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Miguel Etchecolatz en el juicio del Pozo de Banfield: "Condénenme como quieran, me siento orgulloso"

En la segunda audiencia, el represor Miguel Etchecolatz desautorizó a los jueces y reivindicó sus actos. "Yo no maté, yo batí en combate", afirmó.

En la segunda audiencia del juicio del Pozo de Banfield, el represor Miguel Etchecolatz se negó a ser indagado por el Tribunal Oral Federal N° 1 de La Plata pero realizó una breve declaración en la que reivindicó sus actos.

"¿Ante quién tengo que declarar?. Ustedes no tienen autoridad para actuar en estos casos. Necesito que me interroguen los jueces que estaban en ejercicio de sus funciones en el momento de los hechos, o sea la justicia militar", fueron las primeras palabras de Etchecolatz en la videoconferencia desde la Unidad Penitenciaria N° 34 de Campo de Mayo, donde se encuentra detenido.

El ex jefe de investigaciones de la Policía Bonaerense se mantuvo firme en la postura de no responder ante jueces civiles: "Hay mucho por declarar de esos acontecimientos que pusieron en peligro a la Patria, es mucho lo que tengo por decir, pero no lo puedo hacer ante usted, porque no es el canal que yo necesito para poder decir lo acontecido y aún asumir responsabilidades".

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El juicio del Pozo de Banfield tiene 18 imputados por delitos de lesa humanidad.

El juicio del Pozo de Banfield tiene 18 imputados por delitos de lesa humanidad.

"La sociedad argentina aún sigue desconociendo qué sucedió. Ahí ocurrió una guerra, y lamentablemente en una guerra, todo tiene su motivo. Ahí los códigos callan, la única voz que se encuentra es el fusil, así de triste", afirmó, y luego interpeló al juez de una manera particular: "¿Usted cree que estaría ahí presente de haber triunfado aquellos idealistas jóvenes que pretendían tomar el poder mediante el terrorismo y las armas? Usted sería fusilado por ser integrante de la burguesía judicial y yo por ser policía".

Por otro lado, Etchecolatz señaló en el juicio que "aquí hay un deseo de venganza, no hay necesidad de los tribunales de investigar a fondo lo sucedido, hay necesidad de condenar", en referencia a las ocho condenas que arrastra por delitos de lesa humanidad. "Me van a procesar, me van a condenar... Ya no me lastima para nada, no siento dolor por eso, siento tristeza de cómo se está manejando la Justicia en la Argentina. No buscamos la verdad. Nosotros hemos luchado defendiendo a las instituciones".

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Miguel Etchecolatz arrastra ocho condenas por delitos de lesa humanidad y es el principal apuntado por los crímenes en el Pozo de Banfield.

Miguel Etchecolatz arrastra ocho condenas por delitos de lesa humanidad y es el principal apuntado por los crímenes en el Pozo de Banfield.

En referencia a los crímenes que se le atribuyen en este juicio, se justificó: "Yo no maté, yo batí en combate, que es distinto. Yo respondí a la agresión con el personal que tenía. Murieron muchos de los nuestros y también de esos pobres jóvenes equivocados o mal orientados".

Sobre el cierre, uno de los principales acusados por los crímenes en el Pozo de Banfield se vanaglorió por su accionar: "Todo el ejercicio como funcionario público está revestido por la honestidad. Esa es la defensa más grande que tengo. Me queda poco por vivir, pero me voy sabiendo que nadie puede señalarme que yo me quedé con algo o que transgredí una cultura de derecho u honestidad. Sin embargo, quienes han vaciado los tesoros de la nación nos siguen gobernando todavía".

"Condénenme como quieran. Me siento orgulloso de haber defendido a la Patria", cerró en tono desafiante.

El juicio

La causa del Pozo de Banfield está unificada con los crímenes cometidos en los centros clandestinos de detención denominados "Pozo de Quilmes" y "El Infierno" de Avellaneda. Fueron lugares de torturas, homicidios y ocultamiento de menores en perjuicio de casi 500 víctimas alojadas allí.

El Pozo de Banfield funcionó entre 1974 y 1978 en las calles Siciliano y Vernet de Lomas de Zamora. Fue un espacio fundamental para el plan sistemático de desaparición de personas y robo de bebés. Además de registrarse maternidades clandestinas, allí alojaron a víctimas de la Noche de los Lápices y fueron torturadas alrededor de 300 personas, de las cuales casi 100 permanecen desaparecidas.

Además de Miguel Etchecolatz, entre los acusados está el exmédico policial Jorge Berges; el exministro de Gobierno bonaerense durante la dictadura, Jaime Smart; el exrepresor Juan Miguel Wolk; y el expolicía Miguel Ángel Ferreyro.

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