conocimientos sobre efemérides o historia gracias a la tecnología a la que hoy tienen acceso.
“La Negra Indarte”, una histórica de San Vicente que organizaba campamentos en su casa
Leonor “La Negra” Indarte tiene 81 años y es una exponente del amor por la docencia. Comenzó a trabajar a los 18 años y tuvo 43 años de experiencia en aulas de escuelas de San Vicente. En ese lapso estuvo a cargo de grados, fue directora y en cada oportunidad se llevó grandes experiencias y el cariño de sus alumnos.
“Desde niña imaginé que iba a ser maestra. Siempre tuve el apoyo de mis padres, que me criaron con libertad”, cuenta la docente. Estudió como pupila en el Colegio Inmaculada Concepción de Lomas de Zamora y apenas se recibió, muy joven, comenzó a trabajar como maestra suplente en la escuela 6 de San Vicente.
“En las primeras comunidades que trabajé había gente bellísima, honestos y trabajadores, y sobre todo solidarios”, rememora “La Negra”. Afirma que eran otros tiempos, “de caminos de tierra y barro” pero que se quedó con un “recuerdo magnífico” de esos primeros años. También era frecuente que recibiera a los chicos en su casa, donde se llegaron a hacer campamentos.
“Considero que quien nace docente, es docente para toda la vida”, asegura Indarte, quien aún sigue en contacto con algunos de sus ex alumnos. “Son todos gente de bien trabajadora, felices en lo que hacen, incluso algunos son maestros también”, concluye.







