Los predios en los cuales estaban alojados los animales no tenían ningún tipo de habilitación ni control para realizar su actividad y fueron descubiertos tras la denuncia de un testigo que había visto los perros de raza eran ofrecidos a la venta en condiciones muy desagradables, ya que carecían de cuidados veterinarios y alimenticios, y estaban desnutridos.
De esta forma, se inició una investigación en la que los policías se hicieron pasar por clientes y observaron desde ese punto como era la mecánica de los dos centros clandestinos para crianza de perros que se ubicaban en la calle Luzuriaga al 700 de Llavallol y Río Negro de Ezpeleta.
Luego, el juzgado interviniente dio la orden para realizar los allanamientos en los criaderos en los que hallaron un total de 43 perros entre los que se encontraban 9 chihuahuas, 10 bulldog francés, 12 bulldog Inglés, 8 american billy, un salchicha, un Pug y 2 Stafy. Cabe resaltar, además, que dos personas fueron detenidas por el hecho.
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